Las almas gemelas

José Lorenzo Fuentes

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Unos  tres mil años antes de Cristo los primeros sacerdotes de Persia que se iniciaron en el conocimiento y la práctica de la astrología  dividieron la bóveda celeste en cuatro partes iguales. Más tarde los sumerios subdividieron esas cuatro partes y así hicieron su aparición las doce casas del Zodíaco tal como hoy las conocemos, en cada una de las cuales los astros y planetas ejercen una influencia muy determinada que se corresponden con los distintos aspectos de nuestra vida personal: en la salud, en las relaciones hogareñas, en nuestras capacidades latentes, en nuestra posición social y, por supuesto, también en el amor.

En el momentos exacto de nuestro nacimiento o acaso antes, en el momento de la concepción, cuando el óvulo unicelular resulta fertilizado, nos convertimos en receptores  de las influencias astrales, establecemos las primeras relaciones  del micro-cosmos con el macro-cosmos y empezamos a sintonizar nuestro reloj biológico con los ritmos energéticos del universo. Para muchos estudiantes de las ciencias ocultas, cuando la cabeza del recién nacido emerge del claustro materno, a la glándula pineal o al chakra de los mil pétalos le corresponde captar esos primeros efluvios astrales, que permanecerán para siempre en nuestro subconsciente, en cada una de nuestras células, en nuestro sistema nervioso, inmunológico y hormonal, efluvios que en esta vida y en las sucesivas –en el karma mental mencionado por la física cuántica- estarán codificados en una molécula del ADN que no es solo el reservorio de nuestro potencial genético sino uno de los puntos en que se almacena la información de nuestro linaje cósmico. Tales efluvios, ya convertidos desde muy temprano en sangre de nuestra sangre, estarán dictando permanentemente nuestras inclinaciones, preferencias, aptitudes y sentimientos. Ya nadie pone en duda la exactitud  caracteriológica que la astrología le confiere a cada signo solar. Nadie duda hoy que una persona tiene tendencias al ejercicio a veces excesivo de la autoridad justo porque nació bajo el signo de Leo, o que son muy fuertes sus vínculos familiares porque nació bajo el signo Cáncer.

Jose-Lorenzo-Fuentes-EsteLunes-2-OtroLunes42Dante Alighieri concluyó su Divina  Comedia con el verso ‘’el amor, que mueve al sol y las estrellas’’. Si en términos astrológicos podemos decir que el amor es un sentimiento que está condicionado por la fecha, la hora y el lugar de nuestro nacimiento, también podemos decir poéticamente, como Dante, que nuestro amor, el amor que dispensamos a nuestra pareja, el amor que dignifica el sexo y convierte en una sola persona a dos almas gemelas, ejerce también una influencia benéfica a escala cósmica haciendo más hermosa y grata la vida en nuestro planeta. Pero ¿ cómo saber cuál es nuestra alma gemela? ¿Cómo descubrirla en la inmensa multitud que se derrama en las avenidas de las grandes ciudades? ¿Cómo saber al primer golpe de vista que podemos establecer precisamente con esa persona una relación gratificante? ¿Cómo intuirlo?  ¿Podemos consultar a los astros en el momento de escoger nuestra pareja?

Todo indica que la respuesta es sí.

Por eso, porque consideramos que la respuesta es afirmativa, vamos a recordarles lo que los astros le deparan a quienes se sienten flechados  por el amor.

Aries, que gobierna la cabeza, es el primer signo del zodíaco. Como es un signo de Fuego , los arianos deben tener una relación amorosa satisfactoria con los nacidos bajo un signo de Aire: Géminis, Libra y Acuario. Si el aire activa el fuego, como nadie duda, es siempre presumible pensar que una relación Aries-Géminis resulta gratificante para la pareja no solo en el aspecto sexual sino en las facetas de la vida profesional o laboral, donde se ayudarán recíprocamente a lograr sus metas. Como Aries y Libra ocupan lugares opuestos en el Zodíaco los nativos de ambos signos tienen tendencias complementarias, lo que explica su atracción mutua. También la relación Aries-Acuario generalmente será excelente, porque cuando la mujer es Acuario, siempre tan ensimismada y distraída, debe estar demostrando a todas horas que su amor por el ariano se mantiene como el primer día. Entre los arianos y los nativos de Tauro hay una evidente incompatibilidad de caracteres. Aries es inquieto, dado a la reacción irreflexiva, mientras que Tauro tiene como norma no dar un paso sin medir antes toda las posibles consecuencias de sus actos. No obstante, en el terreno amoroso la relación entre los nativos de estos dos signos puede ser satisfactoria. Al hombre de Aries le atrae la capacidad de la taurina para el disfrute sexual, aunque exige de ella, sentimentalmente,  mucho más de lo que recibe. Cuando en esta relación la mujer es Aries, también es posible una buena relación en el terreno amoroso, aunque será ella la que sostenga en alto el ideal romántico mientras que el taurino, con los pies puestos en la tierra, generalmente cumplirá sus deberes conyugales respondiendo a una necesidad puramente física, a la que se anexa el propósito de engendrar hijos.

Tauro gobierna la garganta y como es un signo de Tierra sus nativos afinan con los nacidos en un signo de Agua: Cáncer, Escorpión y Piscis. Tauro y Cáncer son dos signos solares muy parecidos y por esa razón los Cangrejos y los Toros tienen características comunes –el amor al hogar, al dinero y a la buena comida- que los conducen a una relación altamente satisfactoria y estable. También Tauro y Escorpión tienen muchas cosas en común y por lo tanto sus relaciones pueden ser estupendas. La relación Tauro-Piscis, de tan entrañable parece dictada por una fuerza superior que los atrae y unifica.

Géminis, que gobierna los brazos y los pulmones, es un signo de Aire que afina con Aries, Leo y Sagitario, signos de Fuego, de modo que casi siempre es posible que el nativo o la nativa de Géminis se adapte sin las mayores dificultades a las exigencias autoritarias de Leo o que las naturalezas complementarias de Géminis y Sagitario sostengan relaciones caracterizadas por la tolerancia, que nunca serán monótonas.

Jose-Lorenzo-Fuentes-EsteLunes-4-OtroLunes42Cáncer, que gobierna la glándula timo, es un signo de Agua que afina con los nacidos bajo signos de Tierra, es decir con Tauro Virgo y Capricornio. A los nativos de Cáncer hay que advertirles que, por ser devotos de la tradición, sus relaciones con los acuarianos, que son amantes de la renovación, no prometen estabilidad. En cambio la relación Cáncer-Cáncer, de dos seres sensibles que le temen a la soledad y aman la vida familiar, promete un clima de comprensión mutua.

Leo, que gobierna el corazón, es un signo de Fuego que difícilmente   tendrá una relación  gratificante con los nativos de Virgo, de Escorpión o de Capricornio, mientras que deben perdurar sus relaciones con los nativos de Libra, Géminis y Acuario.  Como toda regla tiene su excepción, la relación Virgo-Leo puede resultar satisfactoria y perdurable cuando la mujer es Virgo, porque el hombre Leo, al conocerla, lo primero que piensa es en proteger a la Virgo, a la que considera un ser débil. Sin embargo, con el tiempo será ella, increíblemente, la que logrará transformar al León, adaptándolo poco a poco a su ideal de perfección masculina.

Los nativos de Virgo, signo de Tierra, pueden establecer relaciones perdurables con los nativos de Capricornio y de Piscis. Virgo y Capricornio tienen muchas características comunes, entre ellas el sentido de la responsabilidad y la necesidad de recibir la aprobación  de los demás, así que cuando contraen matrimonio  hay que apostar por su permanente felicidad.

El nativo de Libra se ha ganado en astrología el nombre de Pacificador en razón de su innata capacidad no solo para mantener su equilibrio interior sino para ayudar a los demás a alcanzarlo. Su característica fundamental es la de colocar en una balanza todas las dualidades, es decir lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo claro y lo oscuro…quizá pensando inconscientemente en reducirlo todo a la condición no-dual preconizada por los budistas, para los cuales negro y blanco son términos relativos y sobre todo interdependientes, pues se sabe muy bien que no existiría sombra si no hubiera luz, ni muerte si no hubiera vida. Esa búsqueda del equilibrio hace que los nativos de Libra puedan establecer, al menos hipotéticamente, una relación agradable y casi siempre perdurable con los nativos de cualquier otro signo solar, principalmente, por su condición aérea, con los signos de Fuego, es decir con Aries, Leo y Sagitario. Casi siempre resulta satisfactoria  la relación Libra-Piscis, gracias a la influencia de Venus y Saturno, regentes de estos dos signos.

Escorpión, que gobierna los órganos sexuales, es un signo de Agua que afina con los signos de Tierra: Tauro, Virgo y Capricornio. Cuando en la pareja los dos son Escorpión  generalmente encuentran en la sexualidad una fuente infinita de placeres. También la relación Escorpión-Piscis está destinada a la felicidad y a perdurar con un alto componente sexual.

Sagitario, signo de Fuego, afina con Géminis, Libra y Acuario, signos de Aire. Si los dos son Sagitario la pareja tendrá satisfacción en el lecho, en tanto que la relación Sagitario-Capricornio no augura felicidad,  y la Sagitario-Piscis está caracterizada por la imprecisión, más vale no vaticinar nada.

Jose-Lorenzo-Fuentes-EsteLunes-3-OtroLunes42Los nativos de Capricornio, signo de Tierra, afinan con los signos de Agua: Cáncer, Escorpión y Piscis. Para los capricornianos, que saben ocultar sus sentimientos a la perfección, no existe el amor a primera vista o no son capaces de confesarlo. De todos modos la mayoría de ellos somete el sentimiento amoroso a la férrea disciplina  que les es impuesta por la naturaleza de Saturno. Avanzan, como dijera el poeta, con pie de pluma y corazón de plomo, haciendo gala de la mayor cautela hasta alcanzar su propósito. También puede augurársele  la felicidad a una relación Capricornio-Capricornio.

La razón por la cual Acuario, conocido como el Aguador, que es un signo de Aire y no de Agua, pertenece a la categoría de los misterios. Armoniza con los signos de Fuego, es decir con Aries, Leo y Sagitario. La relación Acuario-Acuario augura ternura en las relaciones conyugales. No es recomendable la relación Acuario-Piscis.

Piscis, que gobierna los pies, es el último signo del Zodíaco y está simbolizado por dos peces que van en dirección opuesta, lo cual no significa que los nativos  de este signo estén caracterizados por una naturaleza dual como la de Géminis: sencillamente expresa las posibilidades que se le ofrecen a los piscianos de poder nadar en cualquier dirección, aunque ello no garantice que cumplirán sus metas. Como signo de Agua afina con los nacidos bajo signos de Tierra, Tauro, Virgo y Capricornio. Aunque Aries es un signo de Fuego, que obviamente indica incompatibilidad con Piscis, la relación Aries-Piscis propicia el nacimiento de una grata unión sexual, sobre todo cuando la mujer es Piscis. Existen divergencias psicológicas  entre los dos:  él, posesivo y autoritario como buen ariano, y ella siempre silenciosa y dócil, con ánimos de ceder cuando se inicia una disputa hogareña. Por eso terminan  casi siempre la vida juntos.

Del Autor

José Lorenzo Fuentes
Se graduó como periodista en La Habana. Estudió una Maestría en Hipnología Multidimensional y Biolística Curativa. Posteriormente recibió un curso de Medicina Tibetana y Autocuración Tántrica certificado por el Lama Gangchen Rimpoche, de Sri Lanka. Como periodista colaboró con varios medios de comunicación entre los que destacan los periódicos El Nuevo Día de Puerto Rico y El MundoBohemia y Carteles de Cuba. Fue, además, subdirector de la revista Cuba. Es autor de varios libros con premios nacionales e internacionales. Además de su pasión por la literatura y el periodismo, José Lorenzo Fuentes ha dedicado una gran parte de su vida a la investigación y al estudio de temas metafísicos como la magia, la medicina alternativa y la parapsicología. Ha publicado: El lindero, cuento (1953); Maguaraya arriba, cuento (1963); El sol, ese enemigo, novela (1963); El vendedor de días, cuento (1967); Después de la gaviota, cuento (1968); Viento de enero, novela (1968); Mesa de tres patas, cuento (1980); La piedra de María Ramos, novela (1986); Brígida quiso soñar, novela (1987); Los ojos del papel, novela (1990); El hombre verde y otros relatos, cuento (2005) y Meditación (2001), La estación de la sorpresa (2001), Las vidas de Arelys, novela (2004), El cementerio de las botellas, novela y cuentos (2012), Del sexo al amor, ensayo (2012), La conexión deseo realidad, ensayo (2013), Cuentos completos (2013), Entrevistas a 5 grandes, Gabriel García Márquez, Cundo Bermúdez, Wifredo Lam, Julio Cortázar y Alfonso Grosso. (2014), Meditación, ensayo (2014), Hierba nocturna, cuentos (2014) y Mandala, ensayo (2015).