El miedo a lo desconocido, la fantasía, la capacidad de superación, el sentirse respaldado, son temas que asoman en esta historia sobre un niño que, de camino al colegio, habla, se relaciona con uno de los leones de piedra que custodian la entrada al parque. El otro, de mirada fiera, le da miedo. Hasta que un día necesita de su ayuda para enfrentarse a un chico del cole que pretende quitarle la merienda. Javi vencerá su aprensión y descubrirá que las apariencias engañan: ni el león de mirada fiera lo es, ni el abusón de la escuela es tan valiente, en realidad, el valiente es él que le planta cara, aunque convencido de que detrás de sí tiene al león dispuesto a echarle una mano.
Un cuento delicioso, que no esconde su mensaje, pero lo enmascara con un buen guión, aparentemente sencillo, pero que aborda distintos aspectos relativos a la infancia y, además, refleja muy bien su mundo, hecho de realidad y fantasía a partes iguales. Las imágenes de María Rojas, a base de collage, exageradas, caricaturescas, con juegos distorsionantes, nada realistas, conviertan en una esas dos coordenadas –la real y la imaginaria- en la que se mueve Javi.
CLIJ nº 65. Barcelona, 2004