


Pocos géneros de novela tienen tan buena salud como el negro. Además de ser uno de los más valorados por la crítica (ya desde aquellos lejanos años cincuenta en los que el propio Cernuda decía las excelencias de un Hammet), consigue reinventarse a sí mismo para no perder ninguna novedad y no convertirse así en un género para nostálgicos sino para lectores absolutamente contemporáneos.
El libro de Manuel Jurado continúa con esa larga trayectoria. Su novela Como matar a un poeta es digna heredera de sus padres; pero como buen hijo, ha sabido matar algo de sus ancestros para continuar con esa tradición.
Los tópicos que marcan el género se mantienen. Tenemos a un protagonista quemado por la vida, borracho, perdedor; atractivo para las mujeres pero completamente antirromántico. Sin embargo, y aquí viene el juego de cartas al que el escritor nos invita a jugar, no es detective ni policía, sino escritor. Para más acierto, escritor de novelas negras. En una vuelta de tuerca el narrador se convierte en víctima y protagonista de su relato.
Además, el absolutamente utilizado contexto urbano (Nueva York y Los Ángeles, tal vez Madrid y Barcelona) más o menos degradado, dominado por unas mafias que ocupan todos los estratos del poder, está aquí sustituido por una jungla no menos salvaje ni menos peligrosa, pero sí mucho más simulada -y tal vez por eso más peligrosa- como es la universidad y el universo académico en general.
Otro personaje esencial en la novela negra es la rubia fatal. No se le podía escapar al autor ese detalle, y fiel al género nos incluye una mujer que como todo lo anterior dicho, mucho tendrá de similar y también de diferente a los cánones.
Por último, el crimen; que también lo hay. Por no desvelar el misterio no se dirá aquí mucho, pero hay que decir que sin ser nada convencional, existe; porque asesinar implica acabar con la vida de alguien, y con vida podemos referirnos tanto a la física como a la psicológica.
Nos encontramos, en definitiva, ante una novela negra que pretende no serlo. O serlo pero disimuladamente, como ruborizada de sí misma. En ese juego nos introduce Manuel Jurado con habilidad y no poca inteligencia.
(Madrid, 1978) es doctor en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Edición por la Universidad de Salamanca. Es profesor de Literatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU de Madrid. Ha sido editor y colaborador en varias editoriales españolas. Últimamente ha escrito dos biografías juveniles: Valle-Inclán el bohemio y Bécquer el romántico, publicadas por la editorial madrileña El Rompecabezas. Acaba de publicar un ensayo literario: El premio Planeta: historia y análisis comercial, y un libro de teoría literaria sobre Miguel Delibes (Guía de lectura de El camino de Miguel Delibes. Cénlit, Pamplona: 2008), su último libro: Literatura española y mercado editorial (1950-2000), verá la luz en pocos meses. Cuenta además con numerosas publicaciones en revistas españolas y extranjeras y ponencias a congresos sobre temática literaria en relación con el mundo editorial. Ha sido invitado a las universidades de Sevilla, New York University y University of Texas at Austin.