

El corazón es una flor azul. Tan remota que nos llama desde cualquier abismo. “Dónde la flor azul”, pregunta Luis Alberto, ésa, la que se esconde, la que nos llama. Es una flor oculta y explosiva que hay que buscar “al país de la rama de oro donde el pájaro/ azul se posa, más allá de fuertes/ y fronteras”, como dijo la made del poeta. Tan lejos y tan dentro. Esa flor azul invisible y abismal que nos arrastra a su búsqueda por caminos insospechados. Por el camino de la poesía: también por ése.
Aquí, al lado izquierdo de mi escritorio, tengo Los mundos y los días, abierto en la página dual que contiene un poema a cada lado: “Álzate, corazón” y “La flor azul”. Y ambos poemas aquí, a mi lado izquierdo, se me antojan uno. La flor remota, corazón azul, “habla el idioma primeval1 del amor y del coraje”. La flor invisible e íntima. Joven. Siempre. La buscamos mientras nos buscamos, mientras buscamos lo eternamente valeroso y joven en nosotros, a la vez que envejecemos y el dolor nos pesa. Corazón “consumido de penas” al que el poeta le pide que se alce, “Álzate, corazón”: clave perfecta para la cita con Luis Alberto de Cuenca. Momento verbal y emocional en el que confluyen libros, poemas, versos, todos del autor. Libros, poemas, versos: distintos entre sí, ricos en temas y tonos, producto lógico de la versatilidad de Luis Alberto, un poeta explorador. Él ha transitado por la historia y por la cultura, por la historia de la cultura, y ha recorrido un camino de vuelta que viene desde Platón a Humphrey Bogart. Su poesía es anfitriona que sabe albergar a Horacio y Sonja la Roja. Indaga en lo perturbador con la curiosidad de un entomólogo y sabe conducirse en el exceso gótico de tal manera que el conde Drácula podría confesarle sus secretos y William Beckford le abriría las puertas de Fonthill.
“Álzate, corazón”, dice el poeta, “consumido de penas”, continúa. La pena, sí. La flor azul remota duele, aunque sea eterna en lo joven y en lo bravo. Mas no pensemos, no, que el corazón de Luis Alberto, o que su poesía, es de un romántico dolorido sentir. El espíritu poético de Luis Alberto es clásico. No le pide al viento del Oeste, como hiciera Shelley, que le lleve consigo, porque “I fall upon the thorns of life I bleed!”. Luis Alberto controla su propio espacio creativo a la manera apolínea y con humor (qué delicia releer ahora su “Soneto del amor de oscuro”). Puede hacer incursiones en lo perturbador, como atestigua “Serie Negra”, en lo marginal, en lo fantástico, es consciente de la tragedia que cabe en la vida y sabe del dolor, pero lo controla observando su propia emoción y su propia experiencia. Por eso, el corazón poético de Luis Alberto se alza sobre la pena, aunque tenga capacidad de albergar mucha, y se nos muestra reflexivo y amigo, humanista (entendiendo el humanismo como convergencia de lo culto y lo humano) y vigoroso. Yo lo celebro con esta lira:
A corazón alzado
voy leyendo tus versos, buen amigo.
Un corazón armado
de azules va contigo:
lo celebro, lo canto y te lo digo.
Notas del artículo
1.- La palabra “primeval” es una referencia de la autora a una licencia poética utilizada por Luis Alberto de Cuenca en uno de sus poemas.
(Toledo) Poeta. Crítica literaria y ensayista. Doctora en Filología Inglesa y Profesora de literatura inglesa e irlandesa en la Universidad Complutense de Madrid. Miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Ha publicado los libros de poesía Jazz, (accésit, Premio Esquío, La Coruña,1991), Allegra Byron (Toledo, 1993), El Silencio Está Lleno De Nombres ( Premio Ciudad de Toledo, 1995), Dublín (Premio Internacional Eugenio de Nora, León, Edición Provincia de Poesía, León, 2001) y El Ángel y la Física (Huerga y Fierro, Madrid, 2005). También entre sus libros académicos encontramos Los Personajes Femeninos en las Novelas de Thomas Hardy (Universidad Complutense, Madrid, 1991), La Poesía de Juan Antonio Villacañas: Argumento de una Biografía (Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha, Toledo, 2003), Literatura Irlandesa. (Madrid: Editorial Síntesis 2007), y es Co-editora de cinco volúmenes de Estudios de la Mujer en el Ámbito de los Países de Lengua Inglesa. (Editorial Complutense, Madrid).