Esta es la historia de un rey sabio que en su corte tenía tres ministros que se le oponían: el de Defensa, el de Economía y el de Todo lo Demás. El de Defensa estaba interesado en promover una guerra, el de Economía deseaba crear un impuesto y el de Todo lo Demás pensaba en construir una carretera que pasara por la mitad de un lago. Como el rey consideraba sus propuestas peligrosas para el pueblo y no consintió en adelantarlas, los ministros maquinaron actos innobles contra él. Pero el soberano tiene unos aliados maravillosos: los pájaros, ellos lo ayudan, a través del ensueño y el asombro, a dar respuestas a las ideas presentadas por sus siniestros ministros, convirtiéndolo en un rey justo que orienta a su pueblo con sabiduría y respeto.
Para contar esta historia Joel Franz Rosell utiliza como recurso estructural una fábula prefabricada*, donde el rey es el héroe del relato, los ministros y el mayordomo son los oponentes, los pájaros y el murciélago, los ayudantes; todo esto para mantener un reino en paz, donde se convive en armonía con la naturaleza y sus pobladores. Aunque es una historia con esquema tradicional*, nos conduce de una forma mágica a reflexionar sobre la convivencia del Estado moderno con su más importante patrimonio: los hombres y las mujeres, y en su interacción con el medio ambiente, una problemática muy actual, pertinente a todas las naciones del mundo, ahí radica lo grandioso de esta obra.
La compañera de fórmula para la presentación de la obra es la ilustradora Marta Torrao, quien con poco uso del color (verdes, ocres y blancos) y gran variedad de formas construye una obra de arte. Cada página está diseñada de modo magistral, con acrílicos, pasteles, collage (telas, periódicos, papel texturado) y riqueza en la utilización de las líneas rectas, cuyo volumen da movimiento y fuerza a los elementos del cuadro. El diseño de página es coherente con la ilustración. Allí hay obras cuadradas ubicadas a derecha e izquierda de la doble página y obras rectangulares, horizontales y verticales, con la intención de dar vitalidad al encuadre y movimiento a la lectura del libro.
Pájaros en la cabeza es una obra pensada para deconstruir lecturas: su historia, su ilustración y su diseño llevan al lector a confrontarse con el texto y a crear nuevas historias.
Joel Franz Rosell es un escritor, crítico, profesor y periodista cubano, cuyas obras para niños y jóvenes han alcanzado premios en Cuba, Alemania y Francia.
Nuevas hojas de lectura, n° 10. Bogotá, 2006
Una precisión del autor:
Con todo respeto por el crítico, no me convencen sus expresiones: fábula prefabricada y esquema tradicional. Puesto que no he escrito una historia de animales humanizados para acometer una reflexión sobre el ser humano con mensaje moral, supongo que A.A. ha utilizado el término fábula desde una concepción aristotélica, o sea, como los acontecimientos que viven los personajes, o narratológica, es decir, alude a la forma de organización de los hechos. En cualquier caso prefabricada es una palabra que suena bastante peyorativa, máxime que a continuación califica el esquema de tradicional. Este último término sería más aceptable si hablase al principio de fábula convencional. Mi cuento se basa en la convención narrativa del reino como espacio de los cuentos maravillosos; ya sean tradicionales o modernos (se aprovecha así el “extrañamiento” que permite el ambiente social: reyes, princesas, castillo, brujas, dragón, etc.
He utilizado un esquema bien conocido para expresar un mensaje que no es tan tradicional: el rey no castiga a los traidores, sino que los premia ofreciéndoles compartir la misma experiencia ecológica y de sencillez (¿sus pájaros no serán un símbolo del pueblo, que de otra manera estaría ausente del cuento?). Si formulo el último aserto entre paréntesis y entre interrogaciones es que, como autor, no me siento autorizado a analizar mi propio cuento.
Contrariamente a lo que creen muchos –y a lo que hacen algunos- la literatura infantil no es siempre didáctica, la historia no está siempre motivada por la intención de trasmitir al niño un mensaje formador. Yo quise escribir cierta historia y no decir algo a través de ella. Esto no significa que mi actitud sea ingenua al respecto, pues soy un escritor bastante cerebral, que trabaja mucho sus textos y que ha reflexionado públicamente sobre la literatura y sobre su propia obra. Lo que sí supe muy pronto es que mi cuento es una fábula política, una reflexión sobre la manera de ejercer el poder; tanto por parte del rey como por parte de los ministros y hasta -¿porqué no?- por los pájaros.
Algunos lectores, y muy notablemente los niños, han comprendido mi deseo de romper con la tradición. Este rey no hace las cosas como los reyes comunes en los cuentos y mucho menos como los poderosos en la realidad. La expresión hecha “tener pájaros en la cabeza”, que es generalmente un reproche, se desautomatiza y se vuelve elogiosa al aplicarla a un rey que, precisamente, no quiere ser pragmático y eficaz como tanto egocéntrico oportunista depredador de nuestro planeta y de la sociedad.