Juan T. Vázquez Martín comienza su formación artística en una excelente academia de Artes Plásticas en 1957; la Leopoldo Romañach de Santa Clara, Cuba lamentablemente desaparecida hace muchos años. Para su suerte esa academia contaba con profesores-artistas que eran además los mejores exponentes de la vanguardia cubana del momento. En este artístico ambiente excepcional y vanguardista se desarrolla su insaciable sed de experimentación y conocimientos.
Descubre a Paul Cézanne en su incesante investigación de la historia del arte, más allá de los programas de la escuela. Estudia a Cézanne profundamente y comienza sus propios pasos bajo el influjo del post-impresionismo.
En los inicios de la década del 60, las influencias más destacadas en la pintura y dibujo de Vázquez Martín, le llegan primeramente de los pintores europeos Joan Miró, Paul Klee, y del norteamericano Jackson Pollock. Además, es influenciado por pintores matéricos españoles como Antoni Tàpies y Millares, conjuntamente con los pintores abstractos-matéricos cubanos Juan Tapia Ruano y Hugo Consuegra. En 1964, aunque no fuera su primera muestra personal, hace su primera personal en la capital en la galería Habana, más importante galería de la ciudad en esa época, presentando ya su pintura elementos matéricos.
Vázquez Martín en su evolución pictórica se ha inclinado a temas sutiles de elementos sensuales y eróticos, sin llegar nunca a lo pornográfico; algunas veces más figurativo y otras más abstracto.
Los materiales que emplea son amplios, desde los tradicionales hasta los más modernos; y teniendo mucho cuidado en la durabilidad de sus obras. Trabaja con soportes, tintes y pigmentos de marcas reconocidas. Las superficies de calidad que emplea están acorde a todas esas pinturas, utilizando en muchos casos algunos rellenos que son los que se aplican para producir efectos matéricos. Estos pueden ser arenas, polvos de mármol y otros, que puedan tener en la práctica una gran resistencia, para que no se deterioren. En la realización de su obra emplea desde brochas de cerda hasta aerógrafos, así, con esa técnica, puede realizar efectos ópticos de gran belleza visual.
La obra actual de Vázquez Martín sigue siendo discretamente matérica respetando la superficie con un lirismo en su estilo muy alejado del folklorismo, o del populismo. Su pintura es rica, variada, de una facturación esmerada y crítica. La realización puede ser sobre distintos tipos de superficies desde pequeños hasta grandes formatos. Este pintor busca la coloración en un amplio espectro cromático, lúcida y transparente, como algo parecido a la luz de los países tropicales.
Es el suyo un arte abstracto, informal, pero en una Nueva Abstracción como el mismo le llama; logrando así en la década del 90 un estilo que denota claramente que esa obra tiene personalidad propia.
Haciendo un análisis final de la obra de Juan T. Vázquez Martín nos percatamos que durante toda su vida profesional hasta ahora, ha permanecido fiel a su concepto de la estética. Las líneas, el uso del color y las transparencias; su capacidad de ver el mundo real con el ojo del espíritu; la interpretación al lenguaje de la abstracción plástica, a través de su peculiar cosmogonía, de una manera profunda y perdurable, hacen reconocible sus creaciones en cualquiera de sus etapas.