Ecos de allende

Leonel Antonio de la Cuesta

Chile-otrolunes26Chile con sus 741 767 kilómetros cuadrados y una extensión de este a oeste entre 100 y 400 kilómetros, se ubica entre la Cordillera de Los Andes y el océano Pacífico sur. Siendo yo estudiante en Paris un profesor francés lo definió como un país donde: La géographie folle a donné naissance à une polítîque sage”. (“Una geografía loca ha dado nacimiento a una política prudente”).  Creo que tenía razón pues relativamente hablando su vida política hasta 1970 estuvo casi libre de constantes golpes de Estado y revoluciones, en contraste con sus vecinos, especialmente Bolivia y Paraguay. La Guerra del Pacífico (1879-1883) le dejó como saldo los territorios del norte ricos en fosfatos y sobre todo en cobre, producción principal que determina la vida económica del país, sujeta a las variaciones del mercado internacional, en una situación parecida a la Cuba de ayer sujeta a la oscilación de los precios de la mono- producción azucarera. Como en casi toda Latinoamérica urgía una reforma industrial y otra agraria. El doctor Salvador Allende Gossens, médico de profesión y político socialista, fue el primer marxista elegido a la presidencia de su país mediante elecciones democráticas en 1970. Intentó llevar a cabo una revolución pacífica, pero le fue imposible por la acción concertada de la derecha oligárquica, los intereses extranjeros y la acción eficaz de la CIA. También contribuyeron en no poco a su fracaso la actuación de la extrema izquierda que torpedeó la acción del gobierno allendista organizando un programa de gobierno paralelo en el cual, por cierto, tuvo una acción destacada Fidel Castro y los suyos. Allende fue derrocado el 11 de febrero de 1973 por un golpe de Estado militar liderado por el tristemente célebre general Augusto Pinochet Ugarte cuya cruel dictadura se extendió por 17 años.

Ese es Chile en apretada síntesis. Chile es un país iberoamericano que no he tenido la suerte visitar. Sin embargo, lo he conocido a través de sus grandes escritores: Alonso de Ercilla,  Andrés Bello, Baldomero Lillo, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y críticos como Luis Harss, que honran la literatura de nuestro continente. También a través de sus hijos (e hijas) que he conocido y tratado en varios lugares: en París en mis tiempos de estudiante exiliado; en Madrid, en Nueva York y en Miami ya como profesor universitario y traductor profesional. Asimismo a través de sus vinos, tan buenos como los franceses aunque menos caros. Siempre he sentido una profunda simpatía por el país donde hace frio en sur y calor en el norte. En estos días me he vuelto a tropezar con Chile de una manera accidental, encendiendo de nuevo mi estima y mi interés por la patria de O’Higgins. El contacto me vino a través de la prensa.

En el número correspondiente al día 5 de noviembre del presente año en el periódico madrileño El País se publicó un artículo de la periodista Rocío Montes sobre Chile. Este artículo me pareció que tenía para mí, al menos, dos puntos de interés: uno de interés básicamente humano y el otro francamente político.

Maya-Fernandez-Allende-otrolunes26Comienzo por el humano. Se trata de una entrevista a la señora Maya Fernández Allende, nieta del fallecido presidente socialista Salvador Allende Gossens, recientemente electa alcaldesa de Ñuñoa, un distrito del Gran Santiago1. La señora alcaldesa, de 41 años de edad, médica veterinaria y bióloga es hija de Beatriz Allende Bussi, Tati para sus amigos y de su esposo Luis Fernández Oña antiguo agente de la Seguridad del Estado cubano. Tati era la hija más cercana al presidente; médica como él, de ideas revolucionarias y militancia partidista. Estuvo junto a su padre en el fatídico 11 de septiembre de 1973 durante el bombardeo al Palacio de La Moneda de donde salió por orden expresa y terminante de su progenitor a fin de evitar la muerte o caer prisionera de los milicos golpistas. Tras la instauración de la dictadura de Pinochet, Tati, con siete meses de embarazo, se refugió en La Habana donde nació su único varón quien recibió por nombres Salvador Alejandro y a instancias (¿órdenes?) de Fidel Castro se le invirtió el orden legal y tradicional de los apellidos y se llamó Salvador Alejandro Allende Fernández. Fue algo igual a lo hecho en España en la época de Franco con su primer nieto al que se le cambio también el orden de los apellidos2. Claro está que el nombre de pila es el de su difunto abuelo presidente y el segundo, el segundo nombre de Fidel Castro, amén de su non de guerre durante la lucha revolucionaria3.

El propósito claro del cambio e imposición del segundo nombre era hacer del neonato el sucesor político de su abuelo, pues Allende había tenido tres hijas y obviamente el apellido se extinguiría. Su “padrino” Fidel Castro en uso de sus omnímodas facultades heredadas de los capitanes generales coloniales, le imponía a priori un destino de líder político chileno. Todo parecía indicar que tras el “bautizo revolucionario” Salvador Alejandro recibiría en Cuba una formación comunista que le ayudaría en la carrera política a la que se le destinaba. Pasó el tiempo. Terminó la dictadura pinochetista. Salvador regresó a Chile en 1992, estudió periodismo y tomó tres decisiones sorprendentes: primera, solicitó y obtuvo de las autoridades del registro civil chileno que le devolvieran el orden legal y tradicional de sus apellidos y pasó a ser Fernández Allende; no sé si retuvo el nombre de Alejandro. En segundo lugar, admitió públicamente su condición de homosexual, y tercero, se marchó a vivir a Australia con su compañero sentimental. Nada de dirigencias políticas, ni de herencias de prestigio, ni de trascendencias revolucionarias. Fue a mi juicio lo que en inglés se llama a total rejection, o dicho en buen castellano, un total rechazo a los deseos y esperanzas de su “padrino” Fidel Castro. Puso además tierra (o mejor agua) por medio, bien lejos del Chile de sus mayores y todavía más de la isla que le vio llegar al mundo y de cuyo Estado por derecho es ciudadano (artículo 95a de la Constitución de 1940)  y cuya nacionalidad por nacimiento se refuerza por tener un padre cubano y de contra “seguroso”. Como me apuntó un colega: “será mariquita pero los tiene bien puestos” y en eso sí que salió a su abuelo Allende de origen vasco. Pensándolo bien, quizás el hecho de que Tati se suicidara en La Habana a los 34 años cuando él tenía tres años y su hermana Maya seis, pudo haber contribuido a tan drástica decisión, pero esto no le quita mérito a su rompimiento absoluto y total con la vida que le habían pre ordenado desde su nacimiento y a cual obviamente no se ha sometido. Sursum corda!

Como se avanzó, lo narrado es un hecho de interés humano aunque no desprovisto de enjundia política. El hecho de pleno interés político, aunque no desprovisto de cierto interés humano, lo constituyen las declaraciones de la alcaldesa electa de Ñuñoa, Maya Fernández Allende, quien al alcanzar la mayoría de edad se inscribió en el Partido Socialista chileno dentro de cuyo marco fue elegida concejal de Ñuñoa en el 2008; en el 2010 pasó a formar parte del Comité Central de dicho partido y como se indicó acaba de ser electa alcaldesa del distrito de su vecindad. Resulta una paradoja esta elección en un distrito donde hace cuarenta años sus vecinos rechazaban a su abuelo a cacerolazo limpio. Pero lo interesante, políticamente, resulta del hecho de que al preguntarle la entrevistadora: “¿Y qué opina del régimen cubano?” contestara: “En Cuba tiene que haber un recambio. Es bueno para la democracia, en todas partes del mundo, que una misma persona no vaya a la reelección permanentemente. En la Isla hay personas muy formadas que podrían ser grandes dirigentes políticos”. Claramente, Maya se opone al continuismo del clan de los Castro pues aunque la indicación parecería dirigida a Raúl Castro hay que interpretarla como una invitación para que la cúpula gerontocrática del régimen cubano se retire del mando. Es evidente de toda evidencia que la alcaldesa de Ñuñoa está repudiando una práctica común en los regímenes marxista-leninistas como los de Stalin, Mao, y sobre todo el de los líderes norcoreanos, antecedentes de la dinastía “sultanística” de los Castro, donde heredan los hermanos y no los hijos del jefe del Estado en la mejor tradición de sus antípodas: la Arabia Saudí.

La experiencia histórica nos enseña que el poder corrompe y que un poder absoluto y continuo produce la corrupción total. El caso de la China actual es un ejemplo de primer orden en el país marxista más grande del planeta. El mismo Marx concibió la dictadura del proletariado como una etapa transitoria en la que desaparecerían los elementos y formas sociales burguesas, tras lo cual se disolvería el Estado y reinaría la paz universal.  En muchos lugares, especialmente no marxistas, se han ideado mecanismos diversos para evitar el continuismo político. El más radical es el mejicano donde quien haya ejercido la primera magistratura de la nación no puede nunca más ser presidente. Nuestras dos Constituciones más importantes manejaron el problema de diversa manera. La Constitución de 1901 permitió la reelección presidencial y con ello favoreció la funesta dictadura de Gerardo Machado y Morales. La de 1940, más sabia, la prohibió (artículo 40d). Me llena pues de gozo ver que la nieta de Allende invita a la cúpula gerontocrática a abandonar el poder como ya indiqué.

La segunda parte de la declaración me parece menos lúcida. Dijo y repito: “En la Isla hay personas muy formadas que podrían ser grandes dirigentes políticos”. Bien formadas …¿Quién las formó y para que? ¿Para perpetuar el régimen o para provocar un cambio? Me parece, aunque la idea creo que resulta un tanto opaca que se decanta por el cambio.

Es cierto que los grandes cambios en la fenecida Unión Soviética se llevaron a cabo por elementos formados dentro del sistema: Khrushchev y Gorbachov. El primero liquidó al estalinismo y el segundo enterró la estructura política imperante por más de 70 años. Con estos antecedentes es posible darle la razón en parte a la alcaldesa de Ñuñoa, pero no puede olvidarse que en la Cuba de los Castro cada vez que ha surgido un político joven, susceptible de hacerles sombra a los ancianos en el poder ha sido defenestrado. Recuerdo, y posiblemente la memoria me falle los nombres de Felino Quesada, Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque. Estas purgas al menos fueron incruentas. Entre las liquidaciones con sangre se destaca la del general de división y Héroe de la República de Cuba, Arnaldo Ochoa Sánchez. A lo precedente se puede sumar la misteriosa desaparición del comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán y hasta cierto punto, el abandono en las selvas de Bolivia del comandante Ernesto Guevara de la Serna, conocido por el Che.

En fin Maya Fernández Allende vivió muchos años en Cuba, de hecho la periodista madrileña afirma que habla el español con acento cubano, y convivió con gentes muy conocedoras de los vericuetos de los centros de poder de la Isla. No se olvide que aparte de su pedigrí como nieta de Allende es hija de un miembro de la Seguridad del Estado cubano. A lo mejor, ella sabe cosas que los demás no sabemos y que ella solo puede sugerir vagamente.

No puedo negar que la actitud vital de los hermanos Fernández Allende tan lejos de las estrecheces de zapato chino y del maniqueísmo marxista me ha llenado de gozo y ha reverdecido en mí mi vieja simpatía por el país de la gran poeta Gabriela Mistral. Como dicen los chilenos: ¡Viva Chile, mierda…!

Notas del artículo

  1. Ñuñoa pertenece al Barrio Alto de Santiago junto con otras cinco municipalidades o comunas. Reconocida por tener el más alto estándar de vida de Santiago y estar catalogada como una de las más seguras. Tiene un extenso y plácido territorio con múltiples parques, plazas, amplias aceras y arboladas avenidas. Ñuñoa alberga la mayor cantidad de profesionales con estudios universitarios del país. Sus habitantes, unos 180 000, pertenecen a los estratos socioeconómicos medio altos y altos.
  2. Un caso similar ocurrió en la familia de los duques de Veragua, descendientes directos de Cristóbal Colón, y cuyo apellido sin la inversión se hubiera extinguido.
  3. De los cinco hijos de Fidel Castro, todos varones, se llaman Alex, Alexander, Alexis, Ángel y Antonio, todos con la inicial A, y casi todos derivados de Alejandro.

Del Autor

Leonel Antonio de la Cuesta
Profesor universitario en los Estados Unidos durante cuatro décadas. Dirigió durante dieciocho años el Programa de Formación de Traductores e Intérpretes de Florida International University. Está acreditado por la American Translators Association y es uno de los principales analistas de Derecho constitucional cubano. Ha publicado varios libros, el último de ellos es Constituciones Cubanas desde 1812 hasta nuestros días.