


En Opendoor, primera novela del escritor argentino Iosi Havilio, ignoramos si la innominada y sonámbula protagonista alguna vez hizo algo más que dejarse llevar por el curso de los acontecimientos sin aprender. Ella no tiene fe, y sin fe, ¿de qué sirven la voluntad y las enseñanzas?
Estamos ante una novela impresionante. Lo es por lo que plantea (o por lo que yo he querido entender que plantea), con naturalidad, extraña distancia y una descripción de ambientes perfecta. El libro me ha recordado al Rulfo de El llano en llamas: dice sin nombrar, y mediante la mudez se alcanza una intensidad que rebasa el planteamiento. Y es que Opendoor no se aferra a él (estaríamos entonces ante una novela de tesis –entiéndase aquí: tesis explícita, pues implícita siempre la hay-), sino que, como la innominada, explora, se deja llevar, y a ratos intenta poner orden, y entonces tira de la analogía. Tras perder novia y trabajo en Buenos Aires, la protagonista se refugia en Open Door, pueblo alrededor de un psiquiátrico en cuya fundación rastrea y se mira. Algunos sabios doctores creyeron que los locos podrían curarse en un régimen de puertas abiertas y mediante el trabajo apropiado, es decir, el que mima las capacidades y actitudes de cada cual. La protagonista no trabaja, pero vive entregada, pues tiene capacidad y actitud para ello, a unos instantes tan llenos como vacíos. Hay sensación, a veces sentimientos, y lo que llega a la conciencia no sirve para nada. Es como el trabajo de los locos: ha perdido el rumbo, y todo es recibido: Jaime, un gaucho con el que se queda a vivir; Eloísa, una adolescente llena de vida que la resucita de una manera enfermiza; el fantasma de su ex novia. Como aquí no se pretende la unilateralidad (repitamos: no es una novela de tesis), la pérdida no tiene una sola lectura. En ella hay encuentros increíbles con lo que palpita, con algo primitivo y pleno. Una se pregunta si ese sinsentido por el que transita la innominada no es un sentido, o al menos una liberación. Y es que un proyecto vital da razón de ser a nuestra existencia, pero también es una cadena que excluye lo que no está a su servicio.
(Huelva, 1978). Desde los dieciocho años reside en Madrid, donde se licenció en Filosofía por la Universidad Complutense. Ganó el primer premio de narrativa en el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid en el año 2004, y entre 2005 y 2008 disfrutó de una beca del Ayuntamiento de Madrid y la Residencia de Estudiantes. La editorial Caballo de Troya publicó en marzo de 2007 su primer libro, La ciudad en invierno, por el que fue elegida Nuevo Talento Fnac.