En las aulas de la primera convocatoria del Taller de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso” (1989-1990), ideado y coordinado por Eduardo Heras León, conocí personalmente al entonces joven autor y crítico, que se presentaba como “Yoss, en el carnet de identidad José Miguel Sánchez Gómez” (La Habana, 1969). En aquellas útiles jornadas participaban los narradores que más relevancia iban alcanzando en el contexto cubano: Raúl Aguiar, Anna Lidia Vega Serova, Ángel Santiesteban, Souleen Dell´Amico Ciruta, Ernesto Pérez Castillo, Alberto Garrido, et. all. Leer más…
Categoría: Otras voces hispanas
Alejandro Zambra o la zambullida en la cotidianidad
Cuando leí La vida privada de los árboles, pequeña novela del chileno Alejandro Zambra, pude comprobar algo que ya su compatriota, la también novelista Alejandra Costamagna, me había comentado en un encuentro en Berlín: “los que vienen después de nuestra generación están escribiendo literatura de la grande”, me dijo, cuando yo le comenté que siempre me había asombrado la facilidad con la que en Chile se podían encontrar buenos escritores. E impelido por el grato efecto de esa lectura regresé a Bonsái, la primera novela de este autor, nacido en Santiago de Chile en 1975 pero poseedor de una madurez narrativa realmente asombrosa. Leer más…
Liudmila Quincoses y sus cartas a la poesía
Atrincherada detrás de libros y cuadros, con el ancla puesta en su casa de la calle Maceo No 1, en la ciudad cubana de Sancti Spíritus, la poetisa y narradora Liudmila Quincoses Clavelo (1975), juega a condensar metáforas de vida en versos y misivas de amor. A su ventana acude gente de lo más diversa, rostros ilusionados por el duende de la pasión, voces que necesitan su mano para decir a otros lo que solo el escriba es capaz de convertir en palabras. Leer más…
Juan Madrid, renovarse en cada libro
Fue el propio Juan Madrid quien en Ravenna me habló de su novela Los hombres mojados no temen la lluvia. Estaba ilusionado pues creía que con esa novela había ahondado más en su estilo, pero me comentó que también sentía que había escrito algo distinto. Y ahora que he terminado las páginas de esta novela debo decir que tenía razón: mantiene ese sello que lo ha convertido en un clásico vivo del género negro en España y en lengua española y, también, hay mucho de riesgo en la amalgama de situaciones, todas complejas, en las que su personaje, el abogado Liberto Ruano, más que meterse, se ve conducido. Leer más…