Lascano, un alter ego simulado de Ernesto Mallo

José Luis Muñoz

los_hombres_te_han_hecho_mal_siruela_2Los hombres te han hecho mal
Ernesto Mallo
Editorial Siruela, 2012

 

Tras dos novelas de éxito protagonizadas por ese singular policía llamado Perro Lascano, Crimen en el Barrio del Once y El policía descalzo de la Plaza San Martín, el escritor argentino Ernesto Mallo (La Plata, 1948) nos obsequia con esta tercera entrega de su personaje. Aquí Lascano, y por ende Ernesto Mallo que ha estado investigando sobre este tema, se sumerge en el mundo de la prostitución, uno de los tres negocios más rentables del mundo (el de armas y las drogas serían los otros dos) y nos ofrece un universo desolado por el que proxenetas, despiadados criminales y políticos corruptos campan a sus anchas.

Rocha dispara. La cabeza de Abeledo se parte y se baña en sangre. Cae. El Pardo enfunda el arma, toma el cadáver por las axilas, lo mete en el maletero, cierra, y se ubica al volante.

Hace alarde el escritor argentino de un estilo seco y directo que se apoya en frases cortas y contundentes, no rehúye un sesgo narrativo próximo al cinematográfico y consigue desconcertar al lector con esos diálogos comprimidos, unidos en el mismo párrafo y en cursiva, que quien lee debe dilucidar a qué personaje pertenecen, una técnica que se me antoja insólita y dilata la lectura.

Que la literatura argentina negracriminal está en un buen momento es algo evidente. A los nombres de Rolo Díez, Raúl Argemí, Guillermo Sacommanno y Guillermo Orsi hay que añadir el padre de Perro Lascano. Temas no les faltan a los narradores argentinos aunque uno, como lector, eche en falta la gran novela negra  sobre ese período atroz de las juntas militares que todavía está por escribir y quizá deba pasar todavía cierto tiempo porque la herida está tierna y hay temas escabrosos que requieren la distancia.

Tras leer Los hombres te han hecho mal quiere el lector una nueva aventura de ese desencantado personaje que es Lascano, quizá un alter ego simulado del propio Ernesto Mallo.