Presentan en Argentina ensayos de Joel Franz Rosell

Sobre La literatura infantil: Un oficio de centauros y sirenas

L. García-Nemo

un-oficio-de-centauros-y-sirenasDesde Argentina, donde reside tras haberlo hecho en Brasil, Dinamarca y Francia, nos llega la buena noticia de la salida del primer libro de ensayos: La literatura infantil: Un oficio de centauros y sirenas (Lugar Editorial, 2001), del escritor cubanos Joel Franz Rosell (1954). La incursión de Rosell en la crítica y el ensayo se remonta a la segunda mitad de los 70, cuando la prensa cubana empezó a divulgar sus incisivas notas sobre libros para niños y adolescentes. Desde 1990 su interés se desplazó esencialmente hacia consideraciones estéticas más generales que acogieron publicaciones especializadas de América Latina, España, Francia y Estados Unidos. Son catorce de esos ensayos los que componen este libro.

Como el propio autor aclara en el prólogo, no se trata, sin embargo, de una mera recopilación de pasadas páginas: “soy absolutamente incapaz de publicar un texto sin releerlo y no logro releer nada de lo que he escrito sin someterlo a cambios que se supone afinen el estilo, clarifiquen las ideas y actualicen las referencias”. Las referencias están repertoriadas en un utilísimo índice alfabético, el estilo es el de “una prosa tan creativa y amena como la que se intenta cuando se escribe ficción porque –subraya Rosell- creo sinceramente en lo afirmado en el artículo que presta su nombre a este libro: la crítica y el ensayo no son otra cosa que literatura sobre la literatura”.

En cuanto a las ideas, la responsable de la colección, la especialista argentina Susana Itzcovich, dice que Rosell “aborda la literatura infantil y sus contradicciones, los medios de comunicación masiva, la relación entre el niño lector y la literatura (…) diferencia los “cuentos silvestres” de los “cuentos de cultivo”, define con precisión de ejemplos la diversidad de lo fantástico, investiga acerca de la narrativa detectivesca, propone la independencia de la “crítica”(…) defiende el uso de un lenguaje lleno de matices y la fuerza del lenguaje literario para el niño receptor. Realiza un minucioso análisis de la literatura infantil de nuestro hemisferio y de las relaciones con el universo editorial de países del primer mundo…”

La contracubierta del libro (primorosamente editado y diseñado, por cierto) no exagera cuando afirma que su autor “ofrece una definición poco convencional de la literatura infantil (…) propone una amplificación, profundización y clarificación del concepto desde una experiencia lectora que abarca títulos de todos los continentes y épocas, poniendo de relieve la importancia de las formas y el lenguaje, la entidad del discurso literario infantil y la posición del creador dentro de su obra, sin descuidar aspectos contextuales tales como la influencia del mercado editorial y de los medios de comunicación de masas. Periodístico por su claridad y riqueza informativa, ensayístico por su creatividad y rigor, y literario por su prosa amena y pulida, este texto se abre a todo tipo de lector”.

Letras en Cuba. Boletín de literatura cubana nº 27. La Habana, marzo de 2001