

Leyendo a Tobias Wolff (Alabama, 1945), compruebo que mentir es una de las aficiones más antiguas del ser humano. Y mentir bien, convivir con la mentira, un arte.
La ficción de la vida del hombre está armada con los silencios, tergiversaciones y entredichos que, tal vez por ello, arman su historia. Mentir, ya lo sabemos, es una manera recatada de travestirnos en los otros que nos acompañan. Por tanto, de ocultar bajo las amplias faldas del pudor, nuestras exquisitas miserias.
Lo decía; leyendo a Tobias Wolff uno se cerciora de que está en paz. Mi mentira es sólo un modo de mantener la armonía de la civilización. Que yo me levante por las mañanas y cometa mi primer engaño, así, impunemente, garantiza que una larga sucesión de falsas apariencias, juegos de espejos e interminables suposiciones sigan su curso natural hacia mí.
Por tanto, no hay culpa. Sino una natural obligación con mis conciudadanos.
En los medios de presa, en la cara del locutor del telediario, en los artículos como éste, se cocinan las mejores mentiras. Exquisitas enmiendas rellenas de atroces falsedades. Imprescindibles, sin embargo, para el buen funcionamiento humano.
Al final, sólo de eso hablamos cuando leemos a Tobias Wolff y comprobamos que sus personajes cargan con toda la falsedad que nos es común y que sus actos están motivados por esa orgullosa sensación de dualidad que nos hace posibles. Se parecen a nosotros, al vecino, a la mujer que decimos amar y sus ojos, como los nuestros, lucen hermosos velos de rubor. Sus actos están motivados por el histrionismo común a la especie y hay cierta vanidad en el ocultamiento.
Sin dudas, el paladeo de la hipocresía tiene mucho de goce, de amargo placer.
Nuestro siglo, nuestra generación de intelectuales, olvidan frecuentemente, ese único origen. Y fingimos no mentir. Y, a veces, lo cual es mucho peor, que son los otros quienes lo hacen en nombre nuestro. Y la vida cobra ese cariz de doble representación, es decir, de mortal aburrimiento, tan propio de las sociedades mezquinas.
Leyendo a Tobias Wolff encontré este párrafo y durante varios días intenté no olvidarlo. Acaso, porque ahí estaba resumido cuento intento decir ahora:
Entra mi mujer y alaba el fuego, sabiendo lo orgulloso que me pone. Se tumba en el sofá con un libro, pero no lee. Yo tampoco leo el mío. Contemplo el fuego, contemplo la luz cambiante de las caras de mi familia. Trato de sentirme en casa, y me siento, casi por completo. Éste es el momento con que sueño cuando estoy lejos; éste es el hogar de mis sueños. Pero en el mismo corazón de él me encuentro un poco tenso, como si temiera que me estuvieran engañando. Como si creer de verdad en él lo hiciera desvanecerse, como una voz que me saca de un sueño.
Puede escribirle al autor a: ladislaoaguado@otrolunes.com
Por
Uriel
Quesada
Hay libros que uno lee solamente por insistencia de los amigos, por sus vehementes comentarios, y porque terminan poniéndote un ejemplar en las manos con la advertencia de que muy pronto tendrás que pasar un examen oral sobre forma y contenido, y que Dios te ayude si no lo aprobás. [...]
Por
Amir
Valle
“Estoy desesperado, hermano; me siento ahogado. Quisiera acabar de salir de esta isla para poder publicar en las grandes editoriales, viajar invitado a grandes eventos literarios, salir en los periódicos…”, me escribe un amigo narrador desde La Habana [...]
Por
Alejandra
Costamagna
Pablo Azócar había nacido en 1959 arriba de un tren. Eso decían. Camino a Santiago, a la altura del poblado de San Fernando, tutelado por el sicalíptico sol de enero. Sabía él, sin embargo, que su origen inverosímil era una especie de leyenda urbana. Pero no lo desmentía. Era periodista y chileno [...]
Por
Elidio La Torre
Lagares
Juego de las revelaciones, de Tomás López Ramírez, no es una novela nueva, mas se nos adelanta como innovación en las letras puertorriqueñas. Publicada originalmente en México en el 1976, la edición original confrontó un gran reto: el hecho que la novela fuese publicada internacionalmente por una editorial que no tenía presencia en Puerto Rico [...]
Por
Edmundo
Paz Soldán
Hace un par de años leí por primera vez al escritor mexicano Élmer Mendoza. Su novela Balas de plata (2007) acababa de ganar el premio Tusquets, y me tocó reseñarla. Recuerdo mi sorpresa al terminar los capítulos iniciales: la novela parecía escrita en un idioma que no conocía (había párrafos enteros que no entendía). Lo curioso era que, una vez develado todo ese armazón [...]
Por
Armando
de Armas
Con la creación de Generación Y en abril de 2007 la filóloga Yoani Sánchez daba un paso audaz y decisivo en el desarrollo de la blogosfera independiente en el interior de la isla. La joven de 33 años sorprendía a los internautas del mundo con un post sobre los peloteros cubanos a quienes se les permitía viajar y pintar graffitis relacionados con la serie nacional [...]
Por
Santiago
Gamboa
"¿Llevas mucho rato aquí? Es que vine dando un paseo", me dijo en una ocasión una amiga española a la que, efectivamente, llevaba más de una hora esperando en el madrileño parque de El Retiro, allá por el año de 1986, y como eran épocas poco boyantes por supuesto que no la esperaba en una terraza, bebiendo un aperitivo y leyendo la prensa o, por decir algo, las obras de Marco Aurelio [...]
Por
León
de la Hoz
La familia es el verdadero pecado original, en ellas están casi todas las causas de los problemas que como individuos arrastraremos por el mundo hasta llegar al vertedero de la familia que formaremos nosotros mismos. No obstante, a veces las soluciones a dichos problemas y otros están bajo el mismo techo de la casa fundacional y mediante los vasos comunicantes [...]
Por
Ladislao
Aguado
Leyendo a Tobias Wolff (Alabama, 1945), compruebo que mentir es una de las aficiones más antiguas del ser humano. Y mentir bien, convivir con la mentira, un arte.
La ficción de la vida del hombre está armada con los silencios, tergiversaciones y entredichos que, tal vez por ello, arman su historia. Mentir, ya lo sabemos, es una manera recatada de travestirnos [...]
Por
Francisco
Balbuena
En la simultaneidad que acontece entre sujeto y objeto, es decir, en el relato ya sea del mundo o ya sea literario, constantemente en aquel se va produciendo una narratividad ambivalente, en el sentido de que transcurre con eficacia de doble sentido. Esto viene a significar que en el hecho relator devienen dos aspectos aparentemente contradictorios [...]
Por
Antonio
Álvarez Gil
En uno de los últimos capítulos de Antes que anochezca, Reinaldo Arenas reflexiona sobre el cambio de sensibilidad que se produjo con respecto a él tras su salida de Cuba por el Mariel y su establecimiento en el exilio. Ya en los Estados Unidos, el escritor notó la frialdad y hasta el desafecto con que era tratado por determinados colegas [...]
Por
Arturo
González Dorado
Ninguna proposición por muy minimalista que la tomemos, ninguna frase por escueta que sea, ninguna palabra aunque alcance la mayor abstracción, nada es irredargüible. Todo posee un argumento que cuenta; siendo tal argumentación el desarrollo de una idea narrativa desde su principio hasta su fin [...]