Las formas del misterio

Andrés Peláez Paz

Cuatro por cuatro
Sara Mesa
Editorial Anagrama, 2012

 

cuatroporcuatro-saramesa-librario-otrolunes26En cierta ocasión, un colega me reprochó que no resumiera el argumento de unas películas que comentaba por escrito. En ese preciso instante, no pude – o no supe – explicarle los motivos que me llevaban a cometer, según sus criterios, tamaña transgresión.

Esta magnífica novela de Sara Mesa, finalista del último Premio Herralde de Novela, sin embargo, me va a permitir justificar decisiones como la de eliminar la sinopsis del libro del que uno escribe a la hora de hacer su breve comentario.

He aquí, sucintamente, lo que se cuenta (según la página de la editorial Anagrama):

Cuatro por cuatro arranca con la historia de un grupo de chicas, lideradas por Celia, que se han fugado de un colegio pero que son atrapadas y devueltas a la institución. El colegio del que huían, el Wybrany College, es un internado completamente incomunicado del exterior y destinado a los hijos de familias acomodadas, los únicos que pueden aspirar a salvarse de un mundo en descomposición en el que la vida en la ciudad se ha hecho imposible. Pero el Wybrany College también acoge a los llamados «especiales», chicos becados cuyos padres trabajan al servicio del proyecto. Las relaciones entre ambos grupos y entre ellos, los profesores y los miembros de la Dirección –el Sr. J., la Culo o el Guía– internarán al lector en un microcosmos dominado por la manipulación y el aislamiento.

Queridos lectores: ¿ciencia ficción, horror, terror, suspense psicológico, drama adolescente, school novel, novela de aprendizaje?

Ni idea, ¿verdad? En efecto, en mi modesta opinión, un relato es la forma de un relato y no los sucesos que lo transitan. Cuando le di a leer a mi hijo adolescente la contraportada de la novela, me dijo entusiasmado que si era una “novelización” de la célebre y exitosa serie de televisión “El internado”.

En la página 202 de esta fábula inquietante, se desarrolla el siguiente diálogo entre dos personajes:
“Mi hermana me preguntó cómo iba la novela. Sopesé la respuesta unos segundos.

– Bien-dije-. Trata sobre un misterio.

– ¿Qué misterio? –me preguntó.

– El de unas reglas que alguien establece y que nunca se definen del todo. El extraño no conoce las reglas. Aunque desee hacerlo, no es capaz de asumirlas. Tampoco puede enfrentarse a ellas. Las reglas existen, son fuertes, son taxativas, pero no están escritas en  ningún sitio. Por tanto no se pueden obedecer ni desobedecer.

(…)
– ¿Y sobre qué son esas reglas?

– Aún no lo sé. Por eso es una novela de misterio. Se va descubriendo según se escribe.

– ¿Y hay asesinatos?

– Hay, sí –concluí-. Hay al menos una decapitación.

Ella se estremeció. Parecía satisfecha.”

Si esta es una novela única, original e incómoda, lo es porque nos da dos lecciones literarias de primer orden. En primer lugar, nos enseña que las narraciones son construcciones de la emoción del lector: según vamos leyendo, las insinuaciones, los fragmentos del misterio, nos inoculan una creciente inquietud, morbosa e intensa. En segundo lugar, nos transmite una verdad sobre nuestra experiencia de la realidad: habitamos mundos ordenados sobre el violento e indolente ejercicio del poder y las jerarquías.

Nuestra rebeldía, nos dice, será cambiar el funcionamiento del mundo.