

Qué importan las palomas
Si es diciembre y un hombre en una esquina
No encuentra su sombra
Qué importan los corceles
Anunciando la estación
En que todas las cosas tristes
Se hacen necesarias
Qué importa la lluvia
Del más terrible de los meses
Y qué el tiempo,
Ese hombre que cada tarde
prende un corazón de papel en su solapa
y espera, espera, espera
Entonces
Que el agua nos arrastre
Que repique en cada puerta una campana
Y que la luz no pueda ser guardada en los bolsillos
Para ahuyentar a la tristeza
Y que sentados a la mesa
Como quien ya no espera al otro huésped necesario,
Despidamos todo color
Que no sea el que tuvieron esos días
Donde hubo de construirse puentes
Para juntar a cada hombre con su sombra
Esos días
Donde pudieron acudir en su remanso
Aquellos antiguos animales
que nos miraban como dioses
Y que uno acerque al otro algún día la cabeza,
Y sienta la mansedumbre del mundo
Y quede abierta desde entonces
La puerta
La única puerta de la casa del hombre
Que es el Hombre.
Que el más pequeño de todos los insectos roce tus ojos;
Al que no puede volar, quedan sus manos.
Distante una mujer nos mira
Envejecida de tanto polvo en las ventanas
Y el silencio densamente patinado
Sólo el silencio que se levanta
Y el tiempo aterrizando sobre sus manos
Que sí conocen el calor del hombre.
Mamá ha quedado para siempre en el retrato
Con venas de óleo
Torcidas sus manos
Y sus ojos abiertos para siempre
Siempre odiando.
Paul, París es una ciudad fría y oscura
En este cuarto, Camille
Tanta angustia no es posible
Y aquí dentro mis hilos se destejen
Para que otra vez
El más pequeño de todos los insectos
Roce tus ojos
Al que no puede volar, queda su boca.
para Ernesto Fundora
Dónde está la temeridad de los nadadores
En qué cápsula de aire se esconde el desenfado
Yo no he tenido columnas de cristal
Donde perderme.
Aquí sólo han llamado a la puerta
Me han visto orlando las campanas
Que después acompañaron al muerto
Que no llegó a irse.
Ahorqué sin piedad a los perros que osaron ladrar mi no tiempo
Mi no lugar para las cosas del desaparecido.
Todavía le temo al encuentro
De los que ruedan su mitad de una orilla de lo posible
A todo lo posible que alguien hubo olvidado.
Los bolsillos cargados de veletas del transeúnte más impersonal
Están desnortados.
Dos es un número perfecto
Para esgrimir las diagonales del cruce.
Dos y no más,
Para que el mundo acuda a sus opuestos.
Y yo me sigo aferrando a mis músculos;
Ahí se gesta mi no torcerme demasiado
Mendigando otras sombras para la hora del almuerzo.
Mientras siga acodado un hombre de esta forma en sus maderas
Aquí no habrá un minuto de descanso para los jueces,
Para los pobres que se escapan vírgenes
Sin llegar a saber que su virginidad
descansa sobre agujas que le muerden el color.
¿Por qué llenarte los bolsillos de piedras vivas?
-- No vayas demasiado lejos
dirán los fantasmas del portal
--Todo lo lejos que se pueda
hay que ir todo lo lejos que se pueda
adonde no llegan los barcos
y la otra isla se niega a aparecer.
Dónde está la temeridad de las nadadores
En qué cápsula de aire trato de apresar
el espacio que le sobra al que no salta de cabeza.
Y se alzarán los puentes
Y el levante y el poniente bautizarán
con el hombre a la ciudad.
Y Él tomará el agua entre las manos
cuidando que esas aves que no vuelan
puedan posar su transparencia
ante los ojos del vigía.
A los que tengan duros pies
los llevará donde el río San Juan
se vuelve un hilo
entre la soledad de cualquier hombre
y algún extraño animal
que aún exista.
Y el techo de las casas
habrá de levantarse cada tarde
para que anden sin prisa
sus distantes moradores.
Y el pan volverá a estar
en el centro de la mesa
Y beberán del vino
Y habrá almácigo en las fuentes
para el que siempre ande en la mañana
filtrado entre la luz.
Y el hombre será otra vez
el dueño de todos los secretos
Y nacerá de la primera palabra
Pero antes anidará como un gran pájaro
Y germinará como una planta
Y volverá a mirar al cielo
Y conocerá el silencio
Sin asustarse
conocerá el silencio
Eterno principio de profetas.
Nota de los Editores
Los poemas aquí publicados pertenecen al libro La otra isla, aún inédito.
(Santiago de Cuba, 1967) Poeta, dramaturgo, actor y director teatral. Cursó estudios de Lengua y Literatura Inglesa en La Universidad de La Habana y se graduó del Instituto Superior de Arte como Licenciado en Dirección Teatral y Dramaturgia en 1992. Miembro de Honor del Gran Teatro de La Habana desde 1991, sus puestas en escena y textos dramáticos han sido premiados y aclamados en Europa, Centroamérica y los Estados Unidos. Ha colaborado con Heiner Müller, Eugenio Barba, La Mama, Stomp y Blue Man Group en Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. En Nueva York, recibió la beca Andy Warhol Foundation for the Arts para escribir, dirigir y diseñar su primera ópera Still Life with Daniel the Lonely Mutant basada en textos psicoanalíticos de Sigmud Freud y en las memorias del Dr. Daniel Paul Schreiber. Trabaja como Traductor e Intérprete para ONUSIDA y es Profesor Invitado de Literatura Norteamericana, Lengua Inglesa y Literatura Comparada en varias universidades de Nueva York, donde reside.