Cine Latino de Humor Negro (IV):
Últimos días de la víctima

Alfredo Antonio Fernández

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En el análisis del filme Últimos días de la víctima (1982) se juntan varios propósitos y analogías. El más importante de los propósitos refiere al contexto de época: Últimos días… se ubica dentro de las coordenadas de represión física e intelectual de la “guerra sucia” de la Junta Militar que gobernó en Argentina (1976-1984). Y en lo que se refiere a las analogías los elementos de humor negro y absurdo en este filme ocupan un lugar destacado en la apropiación intertextual  por el cine de una novela de éxito cuya trama linda con lo que se ha dado en llamar la novela negra.1

alfredo-antonio-fernandez-EsteLunes-4-OtroLunes42Últimos días… con una duración de  90 minutos está basado en la adaptación de la novela de José Pablo Feinmann de igual título y dirección de Adolfo Aristarain (1943). Al año siguiente de su estreno (1983)  obtuvo el Cóndor de Plata a la mejor película argentina. Con el paso del tiempo el filme ha quedado como un  referente ejemplar por la forma oblicua que el director eligió para evadir la censura y mostrar el fiasco político del peronismo y la represión de  la dictadura militar en 1970’s2.

En Últimos días… predominan los ambientes sofisticados del “buen vivir” urbano: altos edificios, modernas oficinas y apartamentos  de lujo del sector empresarial.   Si la cámara sale a la calle mostrará “la cara bonita” de Buenos Aires: grandes avenidas, vasta circulación de coches, tiendas, boutiques, bancos. Tanto el entorno interno como el externo es representativo de una clase media atildada y eficiente que no necesita “ensuciarse las manos”, si algo perturba sus sueños siempre  habrá un “asalariado” del crimen que los saque del mal trance mediante pago.

La historia del filme se centrará de principio a fin en la vida de un “profesional del crimen”.  Un personaje típico de las novelas del género negro como las de Dashiell Hammett  o de los caracteres del cine negro interpretados por Humphrey Bogart3.  En este caso el prototípico personaje no se llama Sam  Spade ni Philip  Marlowe sino real o ficticiamente Raúl Mendizábal4.  Nada de lo dicho antes parece anunciar algo nuevo. No es el  propósito del filme renovar el género de la novela negra ni del policial. Se trata simplemente de un laborioso –por momento ingenioso- homicida que circula por las calles de Buenos Aires bajo contrato y cumple su trabajo criminal “al pie de la letra”.

Pero es el caso que en Últimos días… importan  el “por qué y el cómo” y en ambas direcciones se luce Aristarain con innovaciones en el contenido y en la forma. En el principio existe una relación puramente mercantil: hay demanda de homicidios y habrá oferta de homicidas. Esta “regla de oro” del cine negro tendrá algún que otro ajuste en Últimos días…. Los patrones que pagan a Mendizábal (actor Federico Luppi) son esquivos, aparecen y desaparecen fugazmente  hasta el punto de que los espectadores duden de su real naturaleza y de sus nombres. Los contactos se hacen por medio de intermediarios igualmente esquivos y difusos. El medio empleado para situar los encargos y el pago correspondiente por los homicidios no puede ser más expedito y anónimo: un sobre depositado en una casilla de correos en una esquina de la capital.

Dos grandes: Federico Luppi y China Zorrilla.

Dos grandes: Federico Luppi y China Zorrilla.

Si  en Últimos días… intentáramos una deconstrucción para mejor analizar los factores económicos que integran el film el resultado sería sorprendente: un filme hecho en plena dictadura cuya crítica velada para poder llegar a las pantallas apunta más hacia el futuro neoliberal de la Argentina en la década de 1990’s que hacia el presente represivo de la junta militar (1976-1984). En consecuencia más por intuición que por racionalidad Mendizábal, el personaje protagónico de Últimos días… sabe que por encima de él y de cada víctima que asesina están las cabezas invisibles de corporaciones financieras, de  partidos políticos o de poderosas  fusiones de ambas entidades político-financieras5.

Su experiencia de criminal profesional le dice que mientras menos conozca sobre sus víctimas más seguridad tendrá de seguir con vida como  “gatillero de alquiler”. En su oficio las palabras sobran y basta una foto de la futura víctima para lograr su cometido. Pero, como criminal  lúcido, frío y despiadado que es, le sobra inteligencia para armar conjeturas y rompecabezas mentales sobre quiénes son las víctimas y por qué la gente para la que trabaja le pagan para que guarde silencio sobre identidades ajenas y propias.

Mención aparte merecerá la metodología empleada por el criminal y la recreación cinematográfica de los crímenes por encargo. Hay un subtexto oculto en el filme por parte del director que clama a gritos desde el subterráneo para llamar la atención sobre lo que Raymond Chandler –otro grande de la novela criminal- llamó en un ensayo “The  Simple  Art  of  Murder” (1950).

El  primer crimen es harto laborioso y se me antoja casi que perfecto. Mendizábal  va a matar a un magnate de las finanzas que vive “a  todo lujo” en un pent-house  del centro de Buenos Aires. Su apellido es Ravenna (actor Julio De Grazia).  Junto al éxito social alcanzado lleva una “doble vida sentimental” de esposo y amante. Mendizábal ajustará su patrón de asesinato al nivel de clase media alta de la futura víctima. Esperará por ella en un departamento aledaño, vestido de etiqueta con un traje gris claro cortado a la moda, camisa de cuello, corbata y chaleco. Se servirá un whisky de un bar portátil y pondrá un disco de música clásica para suavizar la tensa espera y crear la sofisticada atmósfera que corresponde a la ejecución de un zar de las finanzas.

Hay algo de “pedagogía criminal” en la forma en la que la cámara recrea el “modus operandi” cuando elimina a Ravenna, algo así como una recreación cinematográfica de Thomas De Quincey en “On Murder Considerer as One of the Fine Arts” (1827).  Ravenna  debía dar una conferencia a las 3:00 pm pero apareció muerto antes ¿Homicidio o suicidio? Eso es algo que deberá determinar la policía… pero los investigadores nunca aparecen y su ausencia da lugar a una pregunta indiscreta cuya respuesta puede quedar en silencio o ser absurda.

alfredo-antonio-fernandez-EsteLunes-3-OtroLunes42¿Cómo se explica que durante los años de la dictadura militar en Argentina en medio del llamado Plan Cóndor que unificaba la labor de los servicios de inteligencia de las dictaduras del Cono Sur en lucha contra los movimientos subversivos de izquierda pasara inadvertido para el olfato de miles de agentes de uniforme o de civil  y para fiscales y magistrados el crimen de un destacado financista del país…?

Sigamos con los detalles didáctico-visuales del crimen. Mendizábal entra al departamento de Ravenna y lo enfrenta, lo hace abrir la caja de seguridad y lo derriba a golpes. Sin soltar el arma de Ravenna de la mano, lo desnuda y lo mete en la bañera. Ravenna se despierta. Siempre mirándolo a los ojos, siempre hablándole al amigo al que ayuda a salir de una borrachera mediante inmersión, le dispara certero sobre la sien a la distancia precisa para que no parezca homicidio sino suicidio. Luego, igual de tranquilo, realiza la “mise en scene” del crimen que supone perfecto sin olvidar el mínimo  detalle de cerrar la puerta del baño “desde afuera” para aparentar que allí no entró nadie antes.

Tras recoger la paga en la casilla de correos recibe un segundo encargo.  Esta vez la víctima es un sujeto de apellido Külpe del que solo tiene una foto y la dirección del domicilio. En el planeamiento del segundo asesinato vuelve a desplegar un exquisito virtuosismo. Renta una modesta pieza en una pensión frente al departamento de Rodolfo Külpe (actor Arturo Maly). Se hace de una cámara de precisión con telemetro acoplado que toma  fotos a larga distancia y durante semanas vigila a la víctima a través de la ventana6. Pero algo inesperado ocurre, algo sobre lo cual no recibió alerta de sus empleadores, algo que significará un punto de viraje en el filme y precipitará el final.

Tanto Külpe  como  Ravenna – su anterior víctima- además de esposa tiene una amante que Mendizábal, tras pesquisa, muchas fotos y encandilarse con la reiterada visión de la mujer desnuda sobre el lecho, identifica como Cecilia (actriz Soledad Silveyra), la ex esposa de  Ravenna. Mendizábal por razones de supervivencia de asesino profesional ha hecho suyo el slogan “dispara primero y averigua después”. Perplejo se pregunta ¿cuál relación perversa ata al trío Ravenna-Cecilia-Külpe? El descubrimiento realizado al azar traerá complicaciones en el seguimiento del objetivo trazado de eliminar a Külpe. Mendizábal va de un descubrimiento a otro sin atar los cabos que darían con la solución del nexo que une a tantos personajes distantes y en apariencia disímiles.

Paralelamente al seguimiento de Külpe da con Laura (actriz Elena Tasisto) la verdadera esposa de Külpe y ve cómo éste la golpea en un parque. Y luego, paralelamente a la relación sentimental que establece con Laura y su hijo entra en trato furtivo con Cecilia Ravenna, la rubia explosiva que perturba sus sueños. Cecilia es una “femme  fatale” típica de la novela y el cine negro a la altura de Kim Novak en Vértigo. Mendizábal descubre que además de amante de Külpe es una drogadicta y Külpe se aprovecha de su debilidad para extorsionarla. Mendizábal intenta encontrar el nuevo paradero de Külpe. Interroga y golpea a Cecilia y ésta, bajo el posible influjo de las drogas, pretende que la ame (“cógeme, cógeme” le dice al pie del elevador) y Mendizábal, otra vez haciendo honor a la novela y al cine negro, después de besarla la mata de un disparo en el pecho.

alfredo-antonio-fernandez-EsteLunes-5-OtroLunes42Solo quedan en el ruedo el cazador (Mendizábal)  y su víctima (Külpe). Pero Külpe sigue oculto y Mendizábal se extravía en su búsqueda. La soledad del cazador no de la víctima se acentúa. Más que saber intuye que aunque actúe en solitario no está solo. Alguien lo vigila tanto como él vigila a sus víctimas. La presión oculta que sobre él se ejerce se pone de manifiesto cuando por preguntas o indiscreciones trata de conocer de sus empleadores el pasado y el presente de las víctimas. En busca de algún tipo de asidero a su mezcla de incertidumbre y soledad, recurre a la compañía de otro solitario y antiguo asesino a sueldo, el Gato Funes (actor Ulises Dumont), que vive en las afueras de Buenos Aires las más de las veces en soledad y las menos veces en la compañía de Vienna (actriz Mónica Galán), una prostituta que posa de humanista al lado del par de asesinos asalariados7.

En diálogos cortos y vibrantes como los que caracterizan a la novela y al cine negro, le pide información y consejo al Gato Funes sobre el misterio en el cual anda metido. Y reitera algo que es consustancial a su orgullo herido de profesional del crimen. “Yo no estoy con nadie. Trabajo para mí”. El Gato sonríe mefistofélico y lo pone en alerta sobre el poder de sus empleadores. Le recuerda una máxima del trabajo del asesino a sueldo: todos en algún momento somos prescindibles, todo depende de las circunstancias y de quiénes nos emplean. El Gato Funes promete a Mendizábal que cuando regrese le tendrá información sobre sus empleadores. Pero cuando regresa, lo han asesinado dentro de la tina en la que solía tomar largos baños. Mendizábal clama por venganza y mata al dueño del cabaret que vio al Gato Funes por última vez con vida.

Ahora es él la víctima presumible. Ha dejado tras de sí un rastro de cadáveres (Ravenna-Cecilia-el dueño del cabaret).  Solo uno de ellos le ha sido asignado como tarea por sus anónimos empleadores. Presume que la policía de Buenos Aires también anda detrás de él y en algún momento, juntos o por separado, empleadores y policías darán con él. Debe huir. Va a la pensión en la que rentó la pieza y la encuentra toda revuelta. La dueña del inmueble, la simpática Beba (actriz China Zorrilla) con la que ha llegado a intimar, le informa que una pareja ha venido a preguntar por él. Desde la ventana ve una luz prendida en el departamento de Külpe.  Está ahí, finalmente podrá matarlo y cumplir con la tarea asignada.  Corre para que no se le escape. Al entrar al departamento el curso de la narrativa del filme da un brusco giro. Ve con asombro que las fotos que él sacó  durante el seguimiento ocular de Külpe están pegadas a la pared. Pero quien aparece retratado en el centro de todas no es Külpe sino él, Mendizábal.

Cazador-cazado. De verdugo pasa a ser víctima. Külpe le apunta con una pistola.  Pero ¡oh sorpresa! de las sombras surge Ana, la mujer que Külpe golpeó en el parque y que ahora se le presenta como amorosa esposa de Külpe. Ya es tarde para nuevas conjeturas. Külpe le dispara y el as de asesinos Raúl Mendizábal muere con la convicción de que, desde el principio, ha sido víctima de un colosal engaño por tres bandas: (1) el de los empleadores que le pagaron para que fuera asesino y después le pagaron a otro para que lo asesinara (2) el de Ana que se fingió indefensa ante la violencia de Külpe y le derritió el corazón de acero con falsas lágrimas de esposa abandonada (3) el de Külpe que después de asesinarlo se dirigirá a la casilla de correos en una esquina del centro de Buenos Aires para recibir la paga por su muerte como en realidad sucede8.

 

Algunas consideraciones finales…

alfredo-antonio-fernandez-EsteLunes-6-OtroLunes42La escasa diferencia en el tiempo entre la realización de Últimos días… (1982)  y su precedente Tiempo de revancha (1981) funciona como una moneda de doble cara y rostro único que mira en direcciones opuestas. En ambas películas el director Aristarain se caracteriza por “anclar” los filmes en un contexto social y político determinado. Una suerte de determinismo cinematográfico lo lleva a reflexionar sobre las relaciones humanas en términos maniqueos. Ley del valor mercantil: todo se compra todo se vende.  Lucha de clases: los ricos llevan las de ganar los pobres las de perder.

En Tiempo de revancha el filme se mueve en el ámbito de las relaciones del capital (compañía minera Tulsaco) y del trabajo (ex líder sindical Gamboa). Pese al estoico final anarquista de Gamboa que se corta la lengua antes que ceder a las presiones de la Tulsaco, el conflicto surgido entre capital-trabajo se resuelve favorablemente a la Tulsaco que con malas artes lo ha empujado a la automutilación. Moraleja del filme: no han podido comprar su silencio, el mismo tendrá que silenciarse…

En Últimos días… la relación conflictiva se estructura a partir de la pérdida de identidad de un asesino a sueldo que suma víctima tras víctima a su record criminal mientras trata de conocer la identidad de sus empleadores. Algo así como la extensión al mundo del crimen de lo que Karl Marx en El Capital denominaba el “fetichismo de la mercancía”. Moraleja del filme: el productor (Mendizábal) es apartado de las mercancías que produce (crímenes)  antes de que lleguen a ser de público conocimiento de los empleadores (mercado).

Como resultado del análisis, concluimos que en ambos filmes, por mucho que hayan sido los esfuerzos del dúo de protagonistas  (Gamboa-Mendizábal)  y tal vez la intención del director Aristarain, el principio moral de que “el crimen no paga” se mantiene incólume.

Notas del artículo

  1. Pese a la cercana relación que existe entre novela policial y novela negra los críticos suelen realizar distinciones. En la novela negra la resolución del misterio no es el principal objetivo como sucede en la novela policial. En la novela negra la frontera entre el bien y el mal es porosa y sus protagonistas suelen ser seres derrotados que buscan la verdad –si es que existe- “a golpes y porrazos” y no provistos de guantes y lupa como en la novela policial.
  2. En la edición del número 39 del magazine cultural Otro Lunes (Madrid Marzo-Abril 2016) analizamos el filme “Tiempo de revancha” del director argentino Adolfo Aristarain.
  3. El auge de las novelas y del cine negro en Estados Unidos corren paralelos durante 1920’s, 1930’s y 1940’s. Como sucede con el jazz, la “ley seca”, el contrabando de licor, las cantinas clandestinas y los enfrentamientos entre bandas rivales de gánsteres, Norteamérica ha sido la cuna del “hard-boiled private detective story”. Su popularidad se puede medir por los siguientes datos. En las décadas de 1920’s-1930’s las publicaciones alcanzaron un pico de edición de 500 títulos por mes. Se ofertaban por diez y quince centavos y sus cubiertas de brillantes colores y atractivos diseños gráficos promovían el deseo de adentrarse en la lectura de aventuras, violencia, crímenes y sexo que podían tener lugar en las calles de Chicago o New York, en la jungla del África o en las planicies de Texas con solitarios cowboys a caballo.
  4. Mendizábal es un equivalente rioplatense de los “killers” y “hitman” que pueblan los “thrillers” norteamericanos. Gente del oscuro mundo del hampa como Jeff Costello (actor Alain Delon) “el gánster” solitario del filme  “El Samurái” (director Jean Pierre Melville) que ejecuta todos sus crímenes entrando y saliendo del circuito subterráneo del metro de París.
  5. En una entrevista con el diario El País (España) en Octubre del 2005, Aristarain se ha referido in extenso al vínculo que existe entre algunos de sus filmes y las correspondientes etapas de desarrollo por las que atravesaba la Argentina. Cito: “A partir de los años de 1970’s el capitalismo se vuelca al juego financiero. Antes de 1970’s el capitalismo se jugaba las ganancias a través de la producción. Había necesidad de mano de obra y había que cuidar, educar y dar salud a esa mano de obra. A partir del juego financiero ya no existe una clase proletaria. Existe una clase de gente excluida del sistema”.
  6. Aristarain al igual que otros directores de cine tuvo en cuenta como elemento tópico a la ventana, medio idóneo como atalaya o punto de observación desde el cual se vigila a la presunta víctima. Con el empleo tópico de la ventana, al igual que otros directores antes o después, rindió tributo a Alfred Hitchcock en “The rear window” (1954) en la figura del paralítico (actor James Stewart) que atrincherado detrás de una ventana espía a los vecinos y un día descubre por casualidad un crimen.
  7. La inserción del personaje de El Gato Funes y de la prostituta Vienna abre una especie de oasis en la vida de Mendizábal. Los tres participan de una soledad que, repartida, toca a menos. También los tres, además de la soledad, comparten el hecho de ser parias, excluidos y marginados de una sociedad que los utiliza y después los abandona como chatarra sexual (Vienna) y de guerra (Mendizábal y El Gato).
  8. La parte final del filme además de reafirmar su pertenencia al patrón de la novela y el cine negro, incorpora una gran carga de absurdo que equipara por momentos a “Últimos días…” con el filme “El Proceso”, de Orson Welles, basado en la novela de Franz Kafka o, como algunos críticos han indicado, con el conocido relato “La muerte y la brújula” de Jorge Luis Borges.

Del Autor

Alfredo Antonio Fernández
(La Habana, Cuba) Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, Master en Estudios Latinoamericanos en la UNAM, México y Doctorado en Español de la University of Houston, Estados Unidos. Ha publicado: El Candidato (Premio de la Unión de Escritores de Cuba, 1978), Crónicas de medio mundo (relatos, 1982), La última frontera, 1898 (novela, primera finalista Premio de la Crítica, Cuba, 1985), Del otro lado del recuerdo (novela, 1988), Los profetas de Estelí (novela, Feria Internacional del Libro, Guadalajara,1990), Lances de amor, vida y muerte del Caballero Narciso (Premio Razon de Ser de novela, 1989 y Premio Alejo Carpentier de Novela 1993, de la Fundación Alejo Carpentier), Amor de mis amores ( novela, Planeta, México, 1996) y Adrift: The Cuban raft people (Rockfeller Foundation Grant, 1996; Arte Publico Press, Estados Unidos, 2001), Bye, camaradas (novela, 1era finalista Premio Internacional Novela Marcio Veloz Maggiolo, New York, 2002 y finalista Premio Novela La ciudad y los perros, Madrid, 2003, publicada en la Editorial El barco Ebrio, España, 2012) y A traves del espejo. El cine hispanoamericano contemporaneo. Volumen I (ensayo, Editorial El Barco Ebrio, España, 2013). Sus libros más recientes son la novela Aló, marciano y el libro de ensayos Buñuel In memoriam (ambos por la Editorial El Barco Ebrio, España, 2015). Reside en los Estados Unidos.