Gonzalo Martré, el último libelungo

Breton, la Walkyria y el último libelungo
Gonzalo Martré
La Cofradía de Coyotes, 2012

 

BretonlaWalkyriayelúltimolibelungo-gonzalomartre-librario-otrolunes26Sería el año 1993 cuando leí, en Cuba, ¿Tormenta roja sobre México?, una novela con la que aprendí infinidad de detalles sobre la ciudad de México, adonde el destino, o creo que fue más bien el hambre, me llevaría dos años más tarde.

Gonzalo Martré (cuyo nombre real es Mario Trejo González, Hidalgo, 1928) es uno de los escritores satíricos más reconocidos de la República azteca. Yo, sin embargo, prefiero sus narraciones que se hallan fuera de este ámbito, como la novela que cité al principio de estas líneas, a la que agregaría Los símbolos transparentes. Leer más…

Libro de poemas humanos que nos pertenecen

Fugitiva ciudad
Manuel Rico
Editorial Hiperión, 2012

 

fugitivaciudad-manuelrico-librario-otrolunes26El libro comienza con una dedicatoria que no resulta, como es habitual, accesoria: los destinatarios son los hijos del propio autor, miembros, como él mismo afirma, de una generación golpeada. Los golpes no provienen de la guerra sino de una penuria cuyo desenlace se pierde en el horizonte. Tal vez todas las generaciones que han nacido en España han sido golpeadas, al menos para quien no pertenecía a esa élite que tan certeramente describe, casi narra, en alguno de sus poemas  –porque también narra, aunque sea mediante recursos poéticos, este libro-. Leer más…

Más allá de su interlocutor

Aquí y ahora (Cartas 2008-2011)
Paul Auster y J. M. Coetzee
Mondadori & Anagrama, 2012

 

aquiyahoracartas-auster-librario-otrolunes26Escribir correspondencia ya no se lleva. Se dice muchas veces que leer tampoco. De estas dos frases podemos deducir que leer correspondencia debe estar en la parte más profunda del cajón. Sin embargo, cuando los que están empuñando la pluma en las dos esquinas del mundo son dos figuras de la talla de Auster y Coetzee, la cosa cambia, o al menos debería de hacerlo. Leer más…

Juan T. Vázquez Martín. Dossier

Juan T. Vázquez Martín

Juan T. Vázquez Martín hace mucho tiempo que debía estar en las páginas de nuestra revista: bastaría recordar “su valor como ‘estructurador de formas’, que le reconocían pintores mayores como Mariano, Portocarrero y el también poeta Fayad Jamís”, según palabras del pintor y crítico cubano Manuel López Oliva, o sería suficiente recordar que se le reconoce como uno los nombres imprescindibles de la pintura cubana actual, pero es justo ahora, aprovechando uno de sus viajes a Estados Unidos y gracias a internet, que logramos localizarlo con la única intención de poner este acercamiento a su obra al alcance de los lectores de OtroLunes. Leer más…

Wittgenstein

De lo que no se puede hablar, lo mejor es callar.
Ludwig Wittgenstein, Tratactus Logico-Philosophicus, 7

 

arturogonzalezdorado-columna-ilustracion-otrolunes26La lectura de las enigmáticas palabras de Wittgenstein me produce una profunda sensación de sosiego, fascinación puedo decir también, que me ha hecho, luego de releer el Tratactus Logico-Philosophicus, buscar en Wittgenstein respuestas a mis propias dudas, a mi necesidad de hablar y de enfrentarme a ese silencio, en el cual está, como afirma Wittgenstein, lo único importante. Leer más…

¡Perrea, nena… y perrea libre!

edgarlondon-columna-ilustracion-otrolunes26Cuenta la historia de tu mujer que fue a la tienda, propone, en efecto, mi esposa antes de marcharse. Va a comprar no sé qué cosa para no sé qué trabajo. Uno y otro elemento son intrascendentes en la anécdota pues apenas rescato de este breve ejercicio la seguridad con que una persona común y corriente puede, en México (en casi cualquier lugar del mundo, no yerro al decir), salir a la calle con la certeza de que alguna dependencia económica le proporcionará justo lo que necesita (dinero de por medio, claro está). Desde esta sencilla perspectiva bienvenida sea la propuesta del libre mercado. Leer más…

Alberto Chimal, el explorador

edmundopazsoldan-columna-ilustracion-otrolunes26El escritor mexicano Alberto Chimal (Toluca, 1970) contiene multitudes. Es suficiente que respire para que aparezca un nuevo cuento suyo. Su cuenta en Twitter destella ocurrencias, y ya son clásicas las formas en que saluda o se despide: “Buenos, días, como ensaya el fantasma una y otra vez. (Un día conseguirá mover ese cuerpo como lo movía su antiguo propietario)”. En el blog “Las historias” recopila algunas de sus ficciones, y Horacio Kustos, su gran creación –“el viajero en el tiempo”— tiene su propio Tumblr (kustos.tumblr.com).

Chimal propone un nuevo modelo de ser escritor hoy, cómodamente instalado en las redes sociales y en Internet, sin por ello alivianar un ápice de su ambicioso proyecto literario. Para los lectores algo cansados con el modo realista en el que se desenvuelve buena parte de la literatura latinoamericana contemporánea, Chimal es un escritor imprescindible. Su segunda novela, La torre y el jardín (Océano, 2012), es un prodigio de la imaginación, una fascinante experiencia de lectura que, si hay justicia, debería convertirse en uno de los primeros clásicos de la literatura latinoamericana de este siglo.

Chimal fusiona con naturalidad el género fantástico con la ciencia ficción. La torre y el jardín es la historia de El Brincadero, un burdel peculiar, extravagante: desde afuera, es un simple edificio; desde adentro, los pisos son infinitos. Al construir su historia en torno a un edificio que es más grande visto desde adentro que desde afuera, el escritor mexicano juega con paradojas del tiempo y el espacio propias de la ciencia ficción. En el Brincadero existe un bestiario muy propio de la literatura fantástica: cada piso está destinado a un animal o insecto –hay ornitorrincos, pelícanos, piojos– y a la satisfacción de deseos con éste:. “Las fantasías, por igual las de horror que las de belleza, son tercas y voluntariosas si las obligan a cumplirse”, dice el narrador, pero a los clientes no les importa: lo que quieren es dar rienda suelta a la imaginación y conectar el sexo con juegos de poder, sadismo y masoquismo (no hay nada normal en el sexo, parece decir Chimal; el sexo es perversión)

La torre y el jardín está anclada en dos personajes conmovedores. Uno de ellos es Molinar, el hombre que busca resolver en El Brincadero un siniestro trauma de su infancia; el otro es Horacio Kustos, alguien que puede convertirse en emblema de la renovación de la literatura latinoamericana de este siglo y que, vestido con un traje de astronauta, se encuentra en el edificio tratando de descubrir las razones más profundas para su construcción. Kustos, que ha aparecido en otros cuentos y novelas de Chimal, es el viajero que se desplaza constantemente a través del tiempo y el espacio, con la misión de testimoniar “la riqueza invisible del mundo: las numerosas maravillas que alberga todavía y que la humanidad ya no es capaz de ver, por creer que todo ha sido ya descubierto, todos los sitios cartografiados y todos los paisajes vistos y representados mil veces”. La obra de Chimal está a la altura de la misión encomendada a Kustos: es un incesante muestrario de esa riqueza oculta, presentada aquí con tanto desparpajo que hace parecer fácil aquello que es muy difícil de lograr.

La torre y el jardín no está contada linealmente. Se mueve con soltura hacia atrás y hacia adelante, y en el trayecto nos enteramos de la historia de la torre y de quienes la construyeron, y de su siniestra finalidad. También hay descansos a lo largo del camino, en los que aparecen cuentos que pueden leerse de manera autónoma, digresiones que son también parte esencial de la trama. Como el edificio, la novela de Chimal consta de pisos luminosos, recovecos oscuros, bifurcaciones inesperadas. Los exploradores avanzan por la torre rumbo a su oscuro corazón (el jardín), para toparse con una revelación a la altura del misterio.

El escritor y el verano

patriciasuarez-columna-ilustracion-otrolunes26Aunque enmarques el texto de Roland Barthes “El escritor en vacaciones” (de paso, lo subí a mi blog por si alguien tiene ganas de leerlo: http://discretoencanto.blogspot.com.ar/2013/01/el-escritor-en-vacaciones-roland-barthes.html) y lo cuelgues a la vista de toda tu familia, ellos harán como si nada. Casi sería mejor que colgaras un cuadrito con alguna frase célebre, pongamos por caso de Rabindranath Tagore: “Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Leer más…

D’Annunzio o la apuesta por apurar los placeres hasta las heces

armandodearmas-columna-ilustracion-otrolunes26Cuenta la negra leyenda acerca del escritor Gabriele D’Annunzio, nacido en Pescara en 1863 y muerto en Gardone Riviera en 1938, que una de sus bellas y aristocráticas amantes solía asegurar, a quien quisiera oír la escabrosa historia, que el divo de las letras italianas exigía con frecuencia que ella defecara sobre su pecho enclenque en tanto el sibarita se extasiaba contemplativo en la dilatación del esfínter de su ano en la obra de la deyección como símbolo, diría el condottiero, de la expansión del universo primordial en el inconmensurable abismo del tiempo. Leer más…

El cinismo de la sucesión a cara descubierta

amirvalle-columna-ilustracion-otrolunes26Aunque suene gracioso y petulante, es la triste verdad: “es mejor que te calles la boca”, me ha dicho muchas veces Berta, mi esposa, pues ella asegura que cada vez que abro la boca para pronosticar sobre la realidad cubana, suele suceder lo que vaticino. Y esa frase: “es mejor que te calles la boca” la ha repetido mucho en los últimos años siempre que un periodista ha venido a casa a entrevistarme sobre alguno de los tantos sucesos que conmocionan el ya conmocionado día a día de nuestra islita. Leer más…