

Página 2
En 1973 el condado Dade16 (hoy Miami-Dade) aprobó una ordenanza que declaraba a esa entidad política como un condado bilingüe (inglés y español). Esta disposición irritó a la clase media baja y baja anglosajona y a no pocos negros americanos. Surgió entonces un movimiento antihispano que consiguió en 1980, mediante referendo, la revocación de la ordenanza bilingüe. ¿Por qué? El crecimiento demográfico (pues las oleadas continuaron) y el éxito económico habían determinado el quebrantamiento del viejo principio que postulaba que había que americanizarse primero, pasar por el Melting Pot, y después conseguir el éxito en las finanzas. Se había producido una situación excepcional: los cubanos habían triunfado sin renunciar ni a su cultura ni a su lengua. En Miami se hacía cada vez más difícil conseguir un buen empleo sin ser bilingüe. Los negocios de los cubanos (y los de los demás hispanos que empezaron a instalarse en la ciudad), hacían una seria competencia a las actividades comerciales de la etnia anglosajona que deseaba "espantar" a todos los hispanos de la zona de Miami-Dade. Sin embargo, en 1993 se revocó la ordenanza antibilingüe y hoy en día en el condado se manejan tres lenguas: inglés, español y la lengua criolla haitiana.
En 1981 apareció formalmente el movimiento llamado English-Only, tendiente a hacer del inglés la lengua oficial de los Estados Unidos mediante una enmienda a la Constitución federal. El adalid de este movimiento lo fue el senador Samuel J. Hayakawa, republicano por California.17 De entonces acá el English-Only se ha desarrollado extraordinariamente y ha pasado de ser un movimiento marginal a constituir un poderosísimo movimiento nacional con millones de afiliados y un envidiable presupuesto. Como se dijo, inicialmente intentaron modificar la Constitución federal. Dicha modificación se logra mediante un procedimiento complejo: ha de ser adoptada por las dos terceras partes de ambas cámaras legislativas y ratificada por las tres cuartas partes de las legislaturas de los cincuenta estados. Entre 1981 y 1990 se presentaron 16 proyectos de reforma, algunos muy detallados y otros más generales. Ninguno fue aprobado.
Ante esta derrota el English-Only decidió conseguir la declaración de la oficialidad del inglés en la legislación federal ordinaria, aprobada por simple mayoría en ambas cámaras y sancionada por el presidente de la Unión. Se presentaron varios proyectos bajo el rubro de Language of Government Legislation, es decir, Legislación sobre la Lengua del Gobierno. Lo mismo durante el mandato de Bill Clinton que en el de George W. Bush esta legislación no ha prosperado. ¿ Qué estatuyen estos proyectos de ley?
Primero: que solo el inglés se use por todos los funcionarios federales electos o designados.
Segundo: que todas las medidas legislativas y ejecutivas de la Unión se redacten y promulguen en lengua inglesa.
Tercero: que toda la información gubernativa sea escrita solamente en inglés.
Cuarto: que cualquier ciudadano tenga acción legal para reclamar ante los tribunales en caso de violación de la ley en cuestión.
Quinto: se establecen excepciones en lo relativo a las relaciones diplomáticas, el comercio internacional, la salud pública, la seguridad nacional, la enseñanza de las lenguas extranjeras, los procedimientos criminales, etc...
Si en lo federal English-Only no ha tenido éxito, ha navegado con más suerte en cuanto a las constituciones de los Estados federados. Treinta estados de los cincuenta existentes han declarado el inglés lengua oficial. Hawai, como se dijo, se declaró Estado bilingüe.
Estas declaraciones se han producido a través de referendos, enmiendas a las constituciones estatales votadas por las legislaciones respectivas, leyes estatales especiales aprobadas por éstas y decisiones de los tribunales.18
Aparte del cabildeo en Washington y en las capitales de los distintos estados, el English-Only ha propiciado indirectamente la aparición de organizaciones paramilitares en los territorios que bordean la frontera méjico-americana. Uno podría preguntarse por qué no existen en la frontera con Canadá. La pregunta es más bien una pregunta retórica...De estos grupos el más conocido es de los Minute Man, que rememoran los grupos antibritánicos del siglo XVIII. Estas organizaciones se dedican a "cazar" a los inmigrantes ilegales que intentan pasar por la frontera sur del país. La razones aducidas por los "cazadores" son muchas. La más corriente es la protección de la porosa frontera sur a través de la cual en el año 2006 ingresaron a los Estados Unidos alrededor de medio millón de indocumentados. Otras razones aducidas es evitar la infiltración de terroristas, a pesar de que el único terrorista hispano hasta ahora es José Padilla, ciudadano estadounidense por nacimiento. Otra razón alegada es la existencia de una fantasmagórica conspiración encaminada a recobrar por la fuerza los territorios cedidos por Méjico en 1848. Es una fantasía digna de la pluma de Joseph Goebbels. En realidad los inmigrantes ilegales, en su mayoría mejicanos y centroamericanos, llegan a los Estados Unidos para trabajar y hacerse de una vida mejor. Las labores a que se dedican son fundamentalmente aquellas que rechazan los hijos del país. El sector donde más trabajan es el de la agricultura. Se calcula que hoy en día uno de cada cuatro cultivadores de la tierra es un inmigrante ilegal. En esta cacería humana muchas veces se violan los derechos humanos de los indocumentados. Supuestamente los cazadores localizan y entregan a los Guardafronteras a los individuos que pretenden entrar ilícitamente pero en muchos casos los maltratan verbal y físicamente. Estas violaciones son frecuentemente denunciadas ante los tribunales de justicia por grupos proinmigrantes.
En los condados y municipalidades hay una verdadera guerra. Unos (los menos) se han declarado "santuario" (es decir refugio) para los inmigrantes, otros (los más) han tomado medidas extremas para erradicar de su seno a los indocumentados. Hasta el mes de julio del año 2007 treinta municipalidades habían tomado medidas contra los ilegales. Estas van desde prohibir el alquiler de casas o apartamentos hasta prohibirles igualmente congregarse en cualquier punto de la población en espera de trabajo temporal. Asímismo han habilitado a la policía municipal para apresar a los extranjeros no residentes. Esta es una prerrogativa exclusiva de los agentes federales pues según la Constitución todo lo relativo a imigración le corresponde al Gobierno central. El caso más emblemático es el de la municipalidad de Hazleton en Pensilvania donde, además de todo lo anterior, se declaró el inglés lengua oficial de la ciudad.
Estas acciones a favor y en contra de la inmigración ilegal (que no es solamente de hispanos) han sido llevadas en algunas ocasiones ante los tribunales de justicia con diversos y hasta contradictorios resultados. Es una verdadera guerra.
¿Cuál ha sido la reacción de le sociedad estadounidense ante este fenómeno?
La presencia de doce millones (hay quienes hablan de veinte) de inmigrantes ilegales constituye un problema de orden público interno e internacional. A nivel federal en el verano de 2007 se presentó en el senado un proyecto de ley de reforma migratoria. No obstante estar apoyado verbalmente por demócratas y republicanos y contar también con el apoyo de la Casa Blanca, el mismo no fue siquiera discutido por el pleno de ese cuerpo coolegislador debido a la cantidad de enmiendas que se presentaron. Una de ellas era la de declarar el inglés lengua oficial de los Estados Unidos.
Por otra parte, frente al English-Only ha aparecido otro movimiento llamado English-Plus. Este reconoce la necesidad de que los inmigrantes aprendan el inglés, pero a la vez, invocando el interés y la seguridad nacionales, aboga por el mantenimiento y desarrollo de las lenguas maternas de los inmigrantes. Se apoya en el hecho de que a partir de 1957 con el lanzamiento por la URSS del Sputnik se declaró que el aprendizaje de lenguas extranjeras era una necesidad para la seguridad nacional y el comercio internacional. Es en cierto sentido una vuelta a la parte de la Ley de Educacion Bilingüe de 1968 descartada una década después. Hasta ahora ha tenido poco éxito. Sólo los estados de Nuevo Méjico (1989), Oregón (1985), Rhode Island (1982) y Washington (1989) han aprobado resoluciones favorables a este proyecto.
Un dato que no puede dejar de mencionarse es que los hispanos son hoy en día la mayor de las minorías del país. Su número exacto es indeterminable debido a los millones de extranjeros ilegales que no son contabilizados. Existen quizá miles de periódicos y revistas en español, decenas —quizá cientos— de estaciones de radio y televisión hispanas y muchísimos servicios del Gobierno federal en nuestra lengua y muchísimios servicios de toda índole en el sector privado. Sin embargo, en meses pasados en ocasión de un debate para la comunidad hispana interpretado al español de los precandidatos a la nominación por el Partido Demócrata, al preguntársele a los mismos si apoyarían la declaración del español como segunda lengua nacional (no oficial) ninguno respondió afirmativamente, ni siquiera Bill Richardson que es un hispanohablante nativo ni Christopher Dodd que también la posee.
¿Por qué ese miedo?
El eminente profesor James Crawford en su formidable libro Language Loyalties sostiene que el movimiento del English-Only lo conforman una coalición de elementos tan poderosos como heterogéneos. La relación la integran:
Primero: las personas que creen que la admisión de una segunda lengua podría provocar conflitos étnicos.
Segundo: algunos fanáticos nacionalistas a quienes molestan la ventajas conseguidas por los inmigrantes.
Tercero: algunos conservadores, variante de la categoría anterior, que creen que sólo a través del monolingüismo se puede mantener un sentido de unidad nacional y responsabilidad cívica.
Cuarto: los liberales (en política) que temen que el reconocimiento de una segunda lengua afecte la necesaria asimilación de los inmigrantes.
Quinto: los que por diversos motivos quieren propiciar la entrada de un menor número de inmigrantes.
Sexto: los eurocéntricos que creen que las ventajas concedidas a los hispanos y asiáticos van en detrimento de la emigración europea que ellos consideran superior.
Séptimo: los políticos aislacionistas en lo internacional.
Octavo: los racistas y xenófobos que temen la aparición de fantasmagóricos Estados de lengua española en los territorios anexados en 1948.
Noveno: en general, los misoneistas, o sea, las personas que se sienten amenazadas por la diversidad y la novedad.
La coaligación de estos grupos ha generado una influencia tan fuerte que ha sido capaz de boicotear la reforma migratoria de 2007 apoyada, como ya se dijo, por los dos partidos políticos tradicionales y el jefe del Estado y asímismo apoyada por numerosos grupos religiosos y de intelectuales. El problema lingüístico se aduna fuertemente a la regulación de la emigración que es mayoritariamente hispana e ilegal. Como se sabe la gravedad de la situación es tal que se ha dispuesto la construcción de un muro entre Méjico y los Estados Unidos, así como la concentración de efectivos de la Guardia Nacional para intentar detener el acceso de indocumentados al país. Lo más curioso es que los hispanos en la actulidad están creando nuevos negocios en una proporción tres veces mayor que la media nacional y colaboran al "rejuvenecimiento" del país con sus familias numerosas. Estamos ante una situacion compleja y contradictoria en medio de una guerra contra el terrorismo islámico, centrada hasta ahora en Afganistán e Iraq.
Es claro que por el número de hispanos en este país, su distribución geográfica, su influencia en la economía y la política, el idioma español está llamado a constituir la segunda lengua de los Estados Unidos, ya es una de las dos lenguas nacionales pero su elevación al rango de lengua oficial es algo que ceteribus paribus se producirá a muy, muy largo plazo.
Escritor, traductor y profesor universitario en los Estados Unidos durante más de dos décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Interpretes de Florida International University. Está acreditado por la ATA y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, el último de ellos es Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días.
Por
Uriel
Quesada
Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.
Por
Amir
Valle
Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.
Por
Alejandra
Costamagna
La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]
Por
Elidio la torre
lagares
Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.
Por
Edmundo
Paz Soldán
La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".
Por
Ladislao
Aguado
Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.
Por
León
de la Hoz
Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...