Kobané y otros poemas

Poesía

Ema Fernanda Vilches

ema-vilches-poesia-OtroLunes42Nacida en los convulsionados 70, radicada actualmente en la ciudad de Buenos Aires, Ema Fernanda Vilches, ha vivido en Suiza, Irlanda y México, donde ha aprendido sobre culturas ancestrales, música y círculos de mujeres, también se ha capacitado como facilitadora de círculos de percusión y temazcales de tradición tolteca y celta. En el año 97, crea el ciclo “Desnuda Poesía” conformado por un colectivo de artistas plásticos músicos y poetas en la Casa cultural Uruguay.

Posteriormente, ha publicado en 2010, su primer libro Serpiente de mil pieles de Echarper Editorial. Actualmente, coordina el micrófono abierto del mítico ciclo “Maldita Ginebra” y forma parte de quienes acompañan en la radio a  Héctor Urruspuru creador del ciclo , en el programa “Maldita Ginebra Radio”. En el año 2014 colaboró como co-conductora del ciclo de poesía “Belisama” junto a Liliana Varela. Forma parte del colectivo de poesía Guatemalteco-Argentino “Vandevaneantes”.Co creadora del evento internacional de poesía “Las letras abiertas de América”. Colabora y participa en lecturas de poesía de su comunidad y en eventos en defensa de los derechos de la mujer. Ha participado en lecturas en instituciones carcelarias. Forma parte del voluntariado de la Fundación Alba dedicada a la investigación tratamiento y diagnóstico de Lewy Body. Actualmente completa sus estudios en  Musicoterapia.

Sus blogs: http://desnudapoesia.blogspot.com.ar/

http://circulodemujeresmagicas.blogspot.com.ar/

 

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Tierra  de rosas

Dedicado a todas las mujeres de Bosnia.

“Soy la matriz: de todos los bosques,
soy la fogata: de todas las colinas,
soy la reina: de todas las colmenas,
soy el escudo: de todas las cabezas,
Soy la mujer remolino” 
María Sabina Chamana  Mazateca.

Hay una guerra por allí
Que embarra al mundo
Que cubre con su lodo
Escuelas y hospitales

Hay por allí una matanza
Bien orquestada
Por un psiquiatra poeta
Por un maestro
Por un vecino

Así el mundo mira
De reojo y cruel
Lo que sucede
Sucede el suicidio
De la dignidad

Un ejército de hombres fuertes
Entrenados
Bien comidos
Bien armados

Atacando  a una niña de 10 años
Rompiéndole la vida
Con sus bayonetas de carne amarga
Uno tras otro
La posee hasta la muerte
Y pierden su dignidad
Y se mueren con ella
Aunque lo ignoren

Un ejército que  mata niños y ancianos
Que toma como esclavas
A todas las mujeres

Un ejército  que no quiere
Ríos tierras o montañas
Que no sueña con epopeyas  románticas
Ni Hazañas heroicas

Un ejército que monta
Un prostíbulo gigante
Para someter a un puñado de
estrellas
Madres hijas abuelas

Bien saben estos niños
Mal educados
Con sus armas automáticas
Y su crueldad a flor de piel

Que ellas son inmaculadas
Aunque se las toque
Que nada hace que ´pierdan
La sonrisa
La mirada
Esa capacidad de alimentar
Y parir abrazos donde haga falta
Sostener humanidad

Perciben desde sus mazmorras
Las generaciones robadas
Las fosas comunes
El fuego como agente del mal

Bien decía Jack Fuchs
sobreviviente  de los campos nazis
“sabemos donde comienza el odio
Pero nunca donde termina”

Hay una tierra de rosas
Hay una tierra de casas de hojaldre
Hay una tierra de velos y desvelos
Que se agrupan como tulipanes
A cantarle a la vida

Cuando los serbios
Dejaron vivir a las mujeres  perdieron .
La mujer es el espíritu de su comunidad
Una comunidad es todo
Lo que necesita  el mundo
Para volver a empezar.

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Kobané

“Dice la madre que amarró a sus hijos con su vestido bordado para que no se pierdan: No pasarán”
Hussein Habacsh

A la mujer Jardín , Viyan Peyman.

 

En el jardín de Gulistán
las mujeres  acarician sus cabellos,
se trenzan con flores y cintas rojas
en una red invisible.
Tejen cada día una esperanza,
lejos de sentarse a rogar que Ulises regrese.
Cocinan y rien,
con sus kalashnikovs  al hombro,
Consuelan a los niños,
alientan  a sus hombres,
señalizan el desierto inundado de minas personal….
Ser mujer y Kurda en medio oriente es una condena segura,
a la muerte o a la servidumbre,
Isis llega a sus aldeas, mata a sus familias
las obliga a ser las putas-esposas de sus tropas.
Las mujeres kurdas no han tenido opción:
es ser esclavas de esos  cobardes,
O unirse a la guerrilla kurda.
En el jardín de Gulistán
las muchachas danzan en sus círculos,
encienden antorchas que entibien la noche.
Canta triste Viyan Peyman
hoy han partido algunos amigos.
Lloran y se sostienen
gritan y se enojan,
reclaman sus niñas capturadas;
visibilizan el dolor que es vivir
en el centro de la nada.
En el jardín de Gulistan
las muchachas envuelven sus miedos
en oxitocina,
una dentro de la otra
y de la otra
y de la otra
hasta gestarse denuevo.
Las tropas de Isis pelean
porque creen en un paraíso al morir,
las milicianas kurdas
lo están construyendo en ésta tierra.
No hay nadie
que lo haga por ellas.
Nadie mejor que ellas,
para hacerlo.