La vida de Osvaldo Antonio Ramírez es la vida de un personaje de novela. Desde sus años cubanos, su integración al universo de la literatura insular lleno de contratiempos y traspiés, la decisión de salir al exilio, su exilio mismo y, para referirme al motivo de esta entrevista, las peripecias, artimañas y trampas que ha tenido que hacerle a eso que algunos llaman «destino» para no dejar que muera el escritor que, sin dudas, muchos sabemos que es. Un escritor tozudo, empecinado, fiel a los valores humanos que defiende tanto en la vida como en las páginas de sus libros. Y es precisamente esa tozudes, ese empecinamiento en imponerse a todas las circunstancias (la mayoría adversas y que desilusionarían a otros) lo ha convertido en un autor que es necesario tener en cuenta al hablar de la novelística cubana de la isla y el exilio. Si, además, se trata de un gran amigo, es un doble placer que haya concedido esta entrevista.



