Los Vampiros
les ofrecimos el cuello con cordial inocencia
para que se deleitaran con el olor de las
sábanas noctívagas
eran asexuales frígidos neutrales
eso los concebía axiomáticos
irreprochables
como un editorial del periódico Izvestia
florecían castos inocentes no miraban a los ojos
chupaban sin recato el néctar de mis venas
nunca me pidieron las manos ni el tronco
ni las piernas porque eso fuera absolutamente
necesario Leer más…