"El arte abstracto es el sinónimo máximo de la universalidad"

Entrevista en exclusiva para OtroLunes

Dossier
Por Amir Valle

juantvazquezmartin-otrosmiran-otrolunes26Conocí a Juan T. Vázquez Martín en 1986, cuando él ganó el entonces importante Premio 13 de Marzo convocado por la Universidad de La Habana. Yo lo había ganado en Cuento con el que sería mi primer libro y además de la euforia de compartir allá en el Hotel Rancho Luna, de Cienfuegos, la semana de estancia que otorgaba el Premio, fue muy importante para mí, el más joven de todos los premiados (tenía 21 años) conocer de cerca a un grupo de escritores y artistas que ya mostraban una obra sólida. Era yo, además, el único “guajiro” (el resto de los premiados eran habaneros), y para colmo recuerdo que viajé acompañado de mi madre, como un niño que no acababa de soltarse de las riendas maternas. Allí inicié la que es una larga amistad, marcada además por la admiración mútua, con escritores hoy imprescindibles de las letras cubanas como los poetas Emilio García Montiel y José Antonio Gutiérrez Caballero, y con pintores como Esteban Leyva y Juan T. Vázquez Martín.

Han pasado los años, cada uno de nosotros ha enrumbado su vida por destinos distintos (Emilio en México, José Antonio en Miami, Esteban y Juan en Cuba, yo en Berlín), pero cada cierto tiempo, y gracias a la maravilla del internet, las palabras nos regresan a aquellos años en que éramos más jóvenes, más felices, más irreverentes y menos complicados, y siempre me ha maravillado encontrar en nuestros mensajes ese afecto único que suele brotar entre quienes se conocieron alguna vez, muchos años atrás, cuando empezábamos a soñar en comernos el mundo.

Por eso, además de la alegría del reencuentro, es un honor tener a Juan con nosotros en este dossier de OtroLunes. Sabemos que merecía estar en esta revista mucho antes, pero eso no nos quita el regusto de saber que ya está aquí y que nuestros lectores, a través de esta brevísima muestra de su obra, podrá conocer o revisitar a uno de los más notables maestros de las artes plásticas cubanas.

 

Imaginemos que estás obligado a explicar a quienes no te conocen (en este caso a algunos lectores asiduos de OtroLunes) ¿quién es Juan T. Vázquez Martín? Pero estás obligado a hacerlo en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Juan T. Vázquez Martín, el ser humano y Juan T. Vázquez Martín, el artista.

La vida, en mi caso personal, es una sola, es una línea. Desde que comencé a tener uso de razón, ahí comienza. Línea que se va inclinando, inclinando en forma de espiral. En una trayectoria lenta, ahí van apareciendo todos los conceptos, las ideas, los pensamientos, la ética, la moral, las costumbres, los sentimientos que existen en el mundo exterior que van influenciando lentamente en ese recorrido humano desde la edad más temprana hasta la mas adulta. Ahí empieza a seleccionar. Te empiezas a identificar con tu cultura, con tu idioma, con las costumbres, lo malo y lo bueno, la religión, empiezas a notar que no todo es blanco y negro, que hay matices. Lo que hoy parece malo mañana descubres que no era tan malo porque empiezas a autoanalizar, y tu cerebro empieza a seleccionar y a pensar de forma independiente. Ahí comienza también la enorme relación entre la vida humana común y corriente con el descubrimiento de la vocación, en edades muy tempranas.

 

Ampliemos ahora la primera pregunta: ese ser humano, esa persona (que al menos yo recuerdo) alegre, llena de vida, irreverente, ¿en qué crees que ha influido en el estilo pictórico por el cual más se te conoce: el abstracto?

Tú dices que me recuerdas, alegre, lleno de vida e irreverente. ¿Por qué uno es irreverente, por qué uno se arriesga? Porque estoy convencido de que existe una verdad, aunque no totalmente absoluta. ¿Y de que verdad hablo? De la verdad de la cultura. La verdad del arte. La verdad del amor. De la verdad de la injusticia, de la intolerancia, del fundamentalismo, de todos los fundamentalismos, del conservadurismo cultural que se repite y se repite. En mi caso cuando descubrí los estilos de arte, los estilos de pintura, me deslumbró el arte abstracto. Había descubierto que era un mundo infinito de creación; con una enorme libertad de formas. Y yo como creador, estaba en el centro, donde hacia lo que quería hacer, disfrutando las diferentes técnicas, los diferentes materiales, registrando un lenguaje, no literal, no descriptivo, sino un lenguaje puramente pictórico.

La abstracción está muy fundida en mi ser, en mi forma de ver las cosas. No está separada mi modo de ser, de mi estilo creativo. Por ejemplo, puede haber una persona que hace una obra hermosa, sensual y amorosa, pero en la vida privada hace lo contrario. No soy así. Mi ser humano es integro en eso, no está separada mi vida humana y compleja, de mi creación. Y para mí la abstracción es un modo de crear con gran independencia. Me ayuda a un descubrimiento permanente de nuevas formas. Creando formas originales paralelas a las que tiene la naturaleza. El dominio de la abstracción junto con el dominio de los materiales, para crear formas. Libertad al combinar la abstracción informal con la geométrica. Así pinto sin compromiso con dictamen alguno que venga de afuera; sin importarme lo más mínimo que a nadie le interese lo que pinto. No me importa en lo absoluto. Muy agradecido estoy cuando alguien se identifica con mi obra, la aprecie, claro que me siento muy feliz por eso.

 

Tus maestros. Es decir, quiero que hablemos de esas influencias que alguna vez te fueron moldeando hasta llegar a crear ese estilo que, como muchos otros críticos afirman, te han convertido en el representante por excelencia del abstraccionismo en Cuba. Pero no quiero que menciones nombres, quiero que pienses y me digas en qué sentido te enriquecieron esos maestros.

Tuve la gran dicha de obtener una beca por oposición en el año 1957, en la academia de Bellas Artes Leopoldo Romañach de Santa Clara. Dije que tuve una gran dicha porque ahí se encontraba un staff de profesores relativamente jóvenes procedentes de la capital, La Habana. Ellos también habían ganado por oposición el ser profesores de esa academia de la antigua provincia de las Villas. Allí no sólo me enseñaron lo que se enseña en una academia sino también lo que se estaba creando en el arte internacional; sobre la vanguardia de las artes plásticas que se estaba produciendo internacionalmente en esa década prodigiosa de los años 50.

Paralelo a los estudios académicos, altamente rigurosos, tal y como lo exige una academia, en paralelo comencé a hacer mi pintura, a experimentar. Pinté cuadros con una influencia y con otra, y así sucesivamente. En 1957 0 1958 aún estudiando en la academia y con 16 o 17 años, con esfuerzo propio me pagué un viaje a la Habana; allí visité el Museo Nacional de Bellas Artes y conocí a varios pintores abstractos del Grupo de los Once.

Empecé a tener amistad con ellos fui a sus estudios o talleres. Eso fue muy importante para mí. Eran la versión cubana de la abstracción coincidiendo en espacio y tiempo con los movimientos neoyorquinos y europeos. Ellos me indicaban como ver el arte y qué era el arte, desde que ángulo se construye una obra, qué es lo que debo hacer al enfrentarme a una tela blanca, virgen, cómo construir formas.

Por su puesto, que dentro de este movimiento abstracto habanero, muy fuerte, me incliné siempre más hacia los pintores que hacían abstracción informal. Había encontrado una pintura con manchas de colores, con fronteras abiertas, con  una composición y diseño de un gran atrevimiento visual que podía subyugar al espectador, estremecerle a través de toda una técnica óptica que produce efectos con las texturas y los pigmentos de diferentes colores. Fue muy importante ver los cuadros en vivo que hasta ese momento, solo los había visto en la academia, en la biblioteca de la academia, eran imágenes en revistas y libros impresos. Nunca había visto las obras originales de esa manera, bien de cerca sintiendo el olor del material. Esos contactos fueron siempre muy importantes, muy esenciales en mi desarrollo como pintor abstracto.

 

Desde aquellos primero cuadros tuyos, que tú mismo me enseñaste en 1986, cuando ambos ganamos el entonces muy prestigioso Premio 13 de Marzo (yo en cuento y tú en pintura), me llamó la atención que en tu pintura, denominada “abstracta” por los críticos, yo creía encontrar mucho de conceptualismo, básicamente porque tus cuadros comunican ideas, crean escenarios donde las ideas están muy presentes dentro de un entorno en verdad abstracto. E incluso trasmiten una cierta poesía ¿Cómo definirías tu universo creativo personal?

Realmente me encuentro desde hace algunos años en el centro de la espiral que te expliqué anteriormente. En el centro, que por cierto no tiene fin, porque se mueve hacia el centro y hacia el centro va hasta la muerte. Al encontrarme en ese estado evolutivo continuo estoy creando mi propia cosmogonía pictórica. Aquí produce un enorme silencio cuando estoy en plena creación. Es que los ruidos y las imágenes de otras obras pictóricas que se están produciendo en mi propio tiempo desaparecen, no las veo, porque en este momento estoy en mi centro creativo. Estoy creando obras con mi propia conceptualizacion.

Trato siempre de construir las obras sin ningún pánico, con todo atrevimiento; por lo que puedo hacer y construir, al total albedrío, rompiendo códigos viejos y armando códigos nuevos.

Todo esto no significa que no esté atento a lo que está sucediendo en el mundo visual internacional. Lo observo, lo estudio, lo analizo, y si hay algo que me interesa, lo tomo; lo incorporo a mis obras y lo hago mío. Si un día quiero hacer todas mis obras en negro y en gris, lo hago. Si otro día quiero hacer guirnaldas de carnaval, lo hago. Porque soy el propietario absoluto de mi mundo creativo.

Por supuesto, siempre cuidando y respetando la obra que estoy haciendo; porque ella se independiza, se rebela, se hace adulta y hasta me rechaza a mí que soy su creador.

Que mi obra tiene mundo poético, claro que lo tiene, porque no sólo la poesía está en las letras, ella está también en la vista. En la visión que construye imágenes poéticas visuales, estéticas. Siempre en el arte ha existido el arte conceptual; ahora en los tiempos modernos consideran el conceptualismo como una instalación donde hay una pieza balanceándose, de bronce y la otra de mármol, por ejemplo.

La Mona Lisa es una obra conceptual, todas las obras de los grandes maestros son conceptuales porque están hechas bajo un concepto, con inteligencia, con belleza pura, por eso son universales. Esas obras son eternas y seguirán siendo eternas. Pero no quiero darme yo solo un golpe en mi pobre pecho y creerme que mi obra será eterna comparada con la de los monstruos de la pintura que me precedieron. Sin embargo, creo que ese es camino.

 

¿Cómo ha sido desarrollar una carrera artística en un país– donde el estilo que representas no es de los más promocionados e incluso, ha sido atacado en algunas épocas en que regían otras corrientes?

Toda esa etapa pasada, en Cuba, en donde las autoridades del campo de la cultura, como intermediarios entre los artistas y el pueblo decidían que era lo bueno, que era lo correcto. Construyeron tantos disparates que analizando fríamente hoy hacia atrás lo que puedo decir es que fue un acto de enorme incultura política y de una enorme incapacidad cultural. Violaron todas las reglas del arte de gobernar. Hoy todavía me indignan las atrocidades que cometieron, entre ellas el considerar al arte abstracto como un “arte burgués”, “alejado del pueblo”, “arte elitista” diciendo que no era un arte de “masas”, frase espantosa que nunca me gustó; como si las susodichas “masas” no tuvieran cerebro. Dentro de ese ambiente, pinté y construí mi obra solo, como un Don Quijote de la Mancha. En vez de tener la espada, tenía mis atributos de pintor en la mano. No me importaba si comía o no comía, y aún no me importa. Hoy en Cuba no hay promoción de nadie. Cada pintor y cada artista se la tiene que arreglar por sí solos, no importa el estilo que haga. Aunque siempre hay algunos pintores y artistas que los llamen o promuevan discretamente. Y para que se entienda, estoy hablando de un país no capitalista donde no hay galerías comerciales privadas, sino que todos dependemos de las instituciones estatales.

 

Lo anterior me lleva a preguntarte: he oído hablar del “arte abstracto alemán”, de la “pintura abstracta rusa”… de otros abstractos con un sello tipificador de la cultura que representa, ¿crees que pueda hablarse de un “abstracto cubano”?

Te confieso que no estoy muy informado del arte abstracto alemán. Pero si de los abstractos rusos porque tuve la gran suerte de ver sus obras en el sótano donde se encontraban los salones restringidos del Museo del Hermitage en el año 1969; allí solamente se podía bajar por rigurosa invitación. También las pude ver en el Museo Pushkin de Moscú ese mismo año con iguales restricciones.

Sobre si hay un arte abstracto cubano no me arriesgaría a tipificarlo en ese sentido. Me parece que todo grupo humano pertenece a un lugar, a un espacio en donde se formó, se educó, en donde bebió el agua de su tierra y el color de la vida. Por lo que siempre va a reflejar, en su obra creadora parte de su herencia y su nación. Pero en mi modesta opinión el arte abstracto es universal, es propiedad del planeta Tierra. Quizás, un abstracto que viva en Alaska armonice con colores calientes y otro que viva en el trópico lo hará con colores fríos. Así es que la idea, el concepto, es universal, no localista.

El arte abstracto es el sinónimo máximo de la universalidad, no es un arte localista, repito, ni es folclórico, ni es de los Alpes, ni es del río Sena, ni es del desierto del Sahara, etc. El arte abstracto es el sinónimo máximo de la humanidad independiente que está por encima de todas las naciones. Por encima de todos los himnos y banderas.

 

Finalmente, sé que eres un hombre incansable. ¿En qué nuevo proyectos andas ahora mismo?

Muchos proyectos, el primero buscar galería, una que apueste por mi obra así me puedo dedicar a pintar solamente. Tengo un enorme deseo de hacer obras de gran formato y pintar mucho. Hacer cosas nuevas, con nuevos materiales. Dar conferencias en universidades e instituciones que les interese conocer sobre mi pintura y el desarrollo de la abstracción en Cuba; realmente disfruto compartir mis experiencias, anécdotas y conocimiento.

Estoy tomándome un tiempo de relajamiento antes de regresar a Cuba así que estoy visitando New York,  para conocer galerías y artistas. Mi exposicion en Tampa en Octubre del año pasado la disfruté pero también fue agotadora. Allí no sólo expuse mi obra sino que también realicé performance de piano con pintura, pinté en la galería públicamente durante todo el mes de Octubre, impartí conferencia, hablé con estudiantes y profesores.

Mi deseo es trabajar y vivir unos años más con salud e inteligencia