

La fábula constante
Pequeñas anécdotas, grandes por su trascendencia en el escenario social, atrapadas más allá del lenguaje oral, donde el protagonismo, como en fábulas literarias, es asumido por una fauna imaginal que alude, por sus caracteres naturales conocidos, a actitudes y normas del comportamiento humano, son los componentes esenciales de las obras pictóricas que nos entrega José Luis Lorenzo.
Emparentado con la exaltación erótica del vigor muscular “clásico” en cada lienzo, el cuerpo humano en el paisaje (agreste) ha sido relatado con proverbial sobriedad de color, sin descartar su tratamiento enfático en algunas composiciones.
José Luis Lorenzo nos confirma su personal distinción estilística en esta exposición. Los que hemos estado atentos a su devenir creativo lo agradecemos.
Ricardo Luis García
“Con la paleta de una vela apagándose, y una figuración que roza lo grotesco, y que algunas desproporciones tienden a acentuar, Lorenzo nos presenta su peculiar tratamiento de lo mitológico, situándose en un ambiente donde al ser no le queda otro remedio que luchar perennemente por encontrar un símbolo, que al final puede resultar solo un signo. De esa fatalidad casi dantesca nos salva la parodia de lo contemporáneo: el pintor nos permite escoger nuestro propio minotauro”.
Ernesto Ortiz