

Fue un amable ritual de descanso, un receso en el palacete. Avancé los 40 pasos en forma de 7 que mediaban entre mi despacho y el suyo.
“¿Vienes a rendir pleitesía al viejo maestro? Adelante, Zoe.”
“Hola Luis Alberto. Vengo a saludarte.”
“Ay, querida amiga, nos evacuan del Centro. Regalan nuestro palacete a los diputados.”
“Y tú aún tienes las paredes llenas de pósters. ¡Ay! Ese reloj de Tintin es una maravilla.”
“Es de El Tesoro de Rackham el Rojo. Me lo ha regalado Alicia, mi mujer. Nunca me has dicho cuál es tu cuento favorito, no de Tintin, en general.”
“Precisamente, Alicia.”
“Una escritora como tú habrá leído, sin duda, los cuentos de Madame Leprince de Beaumont.”
“No, no... No los he leído”.
“Madame Leprince es una escritora interesante. Sobre su versión de La bella y la bestia, alguien dijo que empieza donde acaban los demás cuentos. Está en Magasin des Enfants.”
“Tomo nota”.
“Lees en francés, claro”.
“No.”
“Es que tú eres joven. A mí me enseñaron francés. Tú eres más anglosajona. Y germanófila. Habrás tenido el inmenso placer de leer a Wilhelm Hauff en alemán.”
“No. Pero lo anoto y lo haré enseguida.”
“¡Qué suerte tienes de no haberlo leído! Así puedes disfrutarlo. Ese es un placer que yo ya he consumido. Te gustarán sus cuentos. Tiene grandes cuentos de terror.”
“Anotado.”
“Bien.”
“ A ti te gusta la literatura gótica, ¿verdad?”
“Sí, pero no tanto como a ti, me temo.”
“A mí me encanta. Has leído a Mary Shelley, claro.”
“Claro.”
“Te gustará leer El vampiro, de Polidori. Polidori era el médico que acompañaba a Byron y a los Shelley. Se suicidó joven, el pobre.”
(Su aspiración casi desvanecida, como un suspiro aspirado.)
“¿Qué estás leyendo estos días, Zoe?”
“A Alkman, un poeta grieg…”
“Espartano. Yo lo he traducido. ¿Qué es exactamente lo que te gusta de Alkman?”
“Que sabe que la retórica es el instrumento al servicio de lo ilógico.”
“Eso es lo que saben los poetas.”
“Lo que sabéis los poetas”.
(De nuevo, su aspiración casi desvanecida, como un suspiro aspirado.) Proseguí:
“También le doy vueltas a un texto de Anne Carson que me ha llevado a Virginia Woolf; y ésta me ha conducido a Leopardi. Son variaciones sobre el infinito y el centro, que se desmorona y cae – cae, con él, todo.”
“e il naufragar m´è dolce in questo mare. Leopardi me recuerda a Dylan Thomas. ¿Qué dicen del infinito Woolf y Carson?
“Hablan de una muesca en la pared, y de las off hours. Las off hours son las horas de indefinición, las horas que no cuentan porque no producen, las horas que se pierden. Las que se definen por un salto entre antes y después – vacías de causa, sospechosas de ser, o de dar, un cobijo clandestino. Las horas que transcurren entre los pulsos y los dígitos de un reloj en forma de sonido o de espacio por recorrer. Son tiempo, son horas, pero dejan poco rastro y casi no se puede decir que existen.”
“Off hours. Es un buen concepto.”
“Sí. Tienes que descolgar los pósters. Te dejo para que puedas seguir recogiendo.”
“No será lo mismo en el nuevo edificio, porque no me han puesto sofá ni asientos adicionales. Quieren evitar que gastemos nuestro tiempo charlando; quieren que produzcamos.”
“Adiós a las off hours.”
(Y la última aspiración desvanecida. El suspiro aspirado.) Me despedí:
“Hasta la próxima, entonces.”
“Hasta la próxima. Cuanto estemos en el nuevo edificio, envíame un SMS antes de ir a mi despacho, por si estoy fuera.”
Nació en Madrid en 1974. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad Complutense, y prosiguió sus estudios en Alemania y Estados Unidos, donde se doctoró en Literatura Comparada por la Universidad de Columbia. Ha traducido al español varias novelas y un libro de poemas. Ha sido profesora de Literatura en diversas universidades norteamericanas, y en la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente es Investigadora de Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Durante los últimos años sus trabajos sobre cine, lenguaje y literatura han aparecido en distintas publicaciones especializadas. Aparte de su actividad académica y literaria, es autora de varios guiones de cine y directora de dos cortometrajes. Sueños itinerantes es su primera novela, de la que la editorial Seix Barral tiene los derechos para la lengua española.