¿El haber nacido y seguir viviendo casi en el mismo mar te ha inclinado y reforzado tu visión plástica?
Nací en Villaviciosa y pasé la infancia en el pueblo marinero de Lastres. De alguna manera las experiencias vitales de niño van marcando lo que uno es cuando se hace adulto. Tengo mi estudio al lado de la ría y a pocos kilómetros de la playa y ese medio geográfico, vital y sentimental se traslada sin duda a la obra
¿Quién es Guillermo Simón?
(Villaviciosa, Asturias, España, 1968).
Licenciado en Bellas Artes. Universidad del País Vasco.
Estudios en Ecole Nationale Superieure des Beaux Arts. Paris. Leer más…
Algunas opiniones sobre su obra
«Vuelven a brillar los azules del pintor maliayo, esos juegos entre el azar y la razón que le caracterizan, exploraciones de universos efímeros, íntimos y subyugantes donde prima la fuerza de su instinto. La obra de Simón Gallego mantiene esos mil destellos sobre el soporte y su sempiterno Mar Cantábrico que se brinda nuevamente desnudo, repleto de humedades (…) los registros expresivos de Simón Gallego se constatan entre lances de un dialogo constante con la pintura, que conjuga transparencias y espacios dramáticos logrando efectivos equilibrios de escenografías que recrean, una y otra vez, instantes inspiradores de sentimientos. Y de fondo, una vez más, la idea de «ser pintor» o sucumbir en el esfuerzo cotidiano».
Ángel A. Rodríguez
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«su mirada no busca mares en calma, ni siquiera con marejadilla. Lo que él focaliza son otros estados menos previsibles y placenteros de la mar: gruesa, arbolada o enorme; el agua en erupción».
Ángel Cantero
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«Guillermo nos construye un mirador sobre la ría para repensar un mar de agua, sin plásticos, sin tóxicos, ni metales pesados, invitándonos con insistencia tal vez a la exploración de los procesos perceptivos y cambios cuelturales asociados a la concepción del pasisaje, a sus viejas y nuevas sensibilidades, como en un intento de rehabilitar un concepto — el paisaje — que no ha logrado cuajar en nuestra cultura».
Avelino Mallo
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«Tres, cinco, diez… Muy pocos/as artistas provocan en mí sentimientos tan profundos y trascendentales como el pintor Guillermo Simón Gallego(Villaviciosa, 1968). Le conocí en la Galería Gema Llamazares (Gijón) en el mes de abril del año 2014. Confieso que no pasaba por un buen momento, ni en lo personal, ni en lo artístico, que es mi refugio particular donde mitigar males y preocupaciones. No encontraba referencias estéticas, ni artistas que me motivaran y casi todas las exposiciones me parecían un aburrimiento… Descubrir «En las crines del mar»fue la mejor y más eficaz inyección de vida y ánimo que pude recibir. Sentimiento, pura expresión y nostalgia que me hizo evocar de inmediato mis veranos felices en San Juan de La Arena, mi familia, mis raíces y mi mar…, el mar bravo que golpea, salpica y moja, el mar fuerte e indomable, como yo: pasional, impulsivo, con nervio y espíritu…, y como el que Guillermo Simón plasmaba en aquellos óleos. Después conocí a la persona, me cautivó… ».
Luis Alberto Fernández
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«No somos pocos quienes hemos asociado la pintura abstracta de Guillermo Simón, que nació y creció al lado de la ría de Villaviciosa, donde también tiene su estudio, con las idas y venidas de la marea, desde las sorprendentes pleamares de sus comienzos (que le valieron conquistar el Certamen Nacional de Pintura de Luarca en 1993) hasta los posteriores ecos de la bajamar o, ya más recientemente, con el ímpetu de la ola rompiendo contra la roca (…) Flujos y reflujos que, más o menos inconscientemente, se han desarrollado de forma coherente (…) La mar y la ría ya no son contempladas desde sus interioridades plásticas y fluidas, en el vórtice de la marea, sino desde fuera y con una perspectiva casi paisajística, en la que parece intuirse la superficie del agua, la línea del horizonte o incluso un pedazo de cielo, no claro y luminoso sino oscuro y brumoso, como de noche, no apto todavía para marineros inexpertos».
Luis Feás Costilla
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«…pocas veces los artistas, sobre todos los plásticos, han tenido el valor necesario para interpretar en sus obras la desencadenada fiereza de las olas de tormenta que rompen con fuerza inusitada contra muros y roquedales. La pintura del artista asturiano Guillermo Simón apuesta por el paisaje, sin renunciar a interpretaciones absolutamente personales y muy ligadas a la abstracción expresionista, que ofrecen al visitante de la muestra una original visión de la naturaleza. Se trata de obras muy ligadas al algua, al mar, que representa con enorme fuerza gestual. La cambiante superficie de auténticos maremotos es el modelo perfecto para que Guillermo Simón muestre toda la fuerza de su pintura conceptual en la que priman la imaginación y la creatividad».
Marcelino Cuevas
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«el visitante tiene la sensación de estar frente a un mar tan cambiante como cada uno de los cuadros de Guillermo Simón. Un universo hecho de agua y, por lo tanto, en eterno movimiento. (…) cuentan una historia a través de la luz y el color, la de una danza que puede tener lugar al atardecer o al anochecer y en la que la espuma blanca se enlaza con las olas (…) juega con el tiempo, con las horas del día, hasta llegar a la noche más oscura, e incluso consigue arrastrar al espectador al frío de un mar de enero. Porque en estos cuadros, que interpretan un permanente baile siempre distinto, las lenguas de espuma tienen tanto protagonismo como las caracolas de luz. Describen días plácidos y violentos, eclosiones, enredos y hasta naufragios. Situaciones que, por supuesto, el visitante no ve, simplemente las siente a través del movimiento del líquido, que se agita y se calma y parece en ocasiones salir del espacio de la tabla. Ya que estas pinturas son abstracciones, diálogo de manchas que, sin embargo, pueden representar hasta el castillo de Kafka».
María Aurora Viloria
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«…en definitiva de eso se trata, del sentimiento de una naturaleza que, como Cezanne recomendaba, debe ser el primer maestro y luego de la autonomía de la obra de arte, del concepto plástico primando sobre la percepción. Aunque pintara abstracto, Pollock reivindicaba la presencia de la naturaleza en su obra. «Yo soy la naturaleza», llegó a decir Guillermo Simón, quizás con mayor propiedad, podría asegurar: Yo soy el mar. Toda una vida de pintor con el mar en su pintura, mirando, pensando, soñando, pintando el mar. Desde el aquietado lirismo de las bajamares a las melancólicas neblinas y las tenebrosas oscuridades que presagían tormenta hasta estas enmarañadas madejas de ola donde la substancia de la pintura, que es la luz, parece hacerse materia».
Rubén Suárez
Las almas gemelas
Unos tres mil años antes de Cristo los primeros sacerdotes de Persia que se iniciaron en el conocimiento y la práctica de la astrología dividieron la bóveda celeste en cuatro partes iguales. Más tarde los sumerios subdividieron esas cuatro partes y así hicieron su aparición las doce casas del Zodíaco tal como hoy las conocemos, en cada una de las cuales los astros y planetas ejercen una influencia muy determinada que se corresponden con los distintos aspectos de nuestra vida personal: en la salud, en las relaciones hogareñas, en nuestras capacidades latentes, en nuestra posición social y, por supuesto, también en el amor. Leer más…
Entre ciegos. Donde los tuertos son reyes.
La literatura de Occidente, como el amor, nació ciega.
Sí, porque el invidente Homero (alrededor del siglo VIII ANE) fue, sin la menor duda, el padre de la literatura occidental, una literatura que tiene su basamento, y su referente todavía actual, en la composición poética épica, ¿y quién sino Homero da a luz y domina plenamente esa narración épica con dos obras inigualables: la Ilíada y la Odisea? Leer más…
Reflexiones sobre el estado del idioma
A 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes y del Inca Garcilaso de la Vega
Coyuntura de una coincidencia casi triple:
Posiblemente en la noche del 22 al 23 de abril de 1616, morían –quizá al mismo tiempo- dos hombres singulares en dos distintas ciudades españolas: en el Madrid de los Austrias, exhalaba el último aliento de una vida modesta, el antiguo soldado e hidalgo Miguel de Cervantes y Saavedra; en la andaluza y opulenta Córdoba, rendía su espíritu un príncipe mestizo de sangre quechua, Gómez Suárez de Figueroa, pero quien desde años antes se hacía llamar Garcilaso de la Vega El Inca. El primero había nacido, 68 años antes (29 de septiembre de 15471), en el amable villorrio de Alcalá de Henares2, un pueblo que ya desde entonces vivía en gran parte de su Universidad y de la población estudiantil, y el otro, hacía 77 en el palacio imperial de los incas del Cuzco3 (12 de abril de 1539). De una a otra ciudad, hay más de nueve mil kilómetros de distancia en línea recta4. Leer más…
Ser hereje en una realidad que está hereje
Para ahorrar el amplio preámbulo que se merece el texto del más afamado autor cubano de los últimos años, me limitaré a anotar sólo que comparto plenamente la opinión de la prestigiosa narradora y crítica literaria cubana Marilyn Bobes, quien en el acto de presentación de Herejes1 en La Habana en febrero de 2015, la calificó como «la obra más ambiciosa» y «la mejor» de las novelas del escritor, «porque confirma el oficio y madurez literaria» de Padura. Leer más…
Guillermo Simón. Dossier
inspira su obra en el mar Cantábrico y, según la crítica especializada, «sobre todo en los aspectos puramente pictóricos desde una tradición que arranca en el romanticismo y va hasta el expresionismo abstracto americano». El crítico de arte Rubén Suárez, al referirse a sus más recientes creaciones, asegura que:
“Sus nuevas crines del mar son más abstractas, aunque sin perder, como siempre sucede en su obra, la referencia objetiva. En su contemplación se revive y agranda el recuerdo del mar estallando en un hirviente torbellino de blanca espuma. Si en Pollock el torbellino vertiginoso es pura energía de forma y color incorpóreos, en la pintura de Guillermo Simón toma cuerpo en el mar embravecido en la tempestad. Es esta última una bellísima pintura que une a la solemnidad abstracta la solemnidad romántica. Desde el aquietado lirismo de las bajamares a las melancólicas neblinas y las tenebrosas oscuridades que presagian tormenta hasta esas enmarañadas madejas de ola donde la sustancia de la pintura que es la luz, parece hacerse materia,”agitación, torbellino,locura dinámica”.
Guillermo Simón, en varias entrevistas, ha dicho que considera al mar
«un símbolo de libertad, que con su carácter cambiante representa a la perfección todos los estados de ánimo. Y a través de sus pinceles ha querido reflejar esa agua que él define como «incontrolable, con carácter indomable y que desborda vida. Se trata de una continuación de ‘Las crines del mar’ y ‘La mirada azul’, que se presentaron en la galería gijonesa de Gema Llamazares y en el palacio de Pimentel en Valladolid. El agua es un sismógrafo de las emociones», asegura, y reconoce haberse inspirado en las obras del inglés William Turner: «Visité una exposición suya en la Tate Gallery de Londres y me sirvió de referencia», reconoce Simón y agrega que «Más que representar, la pintura presenta, es la protagonista con el color, la textura, el ritmo… El mar es casi la excusa para empezar a pintar».
OtroLunes, nuevamente gracias al trabajo del crítico español Gregorio Vigil-Escalera, tiene el honor de mostrar en este número a nuestros lectores esta breve mirada sobre la obra del asturiano Guillermo Simón.
Amir Valle
Director General
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Entrevista
Sobre el artista
Galería
Frank Abel Dopico. Dossier
, como bien sabemos todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo, era uno de esos espíritus que cargan con la poesía con una naturalidad tan conmovedora que resulta imposible desprender el hálito poético -esencia de lo divino, aseguran algunos- de esa piel más mundana, más terrenal que es la existencia cotidiana del individuo: ese Dopico que reía, hacía maldades, amaba desesperadamente, se emborrachaba o se enfurecía ante las miserias humanas que vio o de las que fue víctima. Tal vez en esa compacta asunción de su humanidad y su espiritualidad como parte indivisible de su existencia (no había en él esos dobleces que suelen encontrarse en otras personas: «Dopico es Dopico», le escuché decir cierta vez a su amigo, el también poeta Ricardo Riverón Rojas); quizás en ese modo de andar por la vida con los ojos lúcidos y a un tiempo obnubilados del poeta, se encuentren las claves que explican la poderosa vitalidad de su poesía, su excelencia comunicativa y esa imantación de la palabra que nos conquistó a todos desde aquellos días en que ni siquiera había publicado su primer libro.
Por eso mismo me conmovieron mucho las palabras de Iliana Pérez Raimundo, su última compañera de vida, porque resulta inexplicable que alguien que marcó con sus poemas a un par de generaciones de escritores cubanos en la isla haya muerto solo, al parecer olvidado: «Murió solo y casi solo fue a descansar, muy pocos estuvimos hasta el último momento. No importa, quizás estábamos los que más lo queríamos», dice ella y asumo la parte de culpa que muchos de sus colegas, amigos, promotores de las letras cubanas tenemos en el hecho irrefutable de que la obra de poetas de su talla haya permanecido marginada. En mi caso, aún se me remueve al alma cuando escucho maravillas como aquella que, muchos podrían atestiguarlo, nos acompañaron en años muy importantes de nuestras vidas como escritores: «es por la flauta del encantador / que se humedecen esas cortinas de pájaros…«, de su poema «La botella en el mar», por sólo mencionar uno.
Debimos haberle dedicado este espacio antes. En vida. Pero el tiempo, ese implacable, nos obliga casi siempre a olvidar que, además de ganarnos el pan y promover nuestras obras, también los escritores tenemos responsabilidad en preservar esa memoria que hemos vivido generacionalmente. Dopico se merecía este y otros muchos espacios de promoción, sin hablar ya de sus libros donde mostró una obra sólida, madura, siempre rompedora y muy humana, simplemente por haber escrito varios de los más grandes poemas de la literatura cubana de las últimas décadas. Y aunque tal vez ya sea tarde para el Dopico físico, es un honor presentar a nuestros lectores, gracias a la colaboración de Iliana Pérez Raimundo y del escritor Yamil Díaz Gómez, este pequeño pero sentido Dossier con el Dopico poeta, que estamos seguro ha inscrito su nombre en la eternidad de nuestras letras.
Amir Valle
Director General
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