


Barcelona o Lisboa, son ciudades literarias. Madrid no, en Madrid las novelas tienen algo de rancia cotidianidad. ¿Todas? No, hay un género que mantiene el tipo, la novela negra. Los detectives duros y atormentados por su pasado se mueven por Malasaña, Lavapiés, la Gran Vía, y hasta por los pueblos del cinturón industrial, como peces en el agua. De repente, Madrid parece Nueva York, Toni Romano cobra impagados para Ejecutivas Draper en las novelas de Juan Madrid, Carlos Clot se enfrenta a un paseo de la Castellana navegable en la imaginativa Sangre a borbotones de Rafael Reig y el sargento Bevilacqua y su ayudante, la guardia Chamorro, de Lorenzo Silva, se patean la zona sur en pequeños relatos mientras esperan que un caso importante les lleve a una novela y al entorno rural, el medio ambiente natural de la Guardia Civil.
Por Madrid también se mueve Miguel Cortés, el protagonista de El documento Saldaña. De las chabolas del barrio de Fuencarral y de las pensiones de los aledaños de la Puerta del Sol a los pisos con vistas al parque del Oeste del Paseo de Rosales, de los locales de alterne de Capitán Haya a los despachos de abogados del barrio de Salamanca… Madrid es el decorado y el tablero de juego de la interesante búsqueda que nos plantea la tercera novela de Pedro de Paz.
Miguel Cortés, un tipo duro y desengañado, tiene que colaborar con Lola Álvarez, una atractiva especialista en arte y antigüedades, para localizar una mítica colección de objetos artísticos desaparecida durante la guerra civil, entre ellos tres valiosos huevos de Fabergé. Cuentan con el documento Saldaña, una especie de mapa del tesoro con referencias artísticas e históricas que deben descifrar por Madrid teniendo en cuenta que se diseñó hace más de setenta años y la ciudad cambia. Para ponerlo aún más difícil, se enfrentan a Mihail Vassiliev, un antiguo combatiente soviético que se gana la vida robando objetos de arte para coleccionistas sin escrúpulos. En las primeras páginas, Vassiliev nos desvela hasta dónde está dispuesto a llegar matando a Sara, la jefa y mejor amiga de Lola.
Alrededor de ellos y de la historia, se mueve un elenco interesante de personajes secundarios bien trazados: coleccionistas, prostitutas, hackers informáticos, policías, patriarcas gitanos...
Pedro de Paz, autor de la magnífica El hombre que mató a Durruti, se mete de lleno en el género negro. No se olvida de ninguno de sus componentes y nos presenta una historia muy entretenida, con intriga, personajes clásicos, persecuciones, disparos y enigmas.
Lo mejor de la novela negra es que ya sabemos lo que nos espera, lo peor es que es muy difícil sorprender. Desde el planteamiento nos imaginamos que Miguel y Lola llegarán antes que Vassiliev a la meta y que en el camino se enamorarán. Así es complicado mantener la tensión dramática, sin embargo, Pedro de Paz lo consigue, hace que nos olvidemos de ese presumible desenlace y que nos centremos en la peripecia de la búsqueda por iglesias, museos y panteones. El final, para llevarle la contraria a la previsión del lector, tiene sorpresa.
El documento Saldaña nos recuerda a las narraciones cinematográficas, cada capítulo equivale a una secuencia, lo que la hace muy fácil de leer y muy ágil de ritmo. El resultado es una buena novela que hace presagiar que leeremos más entregas con las aventuras de Miguel Cortés.
(Alicante, 1962), es novelista y guionista de televisión. Es uno de los creadores de Hospital Central en Telecinco, serie de la que ha sido coordinador de guiones. Ha escrito para otras series, entre ellas Hermanas, Mir o Siete días al desnudo. También ha dirigido programas de televisión como La noche prohibida. Ha publicado en 2009 la novela Los números del elefante, en la editorial Planeta.