

Si yo supiera, como Luis Alberto,
hacer poemas con los nombres propios
y que cada uno de esos nombres propios
evocara con fuerza a quien lo lleva,
escribiría aquí Virginia y Silvia,
y pondría Santiago en este verso,
para evocar con ellas la hermosura,
para evocar con él la gentileza.
Si la noche no hubiera sido extraña
y tuviese en el alma a Leopardi,
diría de las luces de las barcas
como vagas estrellas en las olas,
de las barcas lejanas y perdidas
en el inmenso mar sin nombre propio,
para evocar con ellas la tristeza,
para evocar con ellas la esperanza.
Si la noche no hubiese terminado
en un jardín cerrado y con insectos,
si frente al mar hubiese terminado,
junto al ladrido fiel del oleaje;
si Europa me dejara indiferente,
si al corazón me hubiese hablado Horacio
para salvar el tiempo que no vuelve,
para salvar los nombres y los rostros.
Túnez, agosto 2008
(Madrid, 1955) Poeta y traductor. Como poeta ha publicado Europa (El Crotalón, Madrid, 1983), Europa (Renacimiento, Sevilla, 1986), Europa (1985-1987) (La Pluma del Águila, Valencia, 1988), Europa y otros poemas (1979-1990) (Puerta del Mar, Málaga, 1990), Las trincheras (Renacimiento, Sevilla, 1996), Fragmentos de Europa, 1977-1997 (Universitat de les Illes Balears, Palma de Mallorca, 1998), Entre el muro y el foso (Pre-Textos, Valencia, 2007) y la antología Soy en mayo (Renacimiento, Sevilla, 2007). Ha traducido a Dante (Vida nueva), Sannazaro (Arcadia) y Miguel Ángel (Epigramas).