Leonardo Padura: Mario Conde toca a la puerta

Arnaldo Díaz Borges

Defiendo, sobre todo, el derecho de las personas a
decidir qué hacer con sus vidas. Durante demasiado
tiempo nos han dicho cómo tenemos que actuar, qué
debemos hacer y hasta lo que debemos pensar…

Mi generación se desencantó, pero se desencantó porque creyó.
Esta generación es una  generación de herejes, no han creído.

                                                                                                      Leonardo Padura.

 

 

Leonardo_PaduraHerejes es el título escogido  por el escritor Leonardo Padura Fuentes para traernos de vuelta al entrañable detective Mario Conde.

La historia pasa por el Miami de los judíos cubanos, por el Ámsterdam de Rembrandt, por la Cuba de los 30, los 50 y la actual. Es un proyecto tan ambicioso como El hombre que amaba a los Perros. Contiene conflictos filosóficos. El más importante de ellos, la relación entre el hombre y su albedrío, la noción de la libertad del individuo en distintos sitios y épocas históricas. Va a ser una antinovela policial, pero a la vez muy policial. Una novela sobre la libertad. 

En el año 2008 Mario Conde sigue vendiendo libros viejos en la decadente Habana, cuando un pintor cubano-judío-americano le pide ayuda para investigar: qué ocurrió con su padre, qué acontecimiento trascendental marcó la vida de aquel judío asquenazí* que llegó a Cuba en 1930 y se marcha del país 1960…

Esperamos al mismo Mario Conde: ex-policía, nostálgico, filosófico, polémico, rodeado de los mejores amigos. El más entrañable desastre personal creado en la literatura cubana contemporánea, que marca a tantas generaciones dentro y fuera de Cuba.

Al referirse al investigador Padura comenta.

Lo fundamental es que el Conde tiene una cualidad que era imposible de alterar en ninguno de esos libros, y es su decencia. Conde es un hombre decente. Puede que sea un borracho, que una mujer lo engañe, que llegue tarde a una reunión, puede que haga cualquier desastre, pero en lo esencial Conde es un hombre de unos principios que son inamovibles. Eso era muy importante para que él pudiera ser quien juzgara a esas otras personas aparentemente incólumes, aparentemente perfecta. (¿Intachables?) Y concluye el autor de Las Cuatro Estaciones: Va a seguir evolucionando en el tiempo, va a seguir envejeciendo conmigo y va a seguir siendo una de mis maneras de ver, interpretar y representar la realidad cubana.

Realidad cubana palpable, incisiva, constante en la obra de Padura. Realidad desgarradora que transmiten otros protagónicos como: Iván en El hombre que amaba a los perros”y Fernando Terry en La Novela de mi vida. Ellos también investigan y opinan; y forman parte de subtramas y episodios en los que no sabemos si Mario Conde está disfrazado de Iván o Fernando, o viceversa.  Es por ello que al referirse a sus novelas el autor de Máscaras dice:

desde los años finales del siglo pasado en la narrativa cubana se ha trabajado lo que se ha dado en llamar la literatura del desencanto, que no es solo un reflejo de la crisis que vive el país desde entonces, sino y sobre todo, del cansancio de los individuos. El exilio al que se han ido tantos cubanos es una de las manifestaciones de ese desencanto. Pero también lo es la opción por la crítica y el debate de muchos de los que nos hemos quedado a vivir en la isla.

A los 57 años, con más de veinte libros publicados en 17 idiomas, entre novelas, antologías de cuento, ensayos y reportajes, y ganar prestigiosos premios de literatura latinoamericana y policíaca, como el Roger Caillois, el Café Gijón y el Hammett, Leonardo Padura recibe el Premio Nacional de Literatura 2012 y se convierte en el primer escritor de su generación en recibir la más alta distinción de las letras cubanas. De esta forma se da espacio a un grupo de escritores que entendemos la literatura de una forma distinta, dice el autor de La neblina del ayer al agradecer la entrega del Premio.

Por estos días también hemos visto el costumbrismo crítico del hijo ilustre de Mantilla en tres de los cortos del filme cubano “7 días en La Habana” (la película habla de una Habana múltiple y única, donde coexisten muchas vidas que, en cierta forma, están ligadas. Habla de una ciudad que se muere y vuelve a levantarse). Guiones que realizara junto su esposa, Lucia López Coll. A partir de esta película hay, además, la idea de un cuarto guión para un largometraje. De aquí la premisa de Padura:

A mí me ha salvado el trabajo. Después de la caída del muro de Berlín, durante los años más difíciles de la década del noventa, en los que faltaba electricidad, comida, en los que no había transporte público, escribí tres novelas, un libro de ensayos, coordiné un libro de periodismo, escribí dos guiones de cine y preparé una antología de cuentistas cubanos que se publicó en México. Trabajé muchísimo y eso me salvó de la desesperación, incluso de la locura, y me permitió ganarme un espacio, profesionalizarme como escritor y vivir de mis derechos de autor.

Del Autor

Arnaldo Díaz Borges

(Holguín, 1970). Periodista y escritor. Durante su estancia en Cuba fue realizador y guionista de programas de Radio (Metropolitana, Ciudad de La Habana ) y colaborador del Instituto Cubano del Libro. Actualmente reside en Madrid.