José Miguel Sánchez Gómez: Yoss

Por Luis Rafael

YossEn las aulas de la primera convocatoria del Taller de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” (1989-1990), ideado y coordinado por Eduardo Heras León, conocí personalmente al entonces joven autor y crítico, que se presentaba como “Yoss, en el carnet de identidad José Miguel Sánchez Gómez” (La Habana, 1969). En aquellas útiles jornadas participaban los narradores que más relevancia iban alcanzando en el contexto cubano: Raúl Aguiar, Anna Lidia Vega Serova, Ángel Santiesteban, Souleen Dell´Amico Ciruta, Ernesto Pérez Castillo, Alberto Garrido, et. all. Como en cualquier medio donde coexisten poéticas tan diversas, asistí a discusiones estéticas encontradas, que cuestionaban desde los criterios técnicos hasta los abordajes temáticos de una u otra tendencia narrativa. Recuerdo que, una calurosa tarde, a propósito de un cuento de Yoss también protagonicé una controversia con él y Raúl Aguiar, que enarbolaban el “realismo sucio” en sus relatos y defendían una estética hippie que me parecía reduccionista y absurda. En venganza por sus criterios y por su pinta valleinclanesca (José Miguel Sánchez viste de negro, cual punki eterno y se autodefine como “melenudo convencido desde los 17”), los más inclinados a lo universal y fantástico, que rehusábamos los temas ya manidos de jineteras, camello,  degradación social y demás Armagedones del Periodo Especial, decíamos que Yoss usaba ese seudónimo porque su ego era descomunal y necesitaba pluralizarse (y doblemente).

Sin embargo, pasados las discusiones juveniles comprendimos que ambas vertientes estéticas iban a la caza de lo mismo, de una sana progresión de la literatura hispanoamericana, hacia abordajes y asuntos más contemporáneos y universales. Porque si los de mi línea buscamos conexión con el arte nuevo de otras partes del mundo mediante personajes y temas trascendentes (vg. Ronaldo Menéndez, Karla Suárez, Alberto Garrido), los de la línea dura y realista de Yoss (Raúl Aguiar, Michel Encinosa Fu, Vladimr Hernández) lo hicieron derivando hacia la épica heroica, el ciberpunk y la ciencia ficción.

Ahora ampliamente antologado y consagrado a la creación literaria, José Miguel Sánchez Gómez (Yoss) ha obtenido varios premios y publicado textos que van del ensayo al relato o la novela. Entre sus libros destacan Timshel (cuentos de ciencia ficción, 1989); W (cuentinovela de realismo, 1997); Los pecios y los náufragos (novela de ciencia ficción, 2000); Se alquila un planeta (cuentinovela de ciencia ficción, 2001); Al final de la senda (novela de ciencia ficción, 2003); Precio justo  (cuentos de ciencia ficción, 2006); Pluma de león (novela erótica de ciencia ficción, 2007). Tal como se aprecia en el repaso por su bibliografía, su obra se fue centrando en la ciencia ficción, pero tanto sus ficciones como sus ciencia-ficciones hablan de su propio contexto, que le sirve para hacer más veraz sus escenarios y personajes, realistas y en general bien caracterizados.

Valiéndose de la parábola literaria y del símil, Yoss presenta historias que aunque se sitúen en ambientes futuros o extraños, donde casi siempre la tecnología juega una mala pasada al hombre, reflejan las inquietudes sociales y metafísicas del autor. En sus abordajes se nota la huella de clásicos como Heinlein, Clark, Asimov, Leinster, Bradbury, de los que, ha dicho, le enseñaron “no solo de qué escribir, sino, cómo escribir.” Su característica ironía y el humor cubano, hacen de contraparte para aligerar la prosa y desintoxicar al lector de ambientes en los cuales no parece haber escapatoria para la humanidad en peligro. Diletante eterno, cerca de los cuarenta Yoss compagina su narrativa con la creación de temas para su grupo de rock Tenaz, del que también es vocalista. Porque si algo define a este polémico y prolífico autor es su tenaz empeño por crear, por hacerse notar y poner ante los otros su mensaje y sus interrogantes.