"Los novelistas no elegimos los temas, sino al revés:
ellos nos eligen"

Entrevista con el escritor mexicano Eloy Urroz

Amir Valle

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Imagina que debes presentarte a esos lectores de OtroLunes que no te conocen, y que debes hacerlo a través de tus libros. Para ello, yo mencionaré algunas de tus obras y tú debes resumir en poco espacio de qué va y qué obsesión personal decidiste exorcizar en cada libro:

Las Rémoras (1996): Mi novela “cervantina”, la única manera que tuve para poder rescatar un espacio dorado y perdido de mi niñez, un lugar que se me esfumaba: Baja California, el mar, el despertar de la sexualidad, una novela sobre el paso de la niñez a la adolescencia, sobre la fraternidad y el desamor.

eloy-urroz-entrevista-4-OtroLunes42Un siglo tras de mí (2004): Saga de familia, mi propia versión de los Buddenbrook, El arcoiris, Cien años de soledad, Los años con Laura Díaz y tantas otras sagas que me han marcado. El proyecto más difícil que he emprendido. La historia de 100 años de emigraciones (Siria, España, Estados Unidos, México) contadas por la joven mexico-americana Silvana Forns Nakash, quien ha tenido una relación sexual con su estudiante de 13 años de edad y ahora se encuentra en la cárcel escribiendo su árbol genealógico.

Fricción (2008): Mi novela más irreverente, procaz y desalmada. Mi novela carnavalesca, mi homenaje a Rabelais, Donoso y Sergio Pitol. También la llamó mi novela “presocrática” pues gira alrededor del filósofo griego Empédocles de Agrigento, quien ha reencarnado 2,300 años más tarde en la ciudad de México.

La mujer del novelista (2014): Mi falsa novela autobiográfica, la más difícil que he escrito pues cuento todo lo que nunca quise ni me debí haber atrevido nunca a contar. Un libro narrado desde la médula. Mi propia forma de escribir Los Mandarines, pero en lugar de París, México, y en lugar de Simone de Beauvoir, alguien que se parece mucho a mí.

 

El ensayo y la crítica literaria también forman parte de tu mundo creativo, y llama la atención en ese sentido tu interés en descifrar los espacios íntimos y públicos, así como la relación que esos espacios tuvieron con sus obras, de figuras que van desde D. H Lawrence, James Joyce, Luis Cernuda o tu colega generacional Jorge Volpi. Aunque siempre esas búsquedas implican una retroalimentación, ¿en qué sentidos específicos se contraponen o se complementan tu labor como poeta y narrador y esa zambullida en otras miradas y estilos de creación literaria?

En el fondo escribo ensayos y crítica literaria para explicarme mi propio proceso creativo, es decir, la razón por la que escribo, cómo escribo, qué me empuja o me detiene, y sobre todo, “la forma” que un libro adquiere a diferencia de otro. Intento explicarme este fenómeno desarticulando la “forma” de las obras y los autores que más me interesan o me han influido: Cervantes, Unamuno, Muñoz Molina, Cernuda, Paz, Revueltas, Inés Arredondo, Eloy Sánchez Rosillo, Gil de Biedma, D. H. Lawrence, James Joyce, Kundera, Moravia, Faulkner, Borges, Fuentes, Volpi, Palou, etc.

 

Fuiste uno de los protagonistas de un fenómeno que conmovió el panorama literario mexicano y latinoamericano: la llamada Generación del Crack, que lanzó en el 2000 un entonces muy polémico e irreverente Manifiesto. ¿Qué queda en el Eloy Urroz que escribió La mujer del novelista de aquel escritor que configuró el escenario novelado donde ocurre Las Rémoras?

eloy-urroz-entrevista-2-OtroLunes42Queda el duro aprendizaje de que nada, al final, importa, ni siquiera las obras. Queda lo vivido, lo aprendido, lo deseado, lo amado… y la verdad es que ni siquiera queda nada de eso, sino algo así como el recuerdo vago, la memoria inútil de algo ocurrido a alguien parecido a ti, pero que hoy es ya distinto. Se escribe porque hay que dedicarse a hacer algo y porque ese reto es, acaso, entretenido, pero nada más. En el fondo nada importa, aunque nos afanemos en creer que muchas cosas (entre ellas, la literatura) importan.

 

Para cerrar este bloque, se impone una pregunta: la labor académica, por los acartonamientos, la rigidez y la burocracia que se estila en ese entorno, suele ser un freno para el trabajo cotidiano de un escritor y, por experiencia con otros colegas, puede afirmarse que son pocos los que logran escapar de esas redes que, si no impiden, al menos ralentizan la creación. ¿Cómo ha sido tu experiencia?

Suele ser así como tú dices en la mayoría de los casos: la academia puede esterilizar, puede acartonar, puede perderte en banalidades u oquedades, y lo peor, es que nadie te lee y a nadie le importa tu crítica académica. Quizás por ello, desde un principio, me impuse el reto de trabajar duro en mi obra literaria (que en el fondo no es más que otra forma de entretenimiento vital). Sabiendo de antemano los peligros de la docencia y la academia, me enfrasqué en mis novelas, y lo sigo haciendo, aunque en el fondo, sólo se trata (insisto) de otra forma de pasar el tiempo corto de nuestras vidas efímeras y perfectamente baladíes.

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La familia interrumpida, segunda entrega  

Publicada inicialmente en el 2011, este año tu novela ha sido reeditada por una editorial independiente singular, Nocturna Ediciones, que se ha ganado su prestigio precisamente por respetar estrictamente algo que ya no suele verse en la mayoría de las grandes editoriales: la calidad literaria del texto más allá de si la obra resulta comercial o no. Me gustaría que contaras a nuestros lectores cómo llegó esa novela a colarse en un catálogo tan exclusivo como el de Nocturna y qué opinas de este tipo de editoriales alternativas a los monopolios de la edición.

Me alegra muchísimo que justo Nocturna haya apostado por una novela como la que yo denomino mi “novela cernudiana“. Me parecía lamentable que los lectores españoles no pudieran tener acceso justamente a este libro mío. Esta hermosa edición revisada, línea por línea, de La familia interrumpioda redime ese hueco. Me alegra que justo sea Nocturna la que de a conocer este duro pasaje en la vida del mejor poeta en lengua española del siglo XX.

 

No puede entenderse La familia interrumpida sin hablar de la compleja personalidad de uno de los más grandes poetas de España, miembro de la tan famosa Generación del 27: Luis Cernuda. El libro incluye una especie de epílogo en el cuál hablas de tu obsesión por este escritor español, pero creo necesario preguntar ¿en qué circunstancias surge y por qué esa obsesión?. Pero, también, ¿por qué una novela donde él es protagonista?

eloy-urroz-entrevista-1-OtroLunes42El porqué, no lo sé. Los novelistas no elegimos los temas, sino al revés: ellos nos eligen. Puede ser un verso, un  gesto, un recuerdo, un chisme, una anécdota, cualquier cosa catapulta, azuza, el pozo de la memoria y la conciencia. Cernuda es el poeta que más claramente y durante más años me ha hablado a mí al oído y a la conciencia. Creo entender lo que dice, lo que está intentando explicar o expresar poéticamente y es tan retorcidamente difícil de decir…  Esa suerte de consusbstanciación es, creo, importante, a la hora de escribir sobre un autor, en especial si se trata de hacer una novela histórico-biográfica, de lo contrario, terminas produciendo un  artefacto frío y razonado, huero, banal e insincero. Una monografía sin alma. He escrito novelas sobre Cernuda y Empédocles. Ahora escribo una sobre D. H. Lawrence, autor que vengo leyendo desde hace 30 años. Así, creo, es como uno debiera lanzarse a escribir un relato sobre otro artista, es decir, como si de veras lo conocieras, como si se tratara de un amigo o un vecino de años.

 

Quienes conocemos la trayectoria de Cernuda, sabemos cuán importante, cuán definitorio fue su exilio en Norteamerica y en México, pero esta novela se limita a contar su período de exiliado en el Reino Unido. El enfrentamiento con el trauma íntimo de esos niños refugiados, y la enfermedad y muerte de uno de ellos es un elemnto vital en la trama novelada y provoca un sisma en la personalidad de Cernuda, pero ¿hasta dónde fue real ese sisma?, ¿puede hablarse de “otro Cernuda” luego de su exilio inglés?

Claro que sí. A Partir de Inglaterra, no sólo cambia su poesía, sino la poesía en lengua española. Las nubes es el libro sísmico por excelencia, el parteaguas de la lírica en el siglo XX. Y dentro de Las nubes, yo quiero atribuirle especial importancia a esa “Elegía al niño vasco muerto en el destierro”, poema del que surge toda mi novela.

 

Otra trama cuenta la historia de un mexicano que reside en Estados Unidos y una dura circunstancia familiar lo obliga finalmente a un regreso a México que había ido postergando durante años por diversas razones, también muy personales y muy familiares. Tú naciste en Estados Unidos de padres mexicanos y, un día, decidiste recuperar tus raíces y te nacionalizaste mexicano. ¿Qué puntos de contacto hay entre la historia narrada en la novela, ese gran escenario terrible y hermoso a la vez que es la migración mexicana hacia Estados Unidos y tu historia personal?

Uno de los temas que más me ha afectado es el del exilio pues yo vivo en Estados Unidos desde hace 21 años. Vivir fuera de tu patria o como dice la protagonista de Brooklyn al final de la película: Exiliarse es empezar con alguien y en un lugar nuevo completamente desconectado del pasado. La experiencia del exilio es dura como ninguna otra. Es una forma de renacimiento, morir y volver a ser otro, empezar de nuevo… No obstante, mi propia versión del exilio no se encuentra tanto en La familia interrumpida como en La mujer del novelista (2014) y sobre todo en Un siglo tras de mí (2004).

 

Finalmente, una pregunta socorrida, pero necesaria, ¿trabajas en algún nuevo libro? o… ¿algún nuevo libro próximamente?

Si, trabajo apasionadamente en mi décima novela, un relato sobre D. H. Lawrence y un escritor asesino contemporáneo, decidido a seguir los pasos del escritor británico en Oaxaca.