Exploradores en el lago es una original novela ecológica, una divertida novela de aventuras, una interesante novela detectivesca y una bonita novela de amistad. La historia tiene lugar en Cuba, en un lago rodeado de montañas que ha sido declarado reserva ecológica y que alberga un campamento vacacional. Robin llega a la reserva con su colegio. Es nuevo y tímido, y no tiene amigos. Su comportamiento misterioso atrae la atención de cuatro chicos que acaban por descubrir su secreto, se convierten en sus primeros amigos y lo ayudan a resolver el gran problema que constituye el centro de la historia. Juntos se enfrentan a los traficantes de especies protegidas que opera en la reserva. Quizás lo mejor de la novela son las relaciones entre los personajes: chicos y adultos son tratados con realismo y humor, dando una divertida imagen de la vida escolar. La trama detectivesca está muy bien tejida, con sus indispensables datos ocultos, falsos sospechosos y momento en que parece que los “malos” van a salirse con la suya. Pero al mismo tiempo hay una reflexión seria sobre las amenazas que pesan en nuestros días sobre el medio ambiente (puestas en relación con la destrucción de las civilizaciones precolombinas, debidas a otra forma de depredación). Bien integrada a la trama detectivesca y al desarrollo del conflicto entre personajes, esta información llega de manera amena a los lectores, quienes cerrarán el libro con la satisfacción de haber pasado un buen momento con amigos muy queridos y aprender muchas cosas.
La novela ocurre en Cuba porque el autor es cubano, pero igual podría haber ocurrido en España o en cualquier otro país del planeta. Lo que no quiere decir que el paisaje sea un mero marco exótico. Joel Franz Rosell es un escritor demasiado comprometido con la literatura para servirse de trucos fáciles, pero como ha vivido en numerosos países en los últimos 20 años, su obra refleja y pertenece a muchos espacios geográficos y culturales al mismo tiempo. Quizás sea el último mensaje de su libro: todos los problemas del planeta nos afectan, todo cuanto hagamos de bien o de mal, afectan a personas cercanas o lejanas. Todos somos responsables y todos podemos actuar en la preservación del medio ambiente.
Alfaguara ha editado muy bien esta novela, con simpáticas ilustraciones de Tessa González quien, haciendo un guiño a la temática ecológica, ha reciclado diversos materiales en sus dibujos-collages.