OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Marzo 2010. Antilde;o cuatro. Número doce

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Datos de la revista, marzo 2010, año 4, número 12
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Mesa redonda

Programa que siguió a la presentación de 8-A por TV

 

 

Página 2

RAFAEL ORIZONDO: Andrés, vamos a hablar un poquito sobre la importancia del general Arnaldo Ochoa. ¿Hasta qué punto tenía ascendencia dentro de los cuadros militares cubanos?

ANDRÉS OPPENHEIMER: Tenía una ascendencia enorme y sobre todo porque todo lo que se dijo en el juicio sobre la modestia y la naturalidad de este hombre era cierto. Cuando estaba recogiendo datos para mi libro, fui a la casa de Ochoa, en La Habana, al principio del año pasado. Cuando llegué allí, no podía creerlo: vivía en la Calle 24, del Nuevo Vedado, es una casa pequeña de dos pisos, pequeñísima. Cuando entro descubro muebles de mimbre, un televisor viejísimo, en fin, una austeridad absoluta. Este hombre vivía en una austeridad incomparable con la de otros generales de cualquier país latinoamericano. Y era un hombre que recibía a muchos veteranos de Angola que venían a su casa, y era muy popular entre la tropa. Era un general de tropa, no era un general de escritorio.

BERNADETTE PARDO: Vamos a ver cómo lo percibían ustedes en las Fuerzas Armadas, sobre todo, los oficiales jóvenes. Y otra cosa, ¿qué pudo haber motivado a que Fidel quisiera eliminarlo, aparte de intentar limpiarse de los cargos de narcotráfico? ¿Percibían ustedes que había cierta rivalidad entre el general Ochoa y Fidel Castro?

ORESTES LORENZO: Esta rivalidad nunca pudo hacerse pública, desde luego, y de existir no era una cosa visible. Ochoa, ya hemos dicho, gozaba de prestigio, autoridad y además algo que lo caracterizaba como jefe militar, era un hombre de arrastre popular. Un hombre con liderazgo. Todas esas cosas hacían de Ochoa un hombre muy peligroso para Fidel Castro. Muchos oficiales en Cuba piensan —especialmente los que estudiaron en la Unión Soviética en aquella época y que ahora son jefes de brigadas, de regimientos, tenientes coroneles y demás— que el destino de Ochoa quedó sellado con la visita de Mijail Gorbachov a La Habana, en abril de ese mismo año. Gorbachov se dirigió a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en presencia de Fidel Castro, y dijo bien claro que se había acabado el apoyo a los movimientos guerrilleros en América Latina, el suministro de armamentos a esta gente, que la perestroika no era nada más que la democratización de la sociedad, que comenzaba una nueva vida. Habló del socialismo democrático y habló de cosas, desde luego, que no pudieron agradarle a Fidel Castro. Por primera vez en su vida, Fidel Castro se vio en compañía de un hombre que le desplazó totalmente en simpatías, incluso dentro de su propio pueblo. Se comenta mucho en los círculos militares en Cuba, que durante la recepción que se le ofreció a Gorbachov en La Habana, Ochoa habló con Gorbachov en ruso en presencia de Fidel, cosa que a éste le humilló.

RAQUEL REGALADO (PERIODISTA): Yo creo que había algo más que un descontento general. Creo de verdad que el hombre de Rusia y de Gorbachov en aquel momento era Ochoa. Quisiera decirle a Jiménez-Leal que su documental es muy explicativo y que el proceso Ochoa no está sepultado a pesar de que hace tres años que lo ejecutaron. No hace mucho se encontraron armas en la represa de Machurrucutu, en La Habana, que se dice eran de personas leales al general Ochoa. Otra cosa importante de señalar es que en el discurso de Raúl Castro donde le informa a los oficiales de las Fuerzas Armadas del arresto de Ochoa, en ningún momento se refirió al tráfico de drogas. Habló del carácter de Ochoa, de que siempre estaba bromeando, de que nunca se sabía si hablaba en serio o en broma. Este detalle es muy significativo porque en ningún momento se ha hablado de que Ochoa tuviera algo que ver con el caso de los hermanos De la Guardia que, independientemente de la droga, siempre habían estado involucrados en negocios sucios. Lo cierto es que, en ningún momento Ochoa fue acusado por Raúl Castro de contrabando de drogas. Además, creo que se produjo también un golpe, un golpe preventivo. El golpe lo produce Fidel, pero el ejecutor es Raúl, porque a partir de ese momento —y valiéndose de las Fuerzas Armadas— ellos están en absoluto control del Ministerio del Interior.

RAFAEL ORIZONDO: Vamos a continuar un momento con Lorenzo desde Washington. Sr. Lorenzo, ¿hasta qué punto la facilidad de comunicación que tenía el general Ochoa, el hecho de que hablara perfectamente el ruso, sus vínculos con altos militares soviéticos y, además, sus excelentes relaciones dentro de los mandos militares soviéticos de La Habana, ¿puede haberle convertido en un vínculo con militares en Moscú que querían un cambio drástico en Cuba?

ORESTES LORENZO: Yo sinceramente dudo de que los soviéticos entraran en conversaciones directas con Ochoa para producir un cambio en Cuba. Lo que ocurre en este caso es que Fidel Castro ve una competencia en Ochoa. Un hombre con una nueva mentalidad; un hombre que expresa sus opiniones, o al menos sus aspiraciones de cambios en Cuba; su admiración por los procesos de apertura que se estaban produciendo en la Unión Soviética y además un hombre que tiene arrastre y tiene prestigio dentro de las Fuerzas Armadas cubanas. Por otro lado, a Castro le llegaban los informes de los delatores que rodeaban a Ochoa; del disgusto de Ochoa por el desenvolvimiento de las tropas cubanas en Angola, por las órdenes que Castro se empeñaba en enviar desde La Habana; del disparate que esto significaba y, sobre todo, del disparate que la dirección del país estaba cometiendo en Cuba, el desastre al que estaba llevando a la nación cubana. No pienso que él estuviera conspirando aún; pero de continuar este camino independiente, Ochoa podía ser el hombre más indicado para derrocar a Fidel Castro o para dirigir una conspiración, precisamente por el arrastre que él tenía en el Ejército. Pienso que éstas son las razones por las que Fidel Castro crea toda esa historia de la droga, para salir de ese peligro y a la vez comprometer, en el asesinato de Ochoa, al resto de los hombres que podían hacer algo similar en un futuro. No olvidemos que la desvergüenza llega al extremo tal de que el Tribunal de Honor que juzga a Ochoa en primera instancia lo integran hombres como el general de brigada Efigenio Ameijeiras, que en el pasado fue sancionado y separado de su cargo precisamente por consumo de drogas; o el almirante Aldo Santamaría, acusado formalmente de narcotráfico en un tribunal de la Florida. O sea, para los oficiales jóvenes que ven la realidad del juicio y que conocen la historia de esos hombres, comprenden la incongruencia de juzgar a un hombre por tráfico de drogas en un tribunal constituido por hombres que consumieron drogas o traficaron con ellas. Además, se le condena a muerte por agresión a terceros países o países extranjeros como se dijo en el juicio y la gente se pregunta: "Ah, ¿y no fue una agresión cuando Fidel mandó a Ochoa, por ejemplo, a Venezuela a desembarcar allí con un grupo de hombres? ¿No es agresión toda la actividad que en nombre de Fidel Castro, desempeñó Ochoa en países latinoamericanos para desestabilizar esos gobiernos?" Es decir, la gente contrapone la historia a la realidad y sacan sus propias conclusiones. Pienso que para la gran mayoría de los oficiales en Cuba, especialmente los jóvenes como Ochoa que lucharon por lo que consideraron en un momento una causa justa, hoy la palabra que les pega para definir su actitud no es sólo descontento, ni decepción, ni frustración, sino, además, indignación por sentirse traicionados, manipulados, usados como carne de cañón de los intereses personales de Fidel Castro. Y pienso que en esa etapa estaba Ochoa en aquel entonces; yo creo que él debió sentirse así.

BERNADETTE PARDO: En el documental el fiscal dice que los soldados iban voluntariamente a morir...

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Sí, él dijo "nosotros que mandamos a morir voluntariamente a nuestros soldados..."

RAFAEL ORIZONDO: Otra cosa increíble Sr. Lorenzo, es que en el Tribunal de Honor estaba Aldo Santamaría Cuadrado, que ha sido acusado de tráfico de drogas aquí mismo en Estados Unidos, y es uno de los que condena a Ochoa...

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Una de las cosas más bochornosas es que Robert Vesco, conocido delincuente internacional, traficante de todo lo que pueda traficarse en el mundo, está en La Habana protegido por Fidel Castro. ¿Cómo se puede hablar entonces de pureza revolucionaria?

AGUSTÍN TAMARGO: La farsa de que Ochoa estaba metido en el narcotráfico la ve cualquiera. En esta película el proceso se genera de una manera clarísima y diáfana. El primero que evidencia que Ochoa no tenía ninguna asociación con el narcotráfico es Raúl Castro, como dijo Raquel Regalado, éste revela, sin darse cuenta, que él también era un actor en la trama de 8-A y que Ochoa no tenía ninguna relación, ninguna asociación comprobada con la droga.

BERNADETTE PARDO: Pero hay un hecho también que sale a traslucir en el documental y en el juicio mismo y que también Oppenheimer lo destaca en su libro; Ochoa, cuando lo arrestan, está a punto de ser nombrado jefe del Ejército de Occidente, que es un cargo importantísimo.

RAFAEL ORIZONDO: Es el cuerpo de Ejército más importante de Cuba.

BERNADETTE PARDO: Y también hay un gran descontento de Castro con Ochoa... porque según explica Oppenheimer en su libro, no obedeció sus órdenes en Angola. ¿Cómo puede traducirse ese disgusto? ¿Qué consecuencias tiene?

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Yo creo que como decía Raquel, el 14 de junio, cuando Raúl Castro anuncia el arresto de Ochoa, en ese momento, no saben todavía como justificar el arresto de un oficial de esa importancia y de ese prestigio porque las pruebas que tenían en su contra en relación al tráfico de drogas eran nulas. Es más, en las 28 horas del juicio, no se extrae una sola prueba, salvo que su ayudante, el capitán Martínez Valdés, se había reunido con Pablo Escobar en Colombia. Salvo eso, no hay una sola prueba en contra de Ochoa en relación al tráfico de drogas...Es decir, Raúl Castro cuando pronuncia su discurso ante las Fuerzas Armadas, la dirección política del país todavía no sabe cómo va a involucrar a Ochoa con el tráfico de drogas y por eso Raúl hace un discurso incoherente, cantinflesco, que termina con aquella frase increíble de: "Bueno, lo que yo diga aquí no es lo que yo dije; en realidad lo que salga arreglado en el periódico mañana... es la versión oficial..." (INTERRUPCIÓN).

ANDRÉS OPPENHEIMER: Lo más significativo de todo lo que vimos esta noche en el documental de Orlando, no es lo relativo a conspiraciones, ni a tráfico de drogas, por más increíble que parezca. Para mí lo más impactante, desde un punto histórico, es la frase de Fidel Castro al final del documental cuando dice que éste ha sido el juicio más limpio, más pulcro y más democrático en la historia de Cuba. Porque eso ha causado un quiebre en la historia de la Revolución cubana como muy pocas veces se había visto. Yo estaba en La Habana en esa época y la gente que veía el juicio por televisión meneaba la cabeza porque era obvio para cualquier cubano que esto era, como decía antes Agustín Tamargo, una pieza de teatro, una farsa.

AGUSTÍN TAMARGO: Yo creo que el juicio de Ochoa es la culminación de todo un mundo de horrores en que se metió Fidel Castro desde el comienzo. Castro probó con este juicio no solamente la naturaleza maligna de sus ideas, sino además la falta absoluta de escrúpulos con sus propios asociados. Ustedes ven que ahí están todos los miembros del Consejo de Estado, los cuarenta y tres principales militares del país; a todos los cuales ha hecho cómplices de ese asesinato. A todos los convirtió en unos idiotas. Eran un conjunto de mentecatos. Eso lo presenta muy bien Orlando en la película, con un ritmo cinematográfico muy bueno. Era como un sincopado coro de adulones.

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Yo traté de que la película fuera una metáfora del horror, una metáfora de lo que realmente era el sistema, más allá de quiénes son culpables o quiénes inocentes. Pero lo que me parece más asfixiante es la visión totalitaria del mundo. Para mí, esa visión se resume en una frase de Fidel Castro: "yo no puedo descansar hasta que aquí haya un solo mundo". Esa visión tubular de la historia y de la vida, eso fue lo que más me interesó como cineasta.

BERNADETTE PARDO: Además, la progresión visual del juicio, cuando vemos a Ochoa todavía engalonado, luciendo su uniforme impecable, y después lo vemos vestido en mangas de camisa, tambaleándose, con la mirada perdida, deteriorándose ante nuestros propios ojos.

AGUSTÍN TAMARGO: Es el mismo sistema, pero así ocurrió cuando las brujas de Salem, ocurre siempre. Les prometieron que les perdonarían la vida si se declaraban culpables y todos repitieron el mismo cartabón conocido de los juicios de Moscú. Lo primero es declarar que la dirigencia revolucionaria no tiene culpa de nada. La Revolución está por encima de todo y ellos están dispuestos a dar su vida por la Revolución, que es el sacrificio más grande.

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Para mí es una de las partes realmente más impactante de todo el proceso, porque, gracias a un golpe de magia socialista, vemos como todos los abogados defensores se convierten en fiscales.

BERNADETTE PARDO: Lo increíble es que algunos abogados de la defensa hasta se excusan por tener que defender a los acusados. Alguien que esté acostumbrado al sistema jurídico de este país, se quedaría pasmado con los abogados de la defensa. Dios nos ampare de semejantes defensores.

ORLANDO JIMÉNEZ-LEAL: Bueno, el espectador cree, cuando le toca el turno a la defensa, que va a haber un respiro, que se va a decir aunque sea una palabra a favor de estos acusados y lo que uno ve es que esta gente acaba de hundir a sus defendidos. Uno de ellos dijo algo tan absurdo como: "hemos venido aquí a defender a los acusados y no al grave delito que ellos han cometido".

BERNADETTE PARDO: Ahora vamos a pasar a un tema muy repetido durante el juicio que es la conexión del narcotráfico con el gobierno cubano. María Montoya nos ha preparado un reportaje especial sobre este tema.

 

MARÍA MONTOYA

Hasta el encausamiento del general Arnaldo Ochoa y otros oficiales en junio de 1989, Fidel Castro siempre negó vehementemente que algún oficial o funcionario cubano estuviera vinculado al narcotráfico. Pero evidencia contradictoria existe desde hace mucho tiempo.

(EN LA PANTALLA VEMOS LA FOTOGRAFÍA DEL AGENTE CUBANO MARIO ESTÉVEZ GONZÁLEZ Y DEBAJO DE LA MISMA SE LEE: COOPERA CON LA INVESTIGACIÓN).

 

MARÍA MONTOYA

El 29 de noviembre de 1981 autoridades norteamericanas capturaron al agente cubano Mario Estévez González en las costas de la Florida con 2,500 libras de marihuana a bordo de una lancha rápida. La colaboración de Estévez contribuyó al encausamiento, en 1982, del narcotraficante colombiano Jaime Guillot Lara por un tribunal floridano.

(FOTOGRAFÍA DEL NARCOTRAFICANTE JAIME GUILLOT LARA).

 

Junto a Guillot Lara se encausó a cuatro altos funcionarios cubanos. El principal, almirante Aldo Santamaría Cuadrado, entonces jefe de la Marina de Guerra cubana.

 

(APARECE EN PANTALLA LA FOTOGRAFÍA DEL ALMIRANTE ALDO SANTAMARÍA CUADRADO, EX-JEFE DE LA MARINA DE GUERRA CUBANA. TAMBIÉN VEMOS FOTOGRAFÍAS DE GONZALO BASSOLS, DIPLOMÁTICO CUBANO EN COLOMBIA; FERNANDO RAVELO, EXEMBAJADOR CUBANO EN COLOMBIA Y RENÉ RODRÍGUEZ CRUZ, COMANDANTE DE LA SIERRA MAESTRA).

 

MARÍA MONTOYA

Los otros, Gonzalo Bassols, consejero de la Embajada de Cuba en Colombia; Fernando Ravelo, entonces embajador de Cuba en Colombia y René Rodríguez Cruz, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Rodríguez Cruz falleció el año pasado en Cuba.

 

JAMES SHED

(OFICINA FEDERAL ANTIDROGAS D.E.A.) Usaban a Cuba como un lugar donde se podían llevar las drogas, las descargaban de los transportes y de ahí los oficiales cubanos las guardaban, las custodiaban y se las entregaban a los lancheros para transportarlas de Cuba a los Estados Unidos.

 

MARÍA MONTOYA

Un mes antes del encausamiento del narcotraficante Guillot Lara, Fidel Castro dijo a reporteros colombianos que Guillot Lara, un hombre muy vinculado al movimiento guerrillero M-19, era un buen amigo de Cuba.

(APARECE FOTO DE JAIME GUILLOT LARA, NARCOTRAFICANTE. DESPUÉS VEMOS EN PANTALLA LAS FOTOGRAFÍAS DE REINALDO RUIZ Y RUBÉN RUIZ, NARCOTRAFICANTES CONDENADOS). OTROS TESTIGOS DE IMPORTANCIA CONTRA CUBA FUERON REINALDO Y RUBÉN RUIZ, CONVICTOS DE NARCOTRÁFICO EN LA FLORIDA.

 

JAMES SHED

En abril 10 del ochenta y siete, Rubén Ruiz aterrizó en una base aérea cubana en Varadero y ahí descargaron la cocaína donde fue guardada y después entregada a otros individuos.

 

MARÍA MONTOYA

En un video oculto grabado antes de su arresto, los Ruiz, padre e hijo, alardean de sus buenas relaciones con altos oficiales cubanos y mencionan cómo, en más de una ocasión, su cargamento de drogas fue escoltado por lanchas de la Marina de Guerra cubana. Sobre el uso del espacio aéreo cubano por aviones del narcotráfico, el general Rafael del Pino, hasta hace pocos años encargado del control aéreo de Cuba, dice:

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Sumario

Este Lunes

Más allá de un cuarto propio: trece novelas en pugna en el siglo XXI

Nara Araújo

Contrahistoria de la independencia sudamericana

Alfredo Muñoz-Unsaín

Al margen de la Historia: Antoñita Domínguez en el trono de España

Leonel Antonio de la Cuesta

Memorias de una infamia

Lidia Cacho

La necesidad de un rearme moral

Félix Sautié Mederos

El síndrome del flautista de Hamelin

Manuel Gayol Mecías

Europa en América/América en Europa: Colón y los umbrales de la incertidumbre

Narciso J. Hidalgo

Cómo escribir un cuento

José Lorenzo Fuentes

Poéticas de la ambigüedad: "Un minuto de libertad" de Tania Bruguera y las "Joyas de la Corona" de Carlos Garaicoa

Jorge Camacho

Silbar en Madagascar: el arte de mostrar ocultando

Alfredo Antonio Fernández

Unos escriben

Santiago Gamboa

Otros miran

Orlando Jiménez Leal

OtroLunes conversa

con Fernando Iwasaki

"Tal vez nunca hemos sido realistas"

con Sergio Ramírez

"Eran los sueños y las esperanzas"

con Juan Antonio Sánchez

"De animador cultural a escritor... Cuatro décadas en la literatura"

Punto de mira

La voz poética de la mujer latinoamericana. Brevísimo e imperfecto botón de muestra

Cuarto de visita

con Phillip Kerr

Curriculum Vitae

«Cada país tiene su esqueleto en el armario»

Unos por otros (Fragmentos de novela)

En la misma orilla

El Diván, de Narrativa

No encuentro a mi hijo

Juana Vázquez

Relato

Producto Nacional

Enmanuel Castells Carrión

Relato

Dignidad

Miguel Gómez López

Relato

La niña que no tuve

Rodrigo Rey Rosa

Relato

La marmita, de Poesía

La novia de Wittgenstein

Dolan Mor

(Fragmentos del libro homónimo)

Poemas

Francisco Ruiz Udiel

Poemas

Maribel Feliú

Poemas

Denisse Vega Farfán

Otras voces hispanas

A cargo de Luis Rafael

El barroco de Severo Sarduy

Los aullidos del horror en Eduardo Monteverde

La maga Karla Suárez y su verbo brujo

Antonio Lozano, la emigración y otros miedos

Recycle

¿Somos culpables?

Heinrich Böll

¿Diferencias entre socialismo y fascismo? Fascismo y comunismo: el mismo perro...

Roberto Álvarez Quiñones

Marxismo y Liberalismo

Polémica entre Haroldo Dilla y Carlos Alberto Montaner

El terremoto de Chile

Laura García

De lunes a lunes

Presentarán el Diccionario de Autores y Críticos Guatemaltecos, DACLIG

Estrena la Editorial Iduna un nuevo sitio web

Muere "Chango", Decano de la Prensa Extranjera acreditada en Cuba

Librario

A cargo de Lorenzo Rodríguez

Los libros y los días

(NOVEDADES EDITORIALES)

A cargo de Recaredo Veredas

La previa muerte del lugarteniente Aloof

Álvaro Pombo

El hijo del futbolista

Coradino Vega

Tres vidas de santos

Eduardo Mendoza

La bailarina y el inglés

Emilio Calderón

Cóndores no entierran todos los días

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Donde se cuenta como me encontré con Don Quijote de la Mancha...

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Algunas de mis tumbas

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Doce cuentos desvergonzados

Saki

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Pan

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Rey solitario como la aurora - Antología Poética

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