Otro lunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Septiembre 2008. Antilde;o dos. Número cuatro

Logotipo de La revista Otro lunes
Datos de la revista, mayo 2007, año 1, número 01
otrolunes.com >> Sumario >> Este Lunes

Tradición y renovación en la narrativa detectivesca infanto juvenil

Joel Franz Rossell

Página 2

¿Qué hay de nuevo en la encuesta?

Las dos etapas de la narrativa detectivesca infanto-juvenil no son, como podría suponerse, estrictamente consecutivas. Si bien es cierto que la mayoría de las obras publicadas hasta fines de los años sesenta se rigen por los principios antes descritos, no se puede deducir que todo lo publicado posteriormente presenta los rasgos nuevos, ni tampoco que no hubiera desde los orígenes del género autores capaces de introducir elementos revolucionarios. Ya he mencionado lo excepcional de Tom Sawyer detective en cuanto al realismo y crudeza del caso, y  el clasismo invertido de Emilio y los detectives. Igualmente podría citar la desautomatizadora ironía de Astrid Lindgren en Masterdetektiven Blomkvist o la rigurosa ambientación histórica de L'Affaire Caïus, de Henry Winterfeld.

La evolución de la narrativa detectivesca infanto-juvenil sigue la huella trazada por su similar para adultos en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y, más tarde, en lugares con menos tradición como España o Iberoamérica; pero mayor importancia aún tiene la evolución de la propia literatura infantil. Esto último explica que no surja una novela negra juvenil en los años 1930‑1940 y sí, en las últimas dos décadas, una detectivesca infanto‑juvenil marcada por el realismo crítico y la sensibilidad posmoderna.

La aparición de esa parcela del mercado editorial llamada literatura para jóvenes adultos, de identidad literaria no siempre definible, ha permitido la redefinición y normalización de un lector menos discutible, pero hasta hace poco descuidado: ese individuo diverso, complejo, dialéctico y contradictorio situado en la transición del niño al joven. Si la mayoría de las novelas detectivescas para jóvenes adultos me interesan poco (no son más que versiones aligeradas de la detectivesca para hombres y mujeres hechos y derechos), en cambio la nueva etapa de la NDIJ es en gran medida narrativa «adolescentil», pues el enriquecimiento de tramas, personajes, ambiente y estilo se produce precisamente a expensas del adolescente, de su participación en la problemática sociedad que le ha tocado vivir y de la percepción que de ella tiene.

En esta segunda etapa de la detectivesca infanto juvenil pueden señalarse las siguientes generalidades:

Complejización argumental mediante la introducción, como tema o subtema, de problemas tales como el tráfico y consumo de drogas, el lavado de dinero sucio y la prostitución (en las novelas de A. Martín y J. Ribera que protagoniza Flanagan), la especulación urbanística (Federico, Federico, Federico, de E. Teixidor), el terrorismo (Traque dans la neige, de Denis Côté), la desigualdad económica y el dinero sucio (L’argent du mouton, de M. N. Naudy), los delitos ecológicos (Peur sur la ferme, de Sophie Dieuaide), etcétera. También se enriquece la detectivesca infanto‑juvenil con elementos procedentes de la cultura y la tecnología: el teatro clásico en El crimen de la hipotenusa (Emily Teixidor), el cine en Sombras blancas (Manuel Quinto), el rock en El asesinato del Sgt. Pepper's (Jordi Sierra i Fabra), la creación literaria en El misterio de las letras perdidas (Alicia Barberis) y O assassinato do conto policial (Paulo Rangel) o la televisión y la informática en Devuélveme el anillo, pelo cepillo (Enrique Páez).

Tratamiento estilístico y estructural más ambiciosos. Estrechamente ligada a la conquista anterior, ésta permite a la detectivesca infanto-juvenil diseños estructurales novedosos y ricos, rupturas del tiempo cronológico, intertextualidades (las usa frecuentemente Ulises Cabal, al glosar obras literarias famosas, en coherencia con el oficio de librero de su detective; aunque lejos de la brillantez de Benítez Rojo, que en El enigma de los Esterlines revisita audazmente Espejo de paciencia, el poema épico que inaugura la literatura cubana). Gran importancia tiene la desinstrumentalización del lenguaje, que favorece el enriquecimiento de la prosa con elementos coloquiales, jergales y metafóricos. O caneco de prata de J.C. Marinho es el ejemplo extremo, sin desmerecer los felices hallazgos de Andreu Martín y Jaume Ribera.

Diferenciación en el tratamiento del héroe.

En todos los países se observa una clara diferenciación de dos tipos de obras: las que tienen protagonistas de la edad aproximada de sus lectores y las que utilizan héroes adultos. Una y otra tendencia pueden tratar a sus personajes de manera idealizante, realista o paródica. El primer tratamiento suele aplicarse a los personajes infantiles (generalmente integrados en pandillas), pero éstos vienen haciéndose raros al tiempo que la detectivesca infanto‑juvenil se dirige cada vez más a chicos mayores. El tipo realista corresponde a personajes adolescentes y jóvenes (entre otras razones porque se busca la identificación entre protagonista y destinatario. El tratamiento paródico, por razones obvias, se aplica a protagonistas adultos, que resultan caricaturas de los distintos tipos de detective famoso: el sesudo impasible (Holmes), el genial ridículo (Poirot) o el cínico arruinado (Marlowe). Hasta ahora no he descubierto ningún ejemplo del tipo Miss Marple, pues lo cierto es que la narrativa detectivesca es bastante machista y se dota raramente de protagonistas femeninos de cualquier clase. A las chicas se les reservan papeles de víctima, testigo o compañera del héroe. Notable excepción es El cartero siempre llama mil veces, de Martín y Ribera o la colección La Senda de los elefantes, de Daniel Múgica, pero hay dos obras estadounidenses de muy alto nivel literario y donde todos los honores corresponden a chicas: The One Hundredth Thing about Caroline, de Louis Lowry y The Face on the Milk Carton, de Caroline B. Cooney).

Incremento de lo fantástico, lo mágico y lo maravilloso, sobre todo en las obras para niños (que no plantean, sin embargo, problemáticas propias o próximas al mundo infantil). Los detectives pueden ser animales (Don caracol detective, de J. F. Viso, Ruperto detective, de Roy Berocay), mientras que los casos pueden apoyarse en situaciones fantásticas y/o ambientes imaginarios (Un museo siniestro, de Miguel Angel Mendo, El habitante de la nada, de Joles Senell, Pan Tau, de Ota Hofman).

El humor, la parodia, la exageración, la ironía y otros recursos están más presentes que nunca y sirven ahora menos para suavizar o disimular los aspectos espinosos de una historia criminal que para incrementar la profundización en ellos y diversificar el disfrute del lector, como hacen el maestro brasileño João Carlos Marinho en todas sus obras, Fernando Lalana en Galindo ha desaparecido o Sophie Dieuaide en su desternillante Peur sur la ferme.

En las novelas para chicos más maduros es frecuente el enriquecimiento del discurso con esa ironía que caracteriza a los maestros de la novela negra estadounidense Dashiell Hammet y Raymond Chandler. El británico Anthony Horowitz (The Falcon’s malteser) ha logrado algo convincente y eficaz al servirse de la ironía y la caricatura para marcar la superioridad de su detective de 13 años frente a los adultos que tratan de aplastarlo... a veces literalmente.

Muchos autores han llegado a convertir la parodia y el humor en centro de sus libros, reduciendo lo policial a un mero pretexto argumental, retórico o estructural (El inspector Tigrili, de Braulio Llamero, Los detectives López y Baldosillo, de Pedro Soria o los dos libros de cuentos más o menos detectivescos protagonizados por el sapo Ruperto, de R. Berocay).

Pérdida de moralismo y didactismo. Ni los protagonistas son, en adelante, los defensores del orden, ni este se restablece necesariamente al final de cada obra. Los transgresores no son forzosamente castigados y las autoridades (policiales y jurídicas inclusive) pueden estar corrompidas. El clásico policía ineficiente de Conan Doyle (decididamente tonto en Enid Blyton) puede perder su única virtud: la honradez. Los héroes no defienden la legalidad sino una forma que puede ser muy personal y polémica de justicia. Así es en Filo entra en acción (Christine Nöstlinger), L'argent du mouton (Michel J. Naudy) o en No pidas sardina fuera de temporada (Martín/Ribera). Las situaciones crudas, sórdidas y violentas que antes se evitaban reflejan problemas que, nos guste o no, afectan a niños y adolescentes; desde la problemática de la calle hasta el enfoque crítico del ambiente familiar y escolar.

Tiempo y ambiente redimensionados. En esta etapa de la narrativa detectivesca infanto-juvenil tiempo y espacio dejan de ser convencionales y estereotipados. Abundan elementos reales y hasta naturalistas, costumbristas e históricos. El tiempo rebasa además la función de simple marco cronológico e influye en la personalidad de los héroes, incluso de las series. Por ejemplo, el lustro transcurrido entre la publicación de Vecinos y detectives en Belgrano y Detectives en Palermo Viejo (dos años en la ficción novelesca), son tenidos en cuenta por la argentina María Brandán Aráoz. En la segunda entrega, la narradora se desvía a menudo de la trama (endeble por demás) para profundizar en las relaciones entre unos protagonistas que ya no son simplemente amigos sino enamorados.

Por otra parte, el ambiente ya no es puro escenario, exótico o excepcional, especialmente diseñado para encuadrar la trama. La mayoría de las obras actuales transcurren en una gran ciudad (Barcelona, Buenos Aires, Nueva York, Vancouver...) representada con realismo o con toda la subjetividad vivencial del autor. El colegio, que antes solo servía como límite de las vacaciones en las que ocurría la aventura, ha logrado adquirir un papel central en novelas como las ya citadas de Nöstlinger, Martín/Ribera, Cooney y Marinho.

Conclusiones del caso

Las fuentes de la NDIJ son cada vez más eclécticas; tanto la literatura infanto-juvenil, como la narrativa policial para adultos acogen sin reparos a la ciencia ficción, a la novela histórica, la psicológica o la social, e incluso al cuento de hadas. Esos cruces han dado resultados tan excelentes como los ya clásicos La caja de las delicias (John Masefield) y Pan Tau (Ota Hofman), o El misterio de la mujer autómata (Joan Manuel Gisbert). La detectivesca para chicos ha incorporado también géneros paraliterarios como los libros de información (haciendo de la trama policial apenas un pretexto para la transmisión o el entrenamiento de conocimientos en la serie «Los casos de Newton Balas» , de Eduardo Averbuj), mientras las obras del tipo «Elige tu aventura» adaptan la novela-juego inventada por Ellery Queen a principios de siglo con las posibilidades de exploración de alternativas que ofrece la informática.

El relato detectivesco infanto-juvenil implica en sí mismo un problema que resultaría insoluble sin la buena voluntad (complicidad para ser exacto) de sus lectores. La condición de niño o adolescente es inconciliable (francamente increíble en el caso de las series) con el oficio de detective. Lo anterior explica, en parte, el hecho de que las manifestaciones veristas del género sean relatos de testigos participantes más que de encuesta. De la misma manera, cada vez encontramos más protagonistas que, en lugar de superdotados, son chicos comunes que afrontan, con más coraje y suerte que dotes excepcionales, situaciones que pueden perfectamente darse en la realidad.

Otro problema del género radica en que los jóvenes héroes no pueden compartir el enigma con los adultos que los acompañan en la historia, porque éstos les robarían el protagonismo. A fin de no contrariar la característica lealtad de los detectives adolescentes, el autor debe arreglárselas para quitar de en medio a los progenitores de papel, convenciendo así a los de carne y hueso de que sus libros no inculcan en los lectores peligrosas conductas independientes y emprendedoras. Así, muchas de las criticadas situaciones inverosímiles de la NDIJ serían deliberadas y cumplirían la función de desalentar en los chicos cualquier intento de imitar a sus paladines de ficción.

La narrativa detectivesca infanto-juvenil comienza apenas a ser debidamente valorada. La mejor prueba es el hecho de que lo detectivesco sirva frecuentemente de pretexto para obras con objetivos bien diferentes. Pocas han conquistado, como Emilio y los detectives, aplauso universal. El consenso en torno a la clásica creación de Kaestner y la sobrevivencia del modelo Blyton (pese a todos sus defectos y carácter obsoleto), subrayan paradójicamente lo inmerecido del menosprecio acumulado por este género que revela, en un duelo sin tregua entre tradición y renovación, la vitalidad y las búsquedas que caracterizan al conjunto de la literatura infantil contemporánea.


Joel Franz Rosell

(Cuba, 1954) Es escritor, crítico, profesor y periodista. Ha vivido en Cuba, Brasil, Dinamarca, Francia y Argentina, publicando una decena de libros para niños en esos países y en España. Algunas de sus obras han sido adaptadas a la televisión, la radio, el cómic y la fotonovela, al teatro y la narración oral, principalmente en su país de origen. Su obra crítica y ensayística ha aparecido en diarios y revistas de Europa y América.

Otra Opinión

Visiones

Por
Uriel
Quesada

Locas criminales

Con el tiempo y la experiencia he desarrollado cierta habilidad para percibir el momento en que asuntos de género se intersecan con formas de poder, especialmente si en ese cruce saltan chispas de discriminación u homofobia.

Palabras de revés

Por
Amir
Valle

Cara a cara con Nuremberg y Ernesto Cardenal

Me mira y me dice que su padre murió creyendo que los tiempos de Hitler fueron mejores. Un disparate, piensa ella, y yo me digo, sin comentárselo, que es mucho más que un disparate, casi como una blasfemia, o un crimen. Su padre, confiesa, es uno de esos muchos alemanes y personas de otras partes del mundo que pretenden desconocer el holocausto nazi.

Sin embargo

Por
Alejandra
Costamagna

Las muertes de Bolaño

La compañía catalana del Teatro Lliure acaba de estrenar en Chile 2666, basada en la monumental novela póstuma de Roberto Bolaño. ¿Qué hacer con las 1125 páginas del libro? ¿Cómo resumir las cientos de microhistorias contenidas en las cinco partes de la novela? ¿Cómo trasmitir la perfección que a ratos alcanzan los fragmentos [...]

Resistencias

Por
Elidio la torre
lagares

Los muertos de Marta

Esta novela celebra la muerte y los muertos —y un cadáver es un cadáver es un cadáver— como una inevitabilidad de la vida. Aquí todo caduca: los sueños, la realidad, el amor, el sexo, la vida y los actos.

Carta desde el norte

Por
Edmundo
Paz Soldán

Clarice Lispector

La filósofa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir cincuenta años, si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán… En este ambiente escribe Lispector".

Paperback writer

Por
Ladislao
Aguado

Polvo en el viento

Mi país no existe. Existe, eso sí, una isla llamada Cuba y avecindada en las aguas poco clementes del Mar Caribe. Por lo demás, cualquier trámite no pasa de ser un asunto más entre la geografía y yo.

leche cortá

Por
León
de la Hoz

El mundo de cabeza

Sí, el mundo está de cabeza y en tiempos de crisis —¡santa palabra!— los gobiernos, ya sean de izquierda o derecha, amparan su incapacidad en lo políticamente correcto y demagógico que es "lo social". Sin ir más lejos y salvando las distancias Franco lo hizo en España. En Cuba eso es un dogma y también todo está de cabeza, sólo que desde hace tiempo...

Volver arriba
Google Custom Search
Tamaño de letra:

Imagen de portada:

"Omidiero" (detalle)

Ramón Alejandro

Sumario

Este Lunes

Cien años de soledad cuarenta años después

Roberto González Echevarría

Cuba: la transición o el desastre

Carlos Alberto Montaner

La inconstitucionalidad de la ley cubana de confiscaciones

Héctor Ávalos Sardiñas

De la intolerancia, la chabacanería y el despotismo: Indagación de lo cubano

Narciso Hidalgo

Análisis sobre situaciones y problemáticas en la Cuba de hoy

Félix Sautié Mederos

¿Será pronto el español la segunda lengua oficial de los Estados Unidos?

Leonel Antonio de la Cuesta

Memorias del Desarrollo, de Edmundo Desnoes

Jorge Camacho

Costa Rica existe

Rodrigo Soto

Soñar con tigres. Guillermo Cabrera Infante en la memoria

Luis Agüero

José Lezama Lima y el asombro de lo invisible

Manuel Gayol Mecías

Sobre Miguel Delibes

José Ángel Mañas

El canon digital infama al Estado de Derecho

Víctor Domingo

El nacionalismo también sabe de marketing

Montse Fernández Crespo

El madrugar de otra tele chilena

Julio Suárez Anturi

Tradición y renovación en la narrativa detectivesca infanto juvenil

Joel Franz Rossell

Terapias de un grupo (arte cubano actual)

Omar-Pascual Castillo

Los cambios de pintura de Raúl Castro (Parte I)

León de la Hoz

Otro lunes Conversa

Con Julio Cortázar

Las manos en la máquina de escribir

Con Cundo Bermúdez

El ejercicio de la memoria

Con Jaime Suchlicki

Una transición lenta y difícil

Con Plinio Apuleyo Mendoza

Escribir con sangre de periodista

Con Zoé Valdés

Zoé tal como es

Punto de mira

Las editoriales en el exilio: una balsa de la cultura cubana

Aduana vieja

Betania

Colibrí

La gota de agua

Iduna

Universal

Verbum

Cuarto de visita

La literatura israelí en el siglo veinte

Mois Benarroch

El mar a la hora del eclipse

Novela

Mate Dolenc

Unos escriben

Edmundo Paz Soldán

Otros miran

Ramón Alejandro

Algunos escuchan

La muerte inútil de Jaco Pastorius

Otrolunes presenta a Callemora latin jazz

En la misma orilla

Poemas

JesÚs J. Barquet

Carta abierta a las sombras del pasado

María Elena Cruz Varela

Realidad

Relato

Pablo Díaz EspÍ

Una mariposa

Relato

AndrÉs Neuman

Combinado del Este: Sala de Psiquiatría

Fragmento de novela

Rafael E. Saumell

Los óctuples de Fundora

Relato

Rolando Morelli

Poemas inéditos

Félix Luis Viera

La Canopea del Louvre

Introducción

Hundimiento de la isla

William Navarrete

La agonía de la existencia

Regina Ávila

Guaria

Rodrigo Soto

Recycle

La trompeta de Deyá

Mario Vargas Llosa

Allen Ginsberg en la Habana

José Mario Rodríguez

De lunes a lunes

Biblioteca de Otro lunes

Carta abierta a los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos por las víctimas del huracán Gustav

Librario

Después de la gaviota

José Lorenzo Fuentes

La viajera

Karla Suárez

Paisaje de arcilla

Alejandro Aguilar

Contar es un placer

Emmanuel Tornes Reyes (compilador)

Cuba y Martí en el ojo del huracán

Pedro Ramón

Skype MeT!
Otro lunes. Revista Digital. Tlf: +34 644 469 467. info@otrolunes.com