

Fábulas y más cuentos contados por otras fábulas.
Este es un libro más de historias: sus páginas de “saco de yute” son en esta exposición las superficies pintadas, los personajes y argumentos no pueden ser los mismos aunque reaparezcan fragmentos y actores porque asistimos a los “Sacrificios de Fin de Siglo”: “El pescador de sueños”, “Desafío entre Lesbia y Ana” y “Pelea por el gallo” son algunas de las escenas - fábulas que conforman la muestra, porque José Luis Lorenzo carga su mano en la metáfora - narrativa que ilustra, y pretende lustrar a través de un resultado visual aprehensible sin mayores esfuerzos, fuerza que en ellos estriba su táctica. El sacrificio no impera porque se le traiga hasta el arte, pero sí nos aturde y nubla la mirada si obviamos esta vía, de ahí que Lorenzo avisado, lo recree en forma de fábulas que parecieran reiterar la dominancia de los actos sacrificatorios y por lo tanto plantearse una política pictórica moralizante.
En la muestra “Sacrificios”se aprecian cambios fundamentales respecto a su quehacer anterior, cuando interesaba trasmutar constantemente sobre el lienzo, sobre la cartulina o con la instalación a los personajes e “histriones”con cabezas - máscaras de perros, de ovejas, de equinos y otros animales, artificios que ahora sustituye por rostros y cuerpos híbridos definitivos sobre “sacos de yute” en que la doble moral no existe, y se enfatiza la de seres dispuestos o idóneos para el sacrificio. Ofrenda en la que se confunden por derretimiento el mundo animal, biológico, y el mundo social - humano: entonces surge un ser mixto: mitad naturaleza mitad cultura. Especie de “granja” mundanal para un sacrificio inevitable que José Luis Lorenzo concibe de dos modos: En uno integra obras como: “Natura y los pasos perdidos”, “No nos dejes de amparar”, “Despilfarrando natura”, “Cricifixión de mamá - langosta”, “Yudith la oveja negra” y otras, que retoman fábulas, mitos y representaciones arquetípicas de la tradición cristiana y cultural de occidente; el segundo grupo aunque de menor número de pinturas - pintadas sobre el “saco de yute” pudiera llamar más la atención porque el autor registra en su mundo interior y en zonas obscuras o poco frecuentadas e imagina y construye situaciones igualmente límites pero sin dudas, sobresalientes (ver los tres cuadros citados).
Desde su etapa de aprendiz en la escuela profesional de artes plásticas, mostró interés en los rituales y ofendas sacrificatorios, que enriquece en proceso de maduración desplazándose de la mera anécdota, leyenda o mito hacia su problematización en el campo de las relaciones sexuales humanas , y de la imaginación, cualidad o proceso psíquico hoy diluyéndose en el sacrificio cotidiano que pesa y resta imaginadores. Entonces el antídoto es soñar como en: “El pescador de sueños”, quizás el (saco) mejor concebido de este libro - exposición: un hombre - gato en duermevela sobre una barcaza a la deriva, la mano - pata superior e inferior izquierdos tensan al tiempo un hilo que penetra en el oleaje y se pierde como si intentara pescar o a lo mejor es un ancla para asirse al fondo. ¿Cuál será su ensueño, atrapar algún pez o sacrificar su vida al sueño?.
Lorenzo pinta con fábulas, con mensajes moralizantes y reducidos colores salen de su paleta. La paleta esencial de José Luis como de pocos es la fábula: La Homérica, la de Esopo, Martí y las Sagradas Escrituras, pero sobre todo las que generan la vida cotidiana de Fin de Siglo.
Matanzas, 28 de Julio del 2000