Realidades del rock en Cuba

(a propósito de los 37 años de vida de la banda Viento Solar)

Pedro Oscar Godínez

Flayeres-FrontalDe hecho, todos estamos enterados, porque no constituye secreto alguno para nadie, de que la calidad, cuando hay verdadera calidad, se paga bien cara. Y no es que la gente o el público  la busque y la disfrute, y por supuesto, la agradezca, y para ello pague una determinada suma de dinero, sino que algunos la perciben, desde una estrecha óptica llena de intereses creados,  producto de tendencismos, rivalismos, protagonismo, competencia y mediocridad, como una fuerte amenaza a sus intereses vitales (entiéndase personales, grupusculares), capaz de poner en peligro su statu quo o posicionamiento dentro de un determinado orden personal de cosas dado o establecido en esta compleja esfera del arte.

Y así las cosas, llegados a este punto, uno se pregunta entonces ¿Por qué una agrupación fundacional en el terreno del rock cubano, pionera, al menos en lo nacional, en esa forma de expresión musical, como lo es “Viento Solar”, no recibe la debida atención de los medios de contratación y promoción que la banda amerita, en razón  de sus ya 37 largos años de vida artística activa y de

ininterrumpido accionar en este terreno, ni es contratada siquiera por alguno de los diferentes nigth club  con que cuenta la capital, como son el “Submarino amarillo”, “Maxim Rock” o el Café Cantante del Teatro Nacional, dedicados algunos a  la contratación exclusiva de bandas rockeras, ni tampoco es invitada (¿será porque no es bien vista acaso?) a los numerosos festivales de rock que se llevan a cabo a todo lo largo y ancho del país.

Porque en lo que se refiere a calidad, historial, músicos, instrumentos, repertorio, seguidores y voz propia, no le faltan a Viento Solar  ninguno   de estos. Todo lo que nos lleva a pensar que estos atributos no parecen resultarles suficientes a quienes, encaramados en la nube de su autosuficiencia, organizan, planifican, determinan,  programan y hasta dictaminan como jueces infalibles quién es quién, quién vale y quién no vale, quién va y quién no va y quién actúa y quién no actúa en circuitos, salas, teatros espacios públicos, televisivos y radiales. Y de este modo, pues llega la  ocasión en que para ver y escuchar en cualquier escenario público a “Viento Solar” hay que aguardar que transcurran entre seis y doce meses,   y huelga decir  que en su caso específico  estamos hablando de una banda que lleva   37 años de constante trabajo como banda, con los sacrificios que esto implica, en un país nefastamente bloqueado, tanto culturalmente, como en los diferentes medios que existen para poder incursionar, crear y satisfacer la demanda en este género de música.

Por otra parte, a todo ello habría que agregar que en lo que atañe a “Viento Solar”, se trata de una   banda apoyada en su director, creador, leader, cantante y primera guitarra Iván Fariñas, compositor de rock cubano desde muy temprana edad y considerado en este aspecto como uno de los fundadores del rock de autoría cubana y cuya obra, por bien ganado merito personal, se encuentra asentada desde mediados de los años 60 en el Archivo Nacional de la Republica  de Cuba,  hecho que resulta  siempre  ignorado, manipulado y distorsionado por sus detractores, así como por los oportunistas de turno, quienes han tratado por todos los medios a su alcance de marginar tanto la obra, como la historia personal de este brillante compositor.

Y uno se pregunta, en busca de una respuesta satisfactoria: ¿Será por su manera de tocar, que la banda no es del agrado de algunos y por eso mismo resulta marginada, apartada, relegada? ¿O por su forma de hacer rock, a lo “viento solar” ? ¿O porque su director o cantante principal no responda ni se corresponda con los patrones exigidos por aquellos que detentan el poder en este resbaladizo terreno…?

Porque, a pesar de todas las tendencias y denominaciones existentes en esta vertiente sonora que marcó y revolucionó el mundo de la música con su aparición en la década prodigiosa de los años 50, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, el rock es uno solo, la música mas difundida de todo el orbe, ya sea rock and roll, rockabilly, hard rock, heavy metal, rock progresivo, trash, pop rock, death Metal, blue rock, balada rock, twist, metal core, hardcore, etcétera, pues a la corta o a la larga estas corrientes se expresan en un mismo lenguaje, aunque cada una de ellas con sus particularidades, sus concepciones y sus propios códigos.

Y volviendo de nuevo al meollo de estas disquisiciones o, lo que es lo mismo,  a “Viento solar”, en este, su caso, se trata nada más y nada menos que de una banda que ha sido catalogada, inclusive, como PN, o sea, Patrimonio Nacional y que así aparece registrada en el Archivo Nacional de Cuba desde el año 1965, o sea, desde hace 47 años, obra prácticamente casi ignorada  nacionalmente, y  mas conocida en el exterior que en su propio país y  con  un registro de temas pegajosos que transitan por varios estilos rockeros.  Y, duélale a quien le duela, hay que reconocer que  es la única banda en Cuba, y una de las pocas en el mundo, capaz de versionar el Rockabilly tal y como es, logrando que la banda suene  como algo salido de las manos de Bo Diddley, Muddy Waters, T-Bone  Walker, Scotty Moore, aunque siempre apoyándose, claramente, en Little Richard, Buddy Holly, Elvis, o en figuras subsiguientes como Wilbert Harrison, Gene Vincent, Eddie Cochran e igualmente bebiendo  de  las mismas aguas en las cuales bebieron antes  The Beatles, Rolling Stones, Searchers, The Animals, Gerry and the Pacemakers y otros muchos mas de origen Inglés que, a la par, y en una misma época, han coexistido, sirviendo de estímulo y fuente nutricia, aunque, claro está, siempre  a partir de diferentes concepciones vivenciales,  a creadores de distintas latitudes, de lo que precisamente es un vivo ejemplo creativo,  casi único en Cuba, el mismo  Iván Fariñas, así como lo fuera otrora, en Inglaterra, John Lennon,  luchando  por mantener siempre en alto, con su creatividad y aportes personales,  la idea viva de un Rock que nunca pasa de moda, ritmo que, como es sabido, marca la vivencia  cultural fuera y dentro   del mundo en que vivimos.

Así, pues, uno se vuelve a preguntar, una y mil veces más: ¿Por que no darle una oportunidad, tanto a “Viento Solar” como a su propio director, Iván Fariñas?, porque es más que conocido que su música y su expresión artística nunca le han hecho ni le harán daño a nadie, ni a nada.