OtroLunes. Revista Hispanoamericana de Cultura. Junio 2009. Antilde;o tres. Número ocho

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Datos de la revista, junio 2009, año 3, número 08
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Percepción cambiante de la (r)evolución cubana

 

Andrzej Dembicz

Página 2

La tercera etapa de percepción, la crítica, abarca toda la época ulterior del proceso cubano, desde 1990, empezando por el período especial hasta el 2008, o como quieren algunos, los más impacientes o los más esperanzados, hasta el período de Cuba en transición, aunque, en la realidad no se sabe hacia dónde o hacia qué.

Esta tercera etapa fue (es) para mí y para muchos cubanólogos y cubanófilos europeos (supongo) una época de buscar respuestas a la interrogación básica: ¿qué se ha logrado con los cincuenta años de un esfuerzo y sacrificio gigantescos de una comunidad nacional de tantos millones de cubanos? Y no me refiero a los llamados “logros de la revolución” en forma de tres o cuatro indicadores tan sencillos como la alfabetización o la mortalidad infantil. En este sentido la pregunta que plantea Andrés Oppenheimer en uno de sus ensayos5 si valió la pena hacer la revolución para no lograr casi nada, no tiene mayor sentido.6 Habría que preguntar ¿para qué sirvió aquel esfuerzo, el entusiasmo y el sacrificio económico, social, cultural y demográfico de tantos millones a lo largo de estos cincuenta años?

Esta era la pregunta que me hacía a diario desde 1980 aproximadamente. Las respuestas trabajadas sobre la evolución societaria cubana desde el siglo XIX y, comparátivamente con el contexto latinoamericano, tanto a nivel de indicadores sociales y de desarrollo humano como a nivel de indicadores más súblimes y sofisticados de roles en la cultura y artes a nivel continental eran evidentemente negativas. Y creo que esta clase de enfoque de análisis evaluativos, a largo plazo, y comparativos, eran los únicos que valía la pena emprender. La situación interna cubana no se podía trabajar por falta de datos fidedignos ya que los oficiales no servían para esta clase de estudios y los estudios de campo, en caso de poderse realizar, indicarían la desestabilización (para no usar términos más radicales) de estructuras sociales o su artificialidad y su total ineficacia.7 En este sentido, las opiniones de Carmelo Mesa-Lago, uno de los mejores conocedores de lo socio-económico de la historia económica contemporánea de Cuba, confirman mi punto de vista.8 Por cierto, no me fue posible realizar estudios de campo en esta última etapa pero sí pude estar en Cuba y ver su funcionamiento de cerca y además presenciaba en carne propia los efectos del desmoronamiento del sistema en Polonia en los años 1980. Ambas eran experiencias complementarias lo suficientemente convincentes para irse formando la respuesta sobre la interrogante básica formulada algunas líneas más arriba.

En efecto, forzosamente se hace plantear una reinterrogación: ¿no se ha hecho realmente nada que pudiera ser considerado como sobresaliente o evidentemente exitoso? La planteo, aunque por razones metodológicas del presente ensayo no lo debería hacer, porque no es mi intención valorar los efectos del último medio siglo en Cuba. Esta es y debe ser la tarea de los propios cubanos. Sin embargo, plantearla me permitirá seguir mejor el hilo principal de mi reflexión.

En primer lugar, hay que preguntar si las cosas que supuestamente se han logrado en Cuba se hubieran hecho o no en condiciones democráticas y liberales tal como fueron logradas en México, Colombia, República Dominicana y Chile, y por lo tanto en Cuba, dadas ciertas premisas históricas evidentes, se hubieran alcanzado aún con mayor probabilidad. En segundo lugar, hay que preguntar cuál es el costo de las exclusiones internacionales, adoctrinamientos, fobias, temores falsos, mitos, incluyendo el del socialismo cubano, etc., que ahora se están convirtiendo en un mito intelectual oficialista, que sin basarse en el socialismo, el futuro desarrollo económico y cultural Cuba cae en el caos del neoliberalismo importado del Norte. Al respecto de lo último, compárese las enunciaciones y declaraciones del último Congreso de la UNEAC de abril de 20089, el debate sostenido en La Jiribilla y en numerosos blogs y debates electrónicos sobre el “socialismo cubano”, etc. En este sentido resulta interesantísimo el ensayo de Rafael Rojas el cual define al socialismo cubano como una prolongación del socialismo dogmático, estatal, autoritario y unipartidista10 soviético. De ese balance deben encargarse los propios cubanos. Yo, de mi parte, sé, y con esto puedo eventualmente enriquecer sus análisis, que para salir del trauma de los 50 años del “socialismo real”, los veinte años que acaban de transcurrir en Polonia desde 1989 han sido pocos y, por tanto, seguiremos arrastrando los efectos todavía por lustros. La mentalidad del pueblo es uno de los factores más lastrosos y más difíciles de cambiar.

Las interrogaciones arriba planteadas, básicas para valorar los cincuenta años habidos en Cuba para esta reflexión son importantes como forma de referencia a las tendencias externas, muy presentes del lado de los “ex-socialistas” (Polonia, Rep. Checa, etc.), que tachan de poco útil dialogar con las actuales estructuras oficiales y oficialistas de Cuba sobre el futuro del país mientras éstas no cambien su parecer ideológico ortodoxo. De esta manera, se cometen dos errores metodológicos graves: primero, los mismos intransingentes se olvidan que, por ejemplo, en Polonia, no se hubiera desmontado la estructura comunista si no hubiera sido por la colaboración del propio aparato partidista del POUP y de Jaruzelski y sus allegados, y segundo, que los intereses creados en “Cuba socialista”, después de cincuenta años de formación estatista son mucho más amplios que las élites partidistas, militares, productivas y sindicales. El grueso de las élites intelectuales, y más ampliamente de la clase media intelectual (“intelligentsia”) nació y se formó totalmente en los moldes “revolucionarios” y “socialistas” e independientemente de dónde venga en el futuro el dinero para las inversiones del desarrollo social y económico de Cuba, serán estas élites, precisamente acuñadas y amoldadas en los patrones arriba mencionados, las que decidirán sobre el futuro de Cuba. De hecho, la pugna interna, intelectual e ideológica, pudiera ser probablemente muy feroz. Compárese esta situación con la de Eslovaquia, la República Checa, Hungría o Polonia, teniendo en cuenta que el adoctrinamiento nunca logró en esos cuatro países efectos tan drásticos, ni tampoco sus respectivas diásporas jugaron un papel primordial en el proceso de la reconstrucción social y económica, lo cual probablemente no se debe excluir en Cuba.

En este sentido se hace imprescindible abrir un nuevo subcapítulo en la última etapa de la percepción de la (r)evolución cubana de 1959-2009, el de la percepción pragmática resultante de las premisas históricas y contemporáneas:

* de la posición tradicional de Cuba anterior a este período en el “concierto de las naciones americanas”, tanto en lo intelectual y como en lo cultural;

* del rol que jugó (o que, por lo menos, trató de jugar) Cuba en el curso de las relaciones interamericanas e intralatinoamericanas durante el último medio siglo e inclusive muy recientemente;

* de la magnitud de los patrones de comportamiento social impuestos y comúnmente aceptados por la sociedad cubana, y del alcance e importancia de los intereses grupales, sectoriales y de todo tipo social creados, que seguirán jugando su papel primordial a lo largo de muchos años (¿décadas?) en el futuro;

* y, finalmente (aunque, a la vez, primero que todo), del hecho de que dichos intereses creados tienen, y no se sabe por cuánto tiempo más tendrán, su soporte en sólidas estructuras estatales autoritarias, apoyadas por los intereses exteriores creados, tanto políticos y económicos, en distintos países a ambos lados del Atlántico y el Pacífico.

Siempre hemos sostenido la opinión sobre la importancia de Cuba para las interpretaciones de lo americano (interamericano y latinoamericano) y de las relaciones continentales y transatlánticas en diferentes etapas de la historia de la Américas. Por lo tanto, independientemente de la situación coyuntural de los últimos años, nos parece extremadamente erróneo cómo se ve y aprecia el caso de Cuba desde Polonia, Rep. Checa o Hungría, especialmente hoy en día, lo cual se hace tan sólo a través de su régimen totalitario, edificado sobre el mesianismo castrista que busca prolongarse hasta lo máximo en el poder, y además, a través de la falta evidente de derechos humanos, del desmoronamiento social económico y de los intereses de una u otra potencia política y/o militar.

Detrás de todo esto hay una sociedad muy heterogénea, de riquísimas y variadísimas raíces históricas y culturales y ojalá de ella fuera el futuro y no de una u otra ideología o visión mesiánica.11 De ahí la abogación por una percepción muy pragmática de la (r)evolución cubana en el momento de cumplir sus cincuenta años.

 

Para finalizar, sin embargo, debemos referirnos a un aspecto más de la percepción, en este caso popular, masiva inclusive, que se va extendiendo por el mundo desde 1990 y que, con toda premeditación, es atizada y alimentada por la propaganda oficial cubana, y está siendo fácilmente aceptada afuera. Hay dos vertientes de la misma. Una es la de Cuba como paraiso tropical de veraneo, de playas de arenas blancas, de all inclusive, sin prescindir del sexo fácil (y ¿de cualquier genero?) - lo que tanto incomodaba a los revolucionarios en 1959, y hasta provocó la creación de las famosas UMAP12. Esta es hoy parte de la política estatal. La otra vertiente, es la de Cuba como skansen, o sea, un museo al aire libre de cosas que en otras partes ya no se pueden ver, tales como los coches americanos de los cincuentas y otras antiguedades absurdas por el estilo. Para esto sólo basta ver la propaganda publicitaria del turismo: un Buick de 1952 en La Habana, en la Avenida del Prado, o frente al Centro Gallego.

Esto, desde el punto de vista de los verdaderos intereses del futuro de Cuba es peligrosísimo, nefasto, por una sencilla razón. No sólo tergiversa el cuadro de la realidad cubana, sino que va inmunizando a la opinión pública internacional contra el problema básico y verdadero de Cuba: sus problemas estructurales de difícil solución y que, sin embargo, hay que solucionar.

 

Anexos

Notas sobre actividades académicas del autor en Cuba

* 1965-1966: becario posgraduado en Cuba: colaboración de investigación en el Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Cuba (proyecto “Uso de tierra en la Agrupación Mayabeque/Güines”) y colaboración docente en el Departamento de Geografía de la Universidad de La Habana;

* 1969-1971: investigador en el Instituto de Geografía de la ACC, colaborador de la Facultad de Geografía de la U.H. Proyectos: “Estructuras sociales del Valle del Yumurí”, “Organización del espacio social y medio ambiente en la Ciénaga de Zapata”, “Estructura del espacio social de las plantaciones e ingenios azucareros de Cuba Occidental”;

* 1974-1979: investigador-asesor en el Instituto de Geografía de la ACC, colaborador de la Facultad de Geografía de la U.H. Proyectos: “Premisas geográficas de la integración socio-económica del Caribe”, “Atlas regional del Caribe”, “Formación identitaria de Cuba”, “Procesos de formación regional de Cuba”;

* 1983-1989: numerosas estadías de investigación en colaboración con la Academia de Ciencias de Cuba, Universidad de La Habana y La Casa del Caribe (Santiago de Cuba). Principales proyectos: “Tipología agrícola, estructuras y funciones de las Cooperativas Agrarias de Producción”, “Identidad cubana y caribeña del Oriente (cubano)”, “Formación identitaria de Cuba”, “Procesos de formación regional de Cuba”.

 

Notas del artículo:

1.- En 1962 presenté mi tesis de maestría titulada Evolución de la agricultura argentina.

2.- En aquella época empiezan también a llegar las primeras delegaciones oficiales, y los pocos universitarios con dominio del español fuimos aprovechados como acompañantes e intérpretes. Desde el principio, me tocó trabajar varias veces con las delegaciones de la Academia de Ciencias de Cuba y del Ministerio de Educación.

3.- Por los años 1961-1963 empiezan a proliferar las primeras sesiones académicas dedicadas al proceso cubano e, incluso, aparecen los primeros “guevaristas” polacos que sueñan con una “verdadera revolución” en Polonia. Algunos de ellos, como “verdaderos revolucionarios”, hoy día (2009) siguen militando como fundamentalistas en los partidos de la extrema derecha polaca.

4.- Me refiero aquí a “mi” percepción y es correcto, porque de mis propias y subjetivas interpretaciones puedo hablar. Sin embargo lo dejo entre paréntesis, ya que me parece que son extensivas, especialmente las etapas segunda y tercera, a las amplias capas de la clase media y profesionales tanto de Polonia, como de otros países exsocialistas europeos.

5.- “Cincuenta años después, Cuba no tiene mucho que mostrar”, Nuevo Herald de Miami, 12.12.2008.

6.- Era sabido y reconocido el nivel de la medicina y la escolaridad cubanas de la época anterior a la época de Castro, los indicadores en esto estaban muy claros y no corresponde acá enumerarlo, ya que hay estadísticas y análisis sobrantes al respecto.

7.- Lo que ha confirmado después plenamente en sus discursos en 2006, 2007 y 2008 el nuevo Presidente de Cuba, Raúl Castro.

8.- Mesa-Lago, Carmelo, La economía cubana en la encrucijada: legado de Fidel, debate sobre el cambio y opciones de Raúl (DT), DT No. 19/2008 – 23.04.2008, Real Instituto Elcano; (www.realiinstituto elcano.org).
Mesa-Lago, Carmelo, Problemas sociales y económicos en Cuba durante la crisis y la recuperación, Revista de la CEPAL, No. 86, 2005: 183-205.

9.- Por ejemplo, un llamamiento ya clásico de Desiderio Navarro que reclamó más realidad, más crítica, más socialismo (La Jiribilla, Nro. 361, 5-11 de abril de 2008).

10.- Rafael Rojas, Pregunta a los socialistas cubanos, Penúltimos Días, 6 de mayo, 2008 (http://penultimos dias.com). Al finalizar su ensayo dice: “Concedamos que una cosa es el socialismo de Granma y La Jiribilla y otra el socialismo de Criterios y La Gaceta de Cuba. Aún así, hay un punto en que, a juzgar por sus intervenciones más críticas, unos y otros coinciden: en Cuba la cultura es una esfera del Estado, subordinada a la ideología oficial. Esa premisa, con toda la lógica excluyente y el burocratismo autoritario que entraña, debería ser el principal problema de debate en un campo intelectual que presume de su apertura. Sin embargo, la hegemonía política y la autonomía cultural, dos conceptos básicos de la teoría neomarxista, no son temas de discusión en la isla.”

11.- Me parece que no es lo de menos que lo diga un polaco, representante de una nación maltratada en su historia por el mesianismo nacional cristiano y que aún hoy lo sigue sufriendo con las resonancias del lema del “verdadero polaco católico” muy presente en no pocas capas sociales, especialmente aferradas al catolicismo popular, rústico y de hecho también retumbante aún en el Parlamento Nacional.

12.- Unidades Militares de Ayuda a la Producción, existentes entre 1965 y 1968, centros del tipo de campos de trabajo forzado de resocialización para los llamados elementos antisociales.

 

Alguna bibliografía del autor sobre Cuba (no se citan artículos en revistas y capítulos en libros):

1969, Kuba, PWN, Warszawa, p. 200.

1979, El Caribe. Estudio geográfico regional, UAEM, Toluca, México, p. 198.

1979, (editor científico), Atlas Regional del Caribe, ACC, La Habana, mapas 65, p. 69.

1985, Ewolucja plantacji. Typologiczne studium plantacji trzciny cukrowej na Kubie, WUW, Warszawa, p. 263.

1989, Plantaciones cañeras y poblamiento en Cuba, Edit. Ciencias Sociales, La Habana, p. 134.

1991, (coedición: J. Mateo Rodríguez), Tomo Polaco‑Cubano de Estudios Geográficos, Actas Latinoamericanas de Varsovia, Warszawa, t. 9, p. 326.


Andrzej Dembicz

Profesor de la Universidad de Varsovia, Director del Centro de Estudios Latinoamericanos (CESLA), Presidente (2001-2007) del Consejo Europeo de Estudios Sociales de América Latina (CEISAL), Dr.H.C. por Universidad Autónoma del Estado de México (1985), coordinador del proyecto “América Latina del siglo XXI – nuevas semblanzas, nuevas estructuras, nuevas identidades (2009-2011)”.

E-mail: aadembic@uw.edu.pl

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