"¡Compay, es que vengo de la tierra de las ironías!"

Entrevista con el escritor cubano Félix Anesio

Amir Valle

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Ante todo, una curiosidad: tu primer libro, según consigna tu biografía, fue en el 2011; es decir,  a los 61 años. Imagino que, como yo, los lectores puedan intrigarse con el hecho de que todo ese tiempo anterior, en Cuba, alguien con tu sensibilidad no haya publicado. Comencemos hablando de esas circunstancias: ¿qué hizo Félix Anesio antes de su salida definitiva de Cuba en el 2000?

Antes de mi salida definitiva de Cuba ejercí la ingeniería por 25 años ininterrumpidos. También fui profesor universitario y dirigía la Sociedad de Ingerniería Hidraúlica de la Unión de Ingenieros y Arquitectos en la provincia de Guantánamo. Esas arduas labores “se robaron” casi todo mi tiempo y esfuerzos; y allá en Cuba están mis obras, incólumes, dando fe de ello.

Si bien, fui un lector apasionado desde la más temprana edad, la escritura tocó a mis puertas ya en la adultez y fueron las circunstancias de tener que emigrar las que la propiciaron. Mi primer texto fue publicado en la Revista Alba, Luz Primera de la Diócesis de la Iglesia Católica en mi provincia, ya casi cuando estaba a punto de salir de Cuba como exiliado.

Felix-Anesio-Entrevista-2-OtroLunes42En esos duros meses de trámites para salir del país participé en un taller literario conducido por la destacada escritora Ana Luz García Calzada a la que siempre estaré agradecido por sus enseñanzas, aunque la idea de publicar algún libro quedaría diferida para después del viaje a los Estados Unidos.

Sí, soy pues, un escritor tardío, como lo fueron Giuseppe Tomasi di Lampedusa, quién escribió su única novela El Gatopardo  ya cumplidos los sesenta y José Saramago que comienza a dedicarse seriamente a la escritura a fines de sus cincuentas. Muchos son los ejemplos que pudiera citar; muchas deben haber sido las causas de la postergación.

Montado ya sobre los rieles de la literatura, sólo espero que mis libros aporten algún regocijo a los lectores, que cada vez, increiblemente, son más y pienso que, definitivamente, la madurez del autor aporta nuevas aptitudes, nuevas percepciones que hay que aprovechar contra viento y marea.

 

Se impone, sabiéndose que eres un testigo presencial de la vida cultural en Miami, que te pregunte, ¿en qué sentido tu llegada a Estados Unidos y tu estancia en Miami es responsable de que hayas luchado por dejar atrás tu condición de autor inédito?

Definitivamente responsable: Miami me lo confirmó, como dice una tonada popular; y aunque esto no se produjera de inmediato, mi llegada desterró la condición de autor inédito, a Dios gracias. Al principio, todo era emplazarse en un hogar en este país de adopción, trabajar muy duro para pagar la renta y las cuentas (billes) y reunificar la familia, pues me había quedado un hijo en Cuba. Todo eso se pudo lograr en unos pocos años durante los cuales no dejaba de escribir.

Así, poco a poco, fui conociendo el ambiente cultural y editorial de Miami, sus tertulias literarias, su feria del libro y sus escritores y poetas. Todo este conocimiento e intercambio propició mi primera obra de narrativa publicada que fue Crónicas Aldeanas (Edit. Voces de Hoy, 2011).

 

Desde esa escapada de la ineditez, has incursionado en la poesía y en la narrativa. Lo singular es que lo hayas hecho, en algunos casos, a cuatro manos. ¿Podrías referirle a los lectores de OtroLunes cómo ha sido esa experiencia y cuál fue el motivo de esa elección, en vez de apostar por la escritura en solitario?

Felix-Anesio-Entrevista-6-OtroLunes42Crónicas aldeanas (el libro y el blog del mismo nombre) fueron escritos en coautoría con Manny Delgadillo, un joven cubano-colombo-americano de Miami. Fíjate, que yo, siendo gerente de una sala de videojuegos, le di empleo a Manny. A ambos nos gustaba mucho el cine de arte y la literatura, y nuestro trabajo —a pesar del ruido de la gente y las máquinas— nos daba la posibilidad de escribir en el mismo lugar.

Habían grandes coincidencias éticas y estéticas entre ambos, tanto así, que un día nos dimos al ejercicio de leer Las palmeras salvajes de W. Faulkner (yo, en español, con una excelente traducción de J. L. Borges y él, en original inglés). Cuando terminamos, hubimos de cotejar los subrayados y notas en ambos libros y hubo una sorprendente coincidencia.

Siempre bromeábamos sobre otros binomios autorales como el de Borges-Bioy Casares y otros tantos, no sólo en literatura, sino también en la música, como el caso de Lennon y McCartney.

Crónicas aldeanas fue un libro cargado de entusiasmo, de energía, de entrega. Hoy Manny Delgadillo es Máster en Literatura Inglesa, ha sido profesor adjunto de la Universidad Internacional de la Florida y cuenta en su haber con varios trabajos cinematográficos (cortometrajes).

Luego vendría mi trabajo en solitario referido a la poesía, cuentos y artículos en mi blog.

 

Además de los lógicos estancos genéricos de la poesía y la narrativa, ¿qué mundos separan, para mencionar dos de tus libros, a Crónicas aldeanas de El ojo de la gaviota?

Crónicas Aldeanas, si bien cuenta también con viñetas en prosa poética, es un libro de pura narrativa. Son historias que han sido contadas “cinematográficamente” sobre la base de vivencias reales y ficciones que conllevaron a fabricar rostros y situaciones, donde los colores, los olores y los entresijos de la psiquis de los personajes demandaban un desborde de imaginación. Es como una gran aventura: así les llega a los lectores.

Por otro lado, El ojo de la gaviota es pura poesía. Es otro  mundo de cosas en que uno se emplaza frente a sí mismo y vierte sus emociones y sus obsesiones; es uno mismo, ante la perplejidad y la revelación.

 

Ilustremos ahora a nuestros lectores. Como suelo hacer con mis entrevistados, voy a mencionar tus libros y tú debes responder pensando qué dirías a un posible lector para embullarlo a que vaya tras ese libro.

Felix-Anesio-Entrevista-4-OtroLunes42Crónicas aldeanas (2011): Un libro de apasionantes historias como para no perdérselas.

La cosecha (2014): Una invitación a conocer la poiesis de un autor novel. A muchos les servirá de inspiración para escribir poesía.

El ojo de la gaviota (2015): La madurez poética, al decir de los críticos. Una vez que abran la primera página no lo podrán cerrar. El lector sabe que eso no es común en la poesía.

 

Me resulta interesante que en todos tus libros, sean narrativa o poesía, resalta el uso de recursos como el absurdo, la ironía, el desencanto, a la hora de ofrecer esos juicios de valor que toda obra encierra, para configurar una especie de mirada sarcástica, en ocasiones crítica, sobre la realidad más inmediata al hombre, ya sea en su entorno social o íntimo. ¿Desde qué perspectivas crees que te son útiles tan complicados pero humanos ingredientes?

Te lo diré de un modo campechano, muy oriental, por cierto: ¡Compay, es que vengo de la tierra de las ironías! Quizá esa condición de extremo geográfico de mi Guantánamo natal, lugar por donde no se pasa, sino donde sólo se llega, es una importante causa de esta proyección del absurdo, la ironía, el sarcasmo y el desencanto.

Es una especie de anarquismo doméstico cultivado durante generaciones, que pretende contrarrestrar la incomunicación y el olvido y que ha generado una cultura peculiar (del habla coloquial, en la cultura culinaria, musical, literaria, de usos y costumbres etc.).

No conozco gente más contestataria e irónica que la de mi pueblo desde tiempos inmemoriales; gente, no obstante, con un apego muy fuerte al terruño, elementos que se perciben, como dices, en toda mi obra.

 

Otro detalle que llama la atención es que tu libro El ojo de la gaviota lleve un prólogo de una de las más renombradas poetas cubanas: Lina de Feria.  Te pregunto lo que imagino que ya otros te hayan preguntado: ¿cómo llegó Lina a escribir esas palabras para un autor que, literalmente, comienza su carrera como poeta?

Felix-Anesio-Entrevista-5-OtroLunes42Un asunto de plena empatía y coincidencias estéticas. Yo conocía la obra de Lina desde la antológica —ya mítica— Casa que no existía. Ella vino a visitar a su hijo aquí en Miami el año pasado (2015) y un amigo común, y destacado poeta cubano (Arístides Vega Chapú) le había dado mi número. Tuvimos la oportunidad de intercambiar en varias tertulias y eventos aquí en Miami, incluso grabamos un video bajo el título de “Encuentro poético Lina de Feria y Félix Anesio” con la editorial Entre Líneas, que circula desde entonces en youtube. Ella, conociendo un poco más de mi poesía se brindó para prologar El ojo de la gaviota. El prólogo fue escrito en Cuba, a su regreso, en fecha 15 de octubre 2015.

 

Y para seguir provocándote: tu blog se llama como tu primer libro, “Crónicas aldeanas”, pero allí lo que se ve es una crónica de la vida cultural en Miami, a partir de tus post sobre sucesos que has vivido en esa ciudad. Más allá de que te estoy pinchando para que me digas si crees que Miami es una aldea, como han dicho algunos, esto es un pretexto para que nos hables de tus obsesiones como bloguero.

Sí, desde un punto de vista escritural y poético, Miami es una aldea, un poco más grande que mi natal Guantánamo. Hago un guiño irónico en este sentido en uno de mis poemas, que reza: “Recorro el negro asfalto, encandilado por miles/de luces cegadoras, como luciérnagas hostiles,/ hacia el lejano centro de la ciudad sin centro,/que sólo percibo como una aldea grande y nada más.” (De “El viaje del elefante ilustrado”). En otro de mis poemas le llamo “feudo de venales mercaderes” y muchas gente asiente ante esa mirada crítica.

Felix-Anesio-Entrevista-1-OtroLunes42Miami no es más (afectivamente) que una extensión de mi aldea natal y así lo reflejo en mis artículos del blog. Así la veo, pero aclaro que sólo se debe escribir así cuando uno se encariña con los lugares y entonces toma una actitud crítica que expresa una especie de relación odi et amo con el entorno, al que siempre le exiges más a cambio.

 

Finalmente, ¿en qué proyectos andas ahora mismo?

Editar un libro con artículos de mi blog. Terminar la novela Criaturas de Dios y continuar escribiendo los textos de un próximo poemario cuyo título provisional es Salto al absurdo.