

Siempre me ha interesado conocer las vidas de los poetas que admiro. Por ejemplo, hay poetas cuyas vidas son inseparables de sus versos, y no porque sus poemas glosen exclusivamente sus vidas, sino porque, eliminada la poesía de esas vidas, apenas quedaría vida para contarlas.
A veces, me digo que éste es el caso de Luis Cernuda. Qué tortuosa y desdichada fue su vida. Qué grandes, claros y limpios sus versos. De carácter huraño, Salinas lo definió como “Difícil de conocer. Delicado, pudorosísimo, guardándose su intimidad para él solo, y para las abejas de su poesía que van y vienen trajinando allí dentro —sin querer más jardín— haciendo su miel. La afición suya, el aliño de su persona, el traje de buen corte, el pelo bien planchado, esos nudos de corbata perfectos, no es más que deseo de ocultarse, muralla de tímido, burladero del toro malo de la atención pública. Por dentro, cristal. Porque es el más licenciado Vidriera de todos, el que más aparta a la gente de sí, por temor de que le rompan algo, el más extraño…” No es ese el caso de Luis Alberto de Cuenca, aunque sus versos también sean claros, limpios y grandes. El no se aparta, se ofrece; no se esconde, busca alegremente. Luis Alberto es, como persona, el hijo que todas las madres querrían tener, el yerno deseado por todas las suegras, el amigo siempre bienvenido. Su vida y su personalidad son como su poesía: limpias, claras y grandes. ¿Cómo no adorarlo mientras releo una y otra vez sus versos...?
Es poeta y novelista. Ejerce el periodismo en diversos medios de prensa, radio y televisión. Entre sus libros cabe señalar A la caza del último hombre salvaje, editado por prestigiosas editoriales europeas; Los estados carenciales (Premio Nadal 2002); No lo llames amor, Todas las muñecas son carnívoras y La ciudad del diablo (Premio Ciudad de Cartagena de novela histórica 2006), publicados todos ellos por Ediciones Destino. Es autora, entre otros, de los poemarios Capitanes de tiniebla, El tamaño del universo, y Nacida en cautividad (Premio Ateneo de Sevilla de Poesía 2005). Su última novela, Muerte entre poetas ha sido finalista del Premio Planeta 2008. Sus libros están traducidos a diecisiete lenguas.