

Con este titular se despachaba el periodista del Diari de Tarragona, el miércoles 9 de abril de 1997, referido al IV Encuentro de Escritores en lengua castellana, que se desarrollaba en la Universidad tarraconense, y en el que el poeta participaba, por entonces director de la Biblioteca Nacional. Cuento todo esto, porque me vi implicado en el asunto. Les cuento: el periodista le dijo a Luis Alberto de Cuenca, tras escuchar su conferencia donde leyó y comentó una serie de poemas y situó su actitud sobre la poesía y la creación poética, "que es algo que se nos impone y nos hace escribir. Conseguimos liberar energía o proporcionar bálsamos para la soledad de los seres humanos. En este sentido tiene algo de factor liberador", que el poeta Enrique Villagrasa, en la presentación de su último libro "Memoria impenitente", comentó que la poesía era para una selecta minoría y que no todo el mundo estaba capacitado para leerla. De Cuenca piensa que "eso depende del tipo de poesía. Mi objetivo es el de llegar a todo el mundo por que yo, con ella, cuento historias que pudieran sucederle a cualquier persona. Yo intento expresarme con la suficiente claridad para que todos me entiendan. En la poesía española contemporánea hay bastantes líneas y algunos hemos optado por la comunicación. La poesía no es una cuestión de minorías". Esta es una de las anécdotas que tengo con el poeta y la siguiente es la que cito, porque lo cortés no quita lo valiente: nuestro autor actualizó “Las cien mejores poesías (líricas) de la lengua castellana” de Don M. Menéndez y Pelayo, del que guardo celosamente y manoseado en demasía la reimpresión de marzo de 1913, y en algún periódico malagueño escribí sobre esto, en su suplemento literario, y me metía un poco con el “otro” director de la Biblioteca Nacional hasta que el coordinador del suplemento me dijo que lo dejase que le tenía que pedir algún favor y no era cuestión de darle caña. Bien, lo cierto es que en estos momentos en que el poeta y autor de un precioso libro titulado “Casi sin querer”, me pide como especialista en poesía de la revista ‘Qué leer’ que escriba lo que me apetezca sobre Luis Alberto de Cuenca, no me queda más remedio que reconocer mis veleidades al respecto de la persona del poeta y a la vez decir que leo sus libros, artículos y demás, y sobre todo su poesía porque me impactaron aquellos versos –por aquel entonces inéditos- recogidos en la antología de Julia Barella, “Después de la modernidad” (Anthropos), publicada 10 años antes del Encuentro de Escritores de Tarragona. Estos versos eran “La ignorancia es dolor, como el deseo.” Y, “Para ti, pecadora, escribo cuando el alba / me baña en su luz pálida y tú ya te has marchado. / Por ti, cuando el rocío bautiza las ciudades, / tomo la pluma, lleno de tu recuerdo, y ardo.” Y el último terceto de su soneto “El poeta a su amada para que no le tire bombas”: “Me rindo. Tú has ganado. Mientras vivas, / no alcanzarás un triunfo tan notorio: / me has volado la mente con tus ojos.” Así, pues creo firmemente en que nadie tiene que confundir lo culto con lo oscuro y que la poesía tiene y debe de comunicar su conocimiento, que al poeta De Cuenca se le supone como a los soldados en la mili de ayer. Pienso, además, que la poesía de Luis Alberto de Cuenca se entiende, roza lo epigramático, y la poesía con este pedazo de poeta ha roto moldes y ha salido de su “ghetto” y la leen y leemos casi todos. Poesía que aunque a veces parezca que es pura trivialidad nunca se sumerge en ella. Creo que Luis Alberto de Cuenca es uno de de los verdaderos poetas de nuestro tiempo, donde ese ser poeta aúna la tradición y la modernidad, y es –no cabe duda- un poeta capaz de emocionar al lector dado que domina el arte de hacer protagonista al que lee sus poemas-historias. Es necesario y justo celebrar su poesía. ¡Amén!
(Burbáguena, Teruel, 1957). Poeta y periodista. Entre sus libros de versos se hallan La ofrenda (Cuenca, 2001), Las noches azules del alma (Fundación Euroárabe, Granada-España, 2001), Alzheimer: la otra voz (Salamanca, Celya, 2006). Colabora en revistas literarias especializadas (Qué Leer, Turia, Artes & Letras -Suplemento Heraldo de Aragón-). Premio León Felipe, 2004, con la obra Límite Infinito (Salamanca: Celya, 2005). Ha sido incluido en diversas antologías como Pentagrama. Cinco poetas españoles de hoy (Salamanca, Trilce, 2007). Su último libro publicado es Alzheimer: la otra voz (Salamanca, Celya, 2006).Sus poemas han sido traducidos al árabe, francés e italiano y han aparecido en numerosas publicaciones y antologías, así como sus reseñas de libros, artículos y opiniones sobre poesía.